En el marco de Chile Day, la cita en la que el gobierno busca posicionar al país como destino de inversión ante la comunidad financiera internacional, Banco Santander llega apostando fuerte. A la cita asistirá la propia presidenta del Grupo, Ana Botín.
En esta entrevista con Diario Financiero, el CEO y country head de Santander Chile, Andrés Trautmann, repasa cómo el banco lee el momento de la actividad económica —marcado por un desempleo de 9,5% y una inflación que aún no converge a la meta— y entrega su primera lectura del proyecto de modernización del mercado de capitales (MK4), ingresado esta semana al Congreso.
-¿Cómo están previendo la situación económica actual y para el próximo año?
-Es cierto que la economía enfrenta desafíos importantes y que el empleo sigue siendo una preocupación relevante. Pero también creo que es necesario mirar el cuadro completo. Chile mantiene fortalezas que pocos países de la región tienen: estabilidad institucional, apertura económica, una amplia red de acuerdos comerciales y sectores altamente competitivos a nivel global.
Existen oportunidades concretas para retomar una senda de mayor crecimiento. Hay una cartera muy importante de proyectos en minería, energía e infraestructura, y si logramos transformar esas oportunidades en inversión efectiva, podemos generar más actividad y empleo.
Soy optimista respecto de las capacidades de Chile. El desafío no es identificar oportunidades, sino ejecutarlas con rapidez y consistencia.
-¿Cuáles son los indicadores macroeconómicos que más le preocupan al banco?
-Hoy el empleo es probablemente la variable más relevante, porque es donde las personas sienten de manera más directa la situación económica.
Junto con eso, observamos muy de cerca la inversión. Cuando la inversión crece, se genera un círculo virtuoso que impulsa productividad, actividad económica y creación de puestos de trabajo. Cuando miramos las cifras de proyectos ya comprometidos, vemos señales que invitan al optimismo. Sabemos que revertir las trabas de años anteriores tomará tiempo y requiere paciencia, pero la dirección es la correcta. Los resultados llegarán, aunque no de manera inmediata.
También seguimos atentos a la inflación y a las condiciones financieras globales, pero si tuviera que resumirlo en una idea, diría que la principal tarea del país es volver a acelerar la inversión, impulsar la creación de empleo en el corto plazo y asegurar que esos nuevos puestos de trabajo sean de calidad en el mediano plazo.
-El sistema financiero, ¿está notando el pesimismo que muestran las encuestas?
-Existe cautela, sin duda, pero no vemos una economía detenida. De hecho, durante los últimos meses hemos observado señales graduales de recuperación en la actividad crediticia de las empresas y un mayor optimismo y disposición a evaluar proyectos de crecimiento.
Lo que ocurre es que muchas decisiones de inversión requieren horizontes largos y certezas. Cuando esas condiciones existen, los proyectos avanzan.
Por eso hablaría de una economía que está esperando señales consistentes para dar un siguiente paso. Y tenemos razones para pensar que ese paso puede ocurrir porque Chile sigue siendo un país atractivo para invertir.
-¿Con qué mensaje deberían llegar especialmente el ministro de Hacienda y el de Economía al Chile Day?
-Con un mensaje de confianza en las capacidades del país y, al mismo tiempo, de compromiso con la ejecución.
Estamos en un momento económico “bisagra”, donde Chile tiene una combinación muy potente de atributos que mostrar: estabilidad institucional, apertura al mundo, un mercado financiero desarrollado y oportunidades extraordinarias en sectores estratégicos de la mano del cobre, litio, energías limpias, infraestructura y datacenters. Todas estas condiciones son muy favorables para retomar nuestro rumbo.
Lo importante es mostrar cómo esas ventajas se están transformando en proyectos concretos y cómo seguiremos fortaleciendo las condiciones para atraer inversión de largo plazo.
ChileDay es una oportunidad para demostrar que Chile no solo tiene oportunidades, sino también la voluntad de convertirlas en crecimiento.
- ¿Qué debe hacer el gobierno para que se note una reactivación en el corto plazo y que se genere empleo?
-Tal como lo ha destacado el ministro Quiroz, la vivienda es un gran movilizador social y es uno de los grandes objetivos de la anunciada reforma al mercado de capitales. En Santander lo sabemos y entendemos lo complejo que es para las personas acceder a la casa propia, por eso hemos llevado adelante distintas iniciativas que permiten a las familias acceder a una vivienda. Esto es lo que nos ha permitido ser el banco más grande en colocaciones hipotecarias privadas.
En ese contexto, lo primero es acelerar la ejecución de proyectos que ya existen y que tienen capacidad de movilizar inversión y empleo.
