Pescadores Industriales del Biobío presentó una denuncia formal ante la Seremi de Salud Metropolitana, solicitando el inicio de un sumario sanitario contra las marcas San Remo, Esmeralda, De Reyes, Deyco y Misol, por presuntas infracciones al Reglamento Sanitario de los Alimentos.
El foco de la solicitud radica en la venta de productos importados desde China que, pese a estar etiquetados como jurel (Trachurus murphyi), corresponden en realidad a caballa (Scomber spp.), según confirmaron informes de tipificación molecular realizados por el INTA de la Universidad de Chile.
Desde el gremio, explicaron que la sustitución de especies impacta directamente en la economía doméstica y en la libre competencia del sector pesquero. Las marcas cuestionadas mantienen una amplia presencia en grandes cadenas de supermercados y distribuidores mayoristas a nivel nacional, compitiendo en góndola con el jurel de origen local.
Bajo esa mirada, el sector industrial argumentó que esta práctica representa una vulnerabilidad en los controles de importación y un perjuicio al derecho de información de los clientes, quienes adquieren un producto bajo una denominación de origen y especie que no corresponde a la realidad del contenido.
Hechos reiterados
La presidenta de Pescadores Industriales del Biobío, Macarena Cepeda, enfatizó que la gravedad de la denuncia está determinada además por la recurrencia de estas prácticas en el mercado chileno. "Lo más preocupante es que no estamos frente a un hecho aislado, sino a una situación que se repite”, pues la primera denuncia por un caso de este tipo fue ingresada a mediados de 2025 y tuvo una acción rápida de la autoridad sanitaria.
“Valoramos el rol que tomó la Seremi de Salud Metropolitana como ente fiscalizador, que inició acciones y solicitó el reetiquetado de los productos. Es decir, hubo sanciones y advertencias, lo que esperamos también para este nuevo caso de engaño al consumidor", indicó la ejecutiva.
Desde una perspectiva de mercado, el gremio advirtió que esta asimetría afecta la reputación de la industria pesquera del Biobío, que ha invertido en estándares de sostenibilidad y trazabilidad. Mientras el jurel chileno cuenta con la recertificación internacional Marine Stewardship Council (MSC), el denominado "falso jurel chino" ingresa al país evadiendo los controles de identidad de especie que rigen para la producción nacional.
Engaño a los consumidores
Cepeda subrayó que tras la comercialización con distinto etiquetado hay engaño al consumidor. "Las personas compran un producto esperando una cosa y reciben otra. Están siendo engañados por la etiqueta, porque cuando se vende algo como jurel y no lo es, se vulnera el derecho básico a elegir informado, aprovechándose del arraigo local que tiene esta proteína marina tan querida por las familias chilenas".
El escenario local se alinea con una alerta global emitida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que estima que el 20% del comercio mundial de productos del mar sufre de adulteración o etiquetado engañoso. Ante esta situación, los industriales pesqueros del Biobío exigen una mayor coordinación entre las instituciones fiscalizadoras para garantizar la trazabilidad de las importaciones.
Como medida de resguardo para el bolsillo familiar y la calidad alimentaria, el gremio instó a los consumidores a verificar el origen geográfico en el etiquetado y priorizar aquellos productos que cuenten con el sello de fabricación nacional.