El doctor Horacio Amaral cuenta que en los años ´70, cuando comenzó a especializarse en medicina nuclear, estudiando la radioactividad aplicada a la salud, la disciplina prácticamente no existía en el país.
Pero con su avance en el resto del mundo e impulsado por la Universidad de Chile, Amaral se convirtió en pionero de la materia: se asoció con la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CChEN), hizo un posgrado en la Universidad de Londres y llegó a liderar este área en el Hospital de la Fuerza Aérea y en la Clínica Alemana. Incluso, entre 1998 y 2002, presidió la Federación Mundial de Medicina Nuclear.
En simple, esta disciplina es una especialidad médica que utiliza material radioactivo (radiofármacos) para diagnosticar y tratar enfermedades, por ejemplo, a través de un examen de toma de imágenes denominado Tomografía por Emisión de Positrones, más conocido como PET-CT. Se utiliza, sobre todo, para tratamientos oncológicos, pero también para otras enfermedades como Alzheimer y Parkinson.
La carrera de Amaral derivó en que, en los años ‘2000, creara la empresa PositronMed -donde es socio junto a su esposa, Irene Coudeu- e instalara (dentro de la Fundación Arturo López Pérez, FALP), el primer equipo PET-CT en América Latina. En 2019, dejó de prestar servicios a esa institución y trasladó su equipo a un centro propio en la calle Julio Prado, Providencia.
Desde ahí, la compañía ha seguido creciendo: tiene dos equipos PET en ese centro, cuenta con ingresos de más de $ 5.400 millones anuales y realiza más de 13.000 prestaciones en ese periodo. Y ahora, está ad portas de abrir su segundo centro, en la comuna de Lo Barnechea.
El nuevo centro
Ubicado en Avenida La Dehesa 440, unos metros más abajo del Portal La Dehesa, Amaral dice que su segundo centro ya “está con sillas y flores”, desde hace dos meses. No obstante, todavía tiene pendiente la resolución de la Seremi para comenzar a operar.
El recinto requirió de una inversión de US$ 5 millones y también tiene un equipo para exámenes PET y otro SPECT.
Con todo, Amaral hace la distinción de que en Providencia atienden, casi en su totalidad, a pacientes Fonasa derivados de hospitales públicos. En La Dehesa, el foco es otro, apuntar a un segmento ABC1, pensando más en afiliados del sistema privado: “Nuestros competidores ahí son las clínicas”.
El médico empresario explica que hoy Chile ya cuenta con cerca de 40 equipos para exámenes PET y que en el rubro de la medicina nuclear está muy avanzado tecnológicamente y “prácticamente con un exceso de equipamiento para el tamaño de la población”.
Sin embargo, observa que “de estos 40 PET, todos están en el sistema privado, salvo dos (Instituto Nacional del Cáncer y Hospital Sótero del Río). Y el sistema público tiene más del 80% de la población (...) Eso está fuera de la norma”.
Es por eso que en Providencia se enfocan sobre todo en licitaciones realizadas por cada hospital, “porque el PET es un elemento fundamental para la oncología”, apunta Amaral.
Prestador y proveedor
El doctor cuenta que, si bien iniciaron como pioneros y hoy hay cuatro decenas de equipos como el suyo, esto no es del todo competencia para él.
Amaral también fundó una empresa denominada PositronPharma, que instaló en Chile un ciclotrón, un acelerador de partículas que sirve para elaborar los radiofármacos que necesitan los equipos para realizar los PET. Es decir, como la bencina para un auto. Y así, Amaral se convirtió tanto en prestador como proveedor.
En PositronPharma, el doctor cuenta con un 60% de la propiedad, mientras que el porcentaje restante está en manos de la FALP. Iniciaron produciendo los radiofármacos en Providencia -en la misma zona donde está el centro oncológico de la Fundación y el primero de PositronMed- y ahora están instalando un segundo sitio en Quilicura.
Esta segunda empresa cuenta con la exministra de Vivienda Magdalena Matte, en el directorio, y el exministro de Ciencia Andrés Couve, como asesor científico. Es por esta firma, dice Amaral, que hoy la competencia también se ha convertido en un cliente, pero resalta que además, le ha permitido contar con otro alivio.
Al trabajar en mayor parte con el sector público, el doctor señala que han tenido que enfrentar dificultades de caja por demoras en los pagos, por lo que tener como proveedor a una empresa relacionada ha sido “un chaleco salvavidas”. Con todo, sí destaca que la gran ventaja es que, aunque se demore, “cuando tú le vendes al Estado, siempre paga”.