Chile cuenta con una cartera muy relevante de iniciativas en infraestructura, energía, minería y vivienda que deben comenzar lo antes posible. Mientras más rápido se transformen en obras y actividad económica, más rápido veremos efectos en crecimiento y empleo y, con esto, ayudar a disminuir el stock acumulado.
También es importante seguir avanzando en certeza regulatoria y en procesos más ágiles y predecibles. La inversión necesita confianza, pero también necesita velocidad de ejecución.
Cuando un proyecto avanza, sus beneficios van mucho más allá de la empresa que lo impulsa, extiende a proveedores, pymes, trabajadores y comunidades completas.
Proyecto MK4
-¿Cómo analizan en términos de impacto al mercado de capitales el proyecto MK4 ingresado al Congreso?
-Es positivo que el desarrollo del mercado de capitales haya vuelto a ser una prioridad. La reforma contiene medidas que pueden contribuir a ampliar las fuentes de financiamiento y aumentar la profundidad financiera del país. Como toda reforma, hay aspectos que pueden perfeccionarse durante la discusión legislativa para asegurar que los incentivos estén bien alineados y se maximicen sus beneficios.
- La reforma al mercado de capitales (MK4) incluye un fondo de ahorro para el pie de la vivienda y cambios para acortar el pie, bajar tasas y extender plazos hipotecarios. ¿Qué tan viable ve que la banca reduzca efectivamente el pie o las tasas hipotecarias en el corto plazo, y qué condiciones tendrían que darse?
-El objetivo de facilitar el acceso a la vivienda es correcto y compartido, especialmente considerando que el esfuerzo requerido por las familias ha aumentado de manera significativa. En 2019, una familia de ingreso promedio necesitaba destinar 7,6 años de ingresos totales para adquirir una vivienda de precio promedio; en 2024, esa cifra aumentó a 11,4 años. A ello se suma que la proporción de familias propietarias de una vivienda cayó desde 65,5% en 2010 hasta 57% en 2022.
En la implementación de las distintas medidas planteadas durante la discusión legislativa, será clave conocer cómo operará el fondo de ahorro, cómo se distribuirán los riesgos y qué incentivos se generarán para las personas, la banca y el mercado de capitales. Las condiciones hipotecarias dependen también del costo del financiamiento de largo plazo, del riesgo y del entorno macroeconómico. Si la reforma aborda adecuadamente esas variables, puede contribuir a mejorar gradualmente el acceso al crédito.
Esto, sumado a las medidas del plan de reconstrucción orientadas a reducir costos, podría favorecer que las viviendas sean más accesibles en el largo plazo. Para ello también será fundamental que el país retome una senda de mayor crecimiento. En cualquier caso, se trata de cambios cuyos efectos serán graduales y no inmediatos.
-Uno de los pilares de la reforma apunta a facilitar el financiamiento de empresas de distintos tamaños y reducir la dependencia del crédito bancario, además de incorporar operaciones repo y reverse repo para las AFP. ¿Cómo cambia esto el rol de Santander frente a otras fuentes de financiamiento como bonos o fondos de deuda privada?
No vemos estas fuentes como una competencia al crédito bancario, sino como alternativas complementarias que permiten financiar mejor a las empresas en sus distintas etapas de crecimiento. No privilegiamos una estructura de financiamiento por sobre otra: nuestro rol es asesorar a los clientes y ofrecerles la alternativa más conveniente entre las distintas opciones disponibles. Santander ya cumple una función que va más allá del crédito tradicional: conectamos a nuestros clientes con inversionistas, estructuramos emisiones de deuda y desarrollamos soluciones en el mercado de capitales. Por eso, que aumenten las fuentes de financiamiento es una buena noticia; no necesitamos ser los únicos financistas. Si la reforma amplía la profundidad y liquidez del mercado, podremos ofrecer soluciones más eficientes. En definitiva, nuestro rol no disminuye: evoluciona y se fortalece como articulador entre las necesidades de financiamiento de las empresas y las distintas fuentes de capital disponibles.
-El proyecto también busca posicionar a Chile como centro financiero regional, con exención de IVA para servicios financieros exportados y menores barreras a inversionistas no residentes. ¿Ve que esto es suficiente para satisfacer ese anhelo?
-Es una señal positiva. Las medidas que reduzcan fricciones tributarias y faciliten la llegada de inversionistas internacionales contribuyen a mejorar la competitividad del país. Sin embargo, transformarse en un centro financiero regional es un desafío de largo plazo que requiere una agenda más amplia y sostenida. Se necesitan mercados profundos, estabilidad regulatoria, innovación, integración con los mercados internacionales y aprovechar el talento especializado que Chile ya posee en los ámbitos financiero, legal y de consultoría.