Casi dos años después de iniciar una profunda reestructuración, la healthtech Examedi estaría cerca de cerrar un ciclo con un equipo directivo completamente renovado y sin ninguno de sus fundadores originales en la operación diaria.
Este martes, DF reveló que el actual CEO de Examedi, Mariano Werner, será el nuevo country manager de la fintech Toku a contar de septiembre. No obstante, el ejecutivo argentino seguiría como director en la compañía.
En reemplazo de Werner, asumiría el actual country manager de Examedi en México, Nicolás Pino, y la operación en Chile caería en manos de Hugo Gebrie, ejecutivo que ya trabajaba en la startup.
Pero la salida de Werner no es la única. Andrés Kemeny, cofundador y CTO de Examedi, también dejaría sus funciones, aunque no hay claridad sobre sus próximos pasos, según una fuente.
De esta manera, ninguno de los cuatro fundadores -Ian Lee, Juan Pablo Zepeda, Alberto Albagli y Kemeny- de Examedi continuará en una de las empresas consideradas como ícono del ecosistema startup chileno.
No obstante, cercanos mencionaron que todavía tendrían una participación accionaria minoritaria.
Dos años de cirugía
Cercanos a Examedi, aseguran que la empresa está a pocos meses de alcanzar la rentabilidad operativa. Este hito -que se daría a fines de este 2026- llega tras dos años de una completa reestructuración que estuvo a cargo de Werner, un abogado argentino que anteriormente fue CEO de Lemontech, donde lideró la expansión regional y triplicó los ingresos de la firma de software legal desde 2020.
Werner llegó en octubre de 2024 a Examedi. La realidad era completamente distinta a la que tuvo la compañía que fue respaldada por Y Combinator y por fondos como General Catalyst y que se hizo conocida durante la pandemia del Covid-19, con un modelo de exámenes a domicilio.
Una fuente comentó que los números de la startup eran insostenibles: el equipo estaba sobredimensionado y la plataforma tecnológica requería un rediseño completo.
En poco menos de dos años de ajuste, la startup pasó de 160 personas a 25, repartidas entre Chile y México, habría elevado sus márgenes brutos en un 40%, cerró operaciones en varias ciudades y líneas de negocio no rentables y renovó prácticamente la totalidad de su equipo.
En 2025, la compañía facturó US$ 3,5 millones -por debajo de los US$ 4 millones que proyectaba- y este año la meta sería cerrar en torno a los US$ 3,8 millones.
Según fuentes, el crecimiento vendría empujado por México, donde el negocio B2B de toma de exámenes a domicilio para empresas crece a tasas por sobre el 60% anual.
En Chile, donde la operación es más B2C, los números se habrían estabilizado y el incremento avanzaría a un ritmo menor que en el otro mercado.
La salida de Werner habría estado acordada con el directorio desde comienzos de año. Según cercanos a la compañía, el plan original era que dejara la gerencia general en abril, pero se postergó por algunos ajustes en la reestructuración.
Con la empresa estabilizada y cerca de la rentabilidad, el perfil de Werner “ya no se justificaba” para la siguiente etapa, que sería sostener un crecimiento de al menos 30% anual y hacerlo con un equipo más liviano.
En paralelo, la startup apuesta por nuevos productos. Hace poco lanzó un servicio de diagnóstico y envío por suscripción de medicamentos para el tratamiento de la caída de pelo, con planes de expandirlo a otras categorías de salud.