En el marco de la Cuenta Pública recientemente realizada, los diversos ministerios publicaron sus respectivas agendas ministeriales, una especie de hoja de ruta para los próximos años.
En materia laboral, el plan de acción 2026-2030 del Ministerio del Trabajo, liderado por Tomás Rau, establece cuatro ejes de transformación para el mercado laboral en este periodo: más empleo formal; relaciones laborales modernas;fortalecimiento de la capacitación; y una institucionalidad centrada en la certeza jurídica. Temas que, en su bajada práctica, serán monitoreados por la subsecretaría del Trabajo, a cargo de Gustavo Rosende.
Así, el texto expone que las indicaciones al proyecto de sala cuna son una prioridad, como también avanzar en perfeccionamientos de la implementación de la Ley N° 21.643, orientada a prevenir, investigar y sancionar el acoso laboral, sexual y la violencia en el trabajo (más conocida como Ley Karin).
Otro desafío es la implementación de la Ley de Datos Personales, la cual, expone el texto, entra en vigor en diciembre de este año y “conllevará un impacto directo en el mundo del trabajo”.
¿Hay otros temas?
Ya entrando en la agenda que marcará los próximos cuatro años, el documento expone que durante el período se avanzará hacia una reducción sostenida de la tasa de desempleo, con el objetivo de “converger a niveles cercanos al 6,5% al término del gobierno”. Este esfuerzo, agrega el texto, considerará especialmente la disminución de las brechas de empleabilidad entre hombres y mujeres, promoviendo una mayor participación laboral femenina.
La segunda dimensión apunta a avanzar hacia un marco laboral con mayores espacios de adaptabilidad en la organización del trabajo, resguardando los derechos de los trabajadores y favoreciendo una mejor compatibilidad entre la vida laboral y personal.
Dentro de este ámbito, la autoridad continuará implementando la reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas semanales hacia 2028, y se impulsará un proyecto de ley de adaptabilidad laboral -que en la Cuenta Pública fue presentado como un proyecto de Estatuto Laboral para el Turismo- el cual permitirá a trabajadores y empleadores pactar sistemas de organización de jornada acordes a las necesidades productivas del sector.
Junto a ello, se buscará incorporar mejoras en la distribución de la jornada y los períodos de descanso, además de facilitar la conciliación entre la vida laboral y familiar mediante una organización más flexible del tiempo de trabajo.
“Cuando hablamos de adaptabilidad, no estamos pensando solo en las necesidades de las empresas, sino también en las necesidades de los trabajadores”, dijo el subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende.
En su opinión, “la conciliación entre trabajo y vida personal tiene que transformarse en una política laboral concreta y no solamente en una aspiración”.
Como tercer eje, se plantea profundizar la articulación entre capacitación, certificación de competencias e inserción laboral, con el objetivo de mejorar el impacto de las políticas de formación sobre el empleo, la productividad y los ingresos de los trabajadores. Aquí la apuesta es avanzar en perfeccionamiento de los mecanismos de evaluación de los programas de capacitación, con el propósito de elevar la calidad de la oferta formativa y fortalecer el seguimiento de resultados en materia de empleo e ingresos.
Por último, el cuarto eje de la hoja de ruta apunta a consolidar “una institucionalidad laboral moderna”, coordinada y orientada a las personas.
El plan contempla profundizar la digitalización de trámites, reducir tiempos de respuesta y fortalecer la atención a usuarios, junto con avanzar en una mayor integración entre los servicios laborales y de seguridad social.