La caída del fondo E de las AFP, arrastrado por posiciones en derivados de la tasa del Tesoro de Estados Unidos, comenzó esta semana con un nuevo capítulo, esta vez, en la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados.
Este lunes, el superintendente de Pensiones, Joaquín Cortez; el presidente de la Asociación de AFP (AAFP), León Fernández de Castro; y la subsecretaria de Previsión Social, Elisa Cabezón, se presentaron para explicar el caso y cómo han participado desde sus distintas veredas.
Cortez fue el encargado de iniciar las presentaciones, acompañado del fiscal del regulador, Mario Valderrama, quien lidera la investigación contra las AFP por la caída del fondo E.
En una extensa presentación, el superintendente explicó el funcionamiento de los derivados, y el uso y evolución en las carteras de los fondos de pensiones.
De acuerdo a Cortez, el uso de derivados de tasas fue aumentando gradualmente desde 2023 a 2026, hasta superar un total -sumando renta fija- de más de 18 años de duración de la cartera.
Asimismo, detalló que la pérdida de valorización que alcanzaron los derivados del sistema fue US$ 10.064 millones al 30 de septiembre. El aumento frente a lo reportado originalmente (US$ 7.700 millones) se debió a la inclusión de los contratos con bancos locales.
El regulador precisó que durante este mes estos instrumentos han mostrado una recuperación, alcanzando los US$ 6.995 millones negativos el 20 de octubre.
“En los meses de octubre y noviembre de 2024, la Superintendencia citó a los gerentes generales y de inversiones (de las AFP) para conversar por este aumento de las posiciones de derivados”, afirmó el superintendente.
Las alertas
Cortez también detalló el monitoreo que realizó la Superintendencia de las posiciones de las AFP en estas operaciones, y reveló que las alertas de la entidad a las administradoras por los derivados se dio por primera vez a finales de 2024.
“En los meses de octubre y noviembre de 2024, la Superintendencia citó a los gerentes generales y de inversiones (de las AFP) para conversar por este aumento de las posiciones de derivados”, afirmó.
La situación también fue tratada en el informe de fin de año de la Superintendencia respecto al desempeño, riesgos y requerimientos de las AFP, relató.
Un extracto del reporte fue parte de su presentación: “En el último tiempo se ha verificado un aumento de las operaciones swaps de tasas para todos los fondos de pensiones”, lo que “se puede traducir en amplificación de riesgos e impactos para los afiliados, estos cambios deben estar debidamente evaluados y tratados”. “El rol del directorio es crítico en la definición de políticas, del nivel de riesgo aceptado y monitoreo de la implementación de sus políticas”, concluyó el texto.
El año positivo
En 2025, la posición en derivados de los fondos de pensiones tuvo un año de bonanza, con retornos en medio del ciclo de baja de tasas de EEUU y una valorización de US$ 1.400 millones. Pese a ello, la Superintendencia mantuvo la lupa sobre las operaciones, relató Cortez.
A mediados de enero, instruyó fortalecer las políticas de gestión de riesgos asociados a derivados. En julio, mediante una norma de carácter general, se ampliaron los deberes fiduciarios de las administradoras -recordó Cortez- no solo en el cumplimiento de la normativa, sino que, también, en cautelar la adecuada rentabilidad y seguridad de las inversiones de los fondos.
En su reporte de fines de año, alertó que “las operaciones con derivados siguen aumentando en todas las dimensiones. Eso ha implicado un aumento sustancial en el riesgo de liquidez. El directorio ha sido informado sobre el tema, no obstante, el nivel de operaciones ha seguido aumentando”.
“Básicamente estas fueron todas las advertencias de la Superintendencia durante 2024 y 2025”, concluyó Cortez.
Durante 2026, en tanto, el regulador avanzó con nuevos límites de exposición a derivados y exigencias de cobertura de liquidez, meses antes de la caída del fondo E.
El 9 de abril, se emitió el nuevo régimen de inversiones y, el 6 de octubre, se incorporaron hitos intermedios de regularización, incluyendo el cálculo de los límites de exposición, sus excesos y la gestión de riesgos.
“A mí me tocó firmar la emisión del nuevo régimen de inversión, pero como se ve, es un trabajo que venía haciendo la Superintendencia desde antes”, dijo Cortez.
Visión de las AFP
El presidente de la AAFP, León Fernández de Castro, aseguró que si bien la disminución de 10,4% del fondo E se contabiliza al 30 de septiembre, “el 1 de octubre se publicó una nueva tasa de cálculo de retiro programado, recogiendo unos valores que ya venían ocurriendo en los valores de la tasa de interés”.
“Esta nueva tasa permite amortiguar parte de esta caída y eventualmente no debiésemos tener otra corrección de tasas de interés””, apuntó.
Para cuantificar el impacto, ejemplificó que, según una estimación interna, “por cada $ 100.000 de pensión estimadas en un hombre de 65 años que podía obtener en enero mediante un retiro programado, en octubre recibiría $ 98.200; es decir, una disminución de 1,8%”.
“En el caso de una mujer de 60 años, por cada $ 100.000 de pensión estimada en retiro programado en enero, en octubre ese valor alcanzaría $ 99.200, una disminución de 0,8%”, añadió el presidente del gremio de las AFP.