Como necesaria “para la seguridad de Estados Unidos y la del mundo libre”, catalogó a la operación militar contra Irán el Presidente estadounidense, Donald Trump, quien la noche de este miércoles se dirigió a los ciudadanos de su país para comunicarles que la guerra en Medio Oriente seguirá adelante.
“Lo he dicho desde el principio, continuaremos con Furia Épica hasta que nuestros objetivos se consigan por completo”, sentenció el mandatario desde la Casa Blanca, en su segundo discurso a la nación sobre el conflicto bélico desde que comenzó el pasado 28 de febrero.
Eso sí, en consonancia con lo planteado en varias oportunidades esta semana, señaló: “Gracias al progreso logrado, puedo decir esta noche que estamos en camino de completar todos los objetivos militares de EEUU en breve. Muy pronto”.
El también Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de EEUU aseguró que “jamás en la historia de la guerra un enemigo ha sufrido pérdidas tan claras y devastadoras a gran escala en cuestión de semanas”. Así, procedió a detallar las victorias que ya consiguieron frente a la República Islámica.
Indicó que ya logró asestar un daño estructural a las capacidades estratégicas de Teherán. Destacó al respecto que “los sitios nucleares que destruimos con los bombarderos B-2 han sido golpeados con tal intensidad que tomaría meses siquiera acercarse al polvo nuclear. Y los tenemos bajo vigilancia y control satelital intensivo. Si vemos que hacen algún movimiento -cualquier movimiento- los golpearemos con misiles con gran fuerza nuevamente”.
“Si no hay acuerdo vamos a atacar cada una de sus plantas de generación eléctrica con gran intensidad”, dijo Trump, agregando que el petróleo iraní es un “objetivo fácil”.
A lo anterior, Trump sumó que “la marina iraní… está absolutamente destruida”, que su fuerza aérea “ha desaparecido” y que su programa de misiles fue castigado “a niveles nunca antes vistos”, al punto que, según dijo, sus arsenales están “prácticamente agotados”.
También aseguró haber “aniquilado su base industrial de defensa”, que los radares iraníes fueron “aniquilados al 100%” y que, en conjunto, estas acciones han dejado a Irán “devastado tanto militar como económicamente” y “esencialmente ya no representa una amenaza”.
Aunque indicó que el cambio de régimen no era un objetivo, señaló que “ha ocurrido porque todos sus líderes originales están muertos”.
Eso sí, en sus 15 minutos de discurso, Trump no se pronunció sobre cuáles eran los objetivos inconclusos que justifican la permanencia de EEUU en la guerra.
De hecho, en línea con lo ya expresado durante las últimas jornadas, le restó importancia al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Una vez concluidas las hostilidades “se abrirá naturalmente”, aseguró.
Tampoco consignó qué tipo de pacto pretende alcanzar con el régimen teocrático. Eso sí, indicó que “si no hay acuerdo vamos a atacar cada una de sus plantas de generación eléctrica con gran intensidad, probablemente de manera simultánea”.
Continuó asegurando que, si bien no han atacado a su petróleo, es un “objetivo fácil”, añadiendo que “no les daría ni la más mínima posibilidad de sobrevivir o reconstruirse”.
En medio de sus palabras, Trump también se dirigió a otros países de la región y cercanos a Washington. “Quiero agradecer a nuestros aliados en Medio Oriente: Israel, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin. Han sido extraordinarios y no permitiremos que resulten perjudicados o fracasen de ninguna manera”, sostuvo.
Carta de Irán
Previo a la alocución de Donald Trump, el Presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, publicó una carta dirigida a los estadounidenses, donde aseguraba que “continuar por el camino de la confrontación es más costoso e inútil que nunca”, añadiendo que “la elección entre la confrontación y el diálogo (...) dará forma al futuro de las generaciones venideras”.
En la misiva publicada en X, recordó que “Irán impulsó negociaciones, alcanzó un acuerdo y cumplió todos sus compromisos. La decisión de retirarse de ese acuerdo, escalar hacia la confrontación y lanzar dos actos de agresión en medio de negociaciones fueron decisiones destructivas tomadas por el Gobierno de EEUU, decisiones que sirvieron a las ilusiones de un agresor extranjero”, aludiendo a Israel.
En ese marco, planteó algunas interrogantes: “¿Exactamente qué intereses del pueblo estadounidense están siendo realmente servidos por esta guerra? ¿Existía alguna amenaza objetiva por parte de Irán que justificara tal comportamiento?”.
Aunque Pezeshkian recalcó que “el pueblo iraní no alberga enemistad hacia otras naciones, incluidos los pueblos de EEUU” y que presentar a su país “como una amenaza no es coherente ni con la realidad histórica ni con los hechos observables en el presente”, destacó que “Irán ha sobrevivido a muchos agresores. Todo lo que queda de ellos son nombres manchados en la historia, mientras Irán perdura”.