A medida que el Puente Chacao entra en etapas determinantes de construcción sobre el canal, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) comenzó a definir el esquema técnico con el que se administrará y resguardará la megaestructura una vez concluida.
Las dimensiones del primer puente colgante de Chile que abarcará 2,7 kilómetros de extensión expuestos a corrientes marinas extremas y ráfagas de viento de hasta 200 km/h, exigen un estándar de conservación técnica inédito en el mercado local.
La decisión del ministerio responde a que el país no cuenta con experiencia previa para operar y mantener un puente de estas dimensiones, lo que hace indispensable recurrir a especialistas internacionales
Consultados por DF Regiones, desde el Ministerio de Obras Públicas detallaron la estrategia que adoptará la cartera para asegurar el viaducto: "Estamos trabajando intensamente en las definiciones relacionadas con la operación y mantenimiento del Puente Chacao, una vez finalizadas las obras de construcción. Considerando que se trata de una infraestructura de características únicas, se requerirá conocimientos y experiencia especializados.
Por ello, se buscará incorporar a los mejores contratistas a nivel internacional, quienes, en conjunto con empresas nacionales, puedan asumir este importante desafío y garantizar una gestión eficiente y segura de la infraestructura", señalaron desde el MOP.
Alta ingeniería y monitoreo continuo
En la industria de obras públicas remarcan que la operación y el mantenimiento de una estructura de este calibre difiere sustancialmente de la gestión vial tradicional. Las estimaciones preliminares sitúan el costo de conservación técnica en torno a los US$ 25 millones anuales, recursos orientados a tareas de ingeniería de alta precisión.
El futuro modelo contempla el monitoreo permanente mediante sensores para contrarrestar la corrosión salina, el control de la tensión en los cables maestros de acero, el comportamiento aerodinámico del tablero central ante temporales y la inspección continua dentro de los gigantescos macizos de anclaje subterráneos. Asimismo, la labor del operador técnico involucra la toma de decisiones críticas en tiempo real, tales como protocolos de restricción de carga o cierres preventivos ante contingencias climáticas severas.
El antecedente constructivo
La incorporación de personal foráneo altamente calificado ya cuenta con precedentes directos en el canal. Para las etapas de mayor complejidad constructiva, se recurrió a la estatal Sichuan Road and Bridge Group, faena donde la dotación técnica está compuesta mayoritariamente por trabajadores chinos —cerca de 150 especialistas frente a unos 20 operarios chilenos— para ejecutar labores críticas como el tendido de los cables de soporte y el montaje del tablero, maniobras sin experiencia previa en el país.
Con la definición del MOP para la etapa operativa, el objetivo apunta precisamente a acortar esa brecha mediante transferencia de conocimiento (know-how): estructurar licitaciones que exijan a las empresas internacionales operar en consorcio con firmas chilenas, permitiendo que la ingeniería local desarrolle capacidades técnicas para gestionar este tipo de megapuentes.
Diferenciación con el peaje
Desde el sector aclaran que esta búsqueda técnica corre por un carril totalmente independiente de la recaudación vial. La administración del tránsito forma parte de la concesión Chacao–Chonchi (a cargo de Grupo Costanera), la cual operará mediante pórticos Free Flow con TAG.
Para este cobro se proyectan tarifas referenciales de entre $ 10.000 y $ 14.200 para vehículos livianos según la temporada llegando hasta $ 40.000 en transporte pesado, esquema comercial que se mantendrá separado del contrato de alta ingeniería destinado a preservar la megaobra.