La mañana de este miércoles, el Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC) realizó un seminario en que se expuso los principales hallazgos del trabajo “Crisis de Natalidad: ¿cuán costoso es tener hijos en Chile?".
Según este estudio, criar un hijo hasta los 25 años cuesta entre $ 78,5 millones y $ 223,7 millones, según el nivel socioeconómico.
El evento contó con una presentación del director de Clapes UC y exministro de Hacienda, Felipe Larraín, seguido de las exposiciones del director alterno del centro y autor del estudio, Leonardo Hernández, y la ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf.
Posteriormente se llevó a cabo un panel de conversación moderado por Jaime Mañalich, investigador principal del centro y exministro de Salud, que contó con la participación de la coordinadora legal de Clapes UC, Karin Moore; la decana de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y presidenta de la comisión presidencial para impulsar la natalidad, María José Naudon; la senadora y presidenta de Renovación Nacional, Andrea Balladares; y la profesora de la Facultad de Sociología UC, Martina Yopo.
Los expositores concordaron en que la población en Chile no enfrenta una desmotivación por formar familia, sino que la acumulación de exigencias previas como educación y estabilidad económica generan desconfianza y retrasan los proyectos de vida. “Lo que se ha erosionado en Chile no es el deseo de tener hijos, es la confianza y la decisión de tener un hijo”, señaló Moore.
Por ello, enfatizaron en la importancia de políticas públicas capaces de reducir la incertidumbre, mencionando como ejemplos el proyecto de sala cuna universal y las medidas de reactivación económica. De acuerdo a Yopo, la crianza “lamentablemente es hoy una posibilidad que está desigualmente distribuida y socialmente estratificada”.
Más costos, menos ganas de tener hijos
El estudio, que sirvió de insumo para el seminario, examina cómo el creciente costo de crianza ha influido en la drástica caída de la fertilidad en Chile. En este sentido, analiza la dimensión específica correspondiente al costo económico-financiero para las familias a partir de dos preguntas: ¿cuánto cuesta criar un/a hijo/a en Chile desde el nacimiento hasta los 25 años?, y ¿es rentable, desde una perspectiva privada, el proyecto “tener un/a hijo/a”?
El trabajo de Clapes UC calcula el Valor Presente (VP) de los costos directos e indirectos en que se incurren desde el nacimiento hasta los 25 años (a diciembre de 2025). A partir de ellos, se obtuvo que el Quintil 1 (el 20% de la población de más bajos ingresos) gastaría aproximadamente $ 78,5 millones solo en alimentación, educación, salud y vivienda, mientras los hogares correspondientes al Quintil 5 (el 20% de más altas rentas) invertirán hasta $ 144,4 millones en costos directos.

Si se sumaran los costos indirectos, entendidos en este estudio como la pérdida de ingresos de las madres tras asumir las labores de cuidado y brechas de género, el monto ascendería a $ 223,7 millones para el 20% de la población con mayores ingresos.
En síntesis, se establecieron los siguientes costos de crianza según ingresos de los hogares:
- Quintil 1: $ 78,5 millones (UF 1.979,7).
- Quintil 2: $ 87,3 millones (UF 2.200,4).
- Quintil 3: $ 109,9 millones (UF 2.768,9).
- Quintil 4: $ 128,7 millones (UF 3.243,5).
- Quintil 5: $ 223,7 millones (UF 5.637,6).
Para responder a la segunda pregunta, se calculó el Valor Presente Neto (VPN) de tener un hijo, considerando los salarios e ingresos futuros del hijo dentro de los beneficios del proyecto.
La principal conclusión fue que el VPN era bastante sensible al cambio en la tasa de interés. En este sentido, se concluyó que la “rentabilidad” de tener un hijo decrece a medida que la tasa sigue creciendo.
A partir de estos datos, se obtuvo que una mayor movilidad social mejora significativamente el resultado económico, implicando un aporte futuro para los hogares de menores ingresos.
Frente a este escenario, el estudio plantea que las políticas enfocadas en elevar el crecimiento económico, generar empleos de calidad y favorecer aumentos salariales sostenibles podrían incentivar a los hogares a tener hijos.
También tendrían un efecto positivo las medidas orientadas a reducir la brecha de género, así como aquellas enfocadas en aumentar el ahorro nacional y reducir las tasas de interés a largo plazo.
Así mismo, aquellas iniciativas públicas enfocadas en mejorar la calidad de la educación, facilitarían la movilidad social y elevarían la productividad y los salarios de los futuros trabajadores. Esto implicaría, según el estudio, mejores retribuciones para los hogares tras 25 años de crianza.