La preocupación se evidenció en dos discrepancias presentadas en julio en el Panel de Expertos -una de Enel y otra de Engie- contra el Coordinador Eléctrico que, aunque discuten ajustes al Informe de Servicios Complementarios (ISSCC) 2027, dan cuenta de que hay un problema mayor.
Enel cuestiona que el Coordinador mantuviera el informe sin complementar el análisis de suficiencia del servicio de control de tensión en la zona norte del SEN, ni definir los recursos o medidas necesarias para garantizarlo.
A juicio de esta eléctrica, tal informe “no cuantifica explícitamente los requerimientos para una operación segura durante 2027 y en los años posteriores, producto de una baja en la potencia de cortocircuito (control de tensión). El desafío es determinar a tiempo los requerimientos”, dice.
A cada una de las discrepancias, se sumaron como interesados empresas y gremios. Por ejemplo, Enel fue apoyado por AES Andes, Colbún, Transmisoras, Transelec e incluso Conexión Kimal-Lo Aguirre.
Discrepancias en el Panel de Expertos respecto al Informe de Servicios Complementarios 2027 dan cuenta de la preocupación.
Frente a la arremetida de la eléctrica de capitales italianos, el Coordinador reconoce los desafíos planteados por la empresa y dice estar desarrollando los análisis para abordarlos, agregando que la diferencia está en la metodología que corresponde utilizar para determinar ese nuevo requerimiento.
Consultado por la preocupación “sistémica”, el Ministerio de Energía admite a DF que la transformación del SEN, caracterizada por una creciente incorporación de generación renovable y recursos conectados mediante electrónica de potencia, junto con una menor participación de generación síncrona convencional (como centrales hidráulicas y centrales térmicas a gas, carbón o diésel), plantea nuevos desafíos para la operación segura del sistema. Entre ellos, la disponibilidad de potencia de cortocircuito, la estabilidad de tensión, la inercia y otros atributos asociados a la fortaleza de la red.
En esa línea, recoge que el Coordinador prevé publicar en febrero de 2027 un estudio de robustez del SEN, que permitirá contar con una evaluación integral de los requerimientos. Eso sí, hay empresas que creen que el Coordinador no debe esperar estos resultados para actuar.
“Sobre la base de los resultados del estudio y de los demás antecedentes técnicos disponibles, las instituciones competentes evaluarán oportunamente las acciones que correspondan. Estas podrán comprender medidas operacionales, la incorporación de nuevos servicios complementarios, infraestructura adicional o adecuaciones regulatorias”, adelanta Energía.
El Coordinador remarca que el sistema está cambiando y evolucionando las tecnologías disponibles para entregar los atributos que requiere una operación segura. “El desafío es determinar cuál es la combinación adecuada de recursos para cada etapa de esta transformación”, plantea.
Y enfatiza que -entre otros aspectos- el sistema eléctrico ya tomó decisiones anticipadas en esta materia, recordando que en 2023 se inició el proceso para adjudicar infraestructura destinada a aportar fortaleza a la red, cuya entrada en operación comenzará en los próximos meses.
El caso de la megalínea
Aunque la discusión es sistémica, en las discrepancias se ha instalado a la megalínea Kimal-Lo Aguirre -que unirá Antofagasta y Santiago, y comenzaría a funcionar en 2029-como un caso de estudio para mostrar los efectos que puede tener el problema sobre la obra.
Pero también intervino la aludida. En el escrito como interesado en el marco del debate en el Panel, Conexión Kimal-Lo Aguirre recoge que la instancia señaló en un dictamen de 2023 que corresponde al Coordinador, mediante los procedimientos de determinación y licitación de Servicios Complementarios, obtener los recursos técnicos requeridos por el sistema y el proyecto en particular.
Así, plantea que “resulta indispensable que dichos recursos sean determinados y materializados oportunamente, de manera que una eventual insuficiencia de fortaleza de la red no termine traducida en restricciones a la capacidad del proyecto por circunstancias sistémicas que no dependen del desempeño de sus propias instalaciones”.
Conexión encargó un estudio a Systep en 2025 y en agosto recibió otro respecto a la compensación síncrona (el uso de máquinas para estabilizar el sistema). Estos informes advierten una insuficiencia relevante de fortaleza de red a la fecha proyectada de entrada en operación del proyecto (en 2029).
Según la consultora Inodú, a fines de este año, en condiciones de alta integración de generación renovable y carga de sistemas de almacenamiento, uno de los indicadores para medir la fortaleza de red -ESCR o Effective Short Circuit Ratio- puede alcanzar durante el día un valor inferior a 1,3 en prácticamente todas las barras de la zona norte. Esto, frente a la exigencia que debe tener la megalínea Kimal-Lo Aguirre, cuyas bases técnicas funcionales exigen una Razón Efectiva de Corto Circuito superior a 2,5.
Jorge Moreno, director de la consultora, sostiene que “la baja fortaleza de red es una condición sistémica crítica para la línea HVDC Kimal–Lo Aguirre, la cual requiere una red robusta para operar sin fallas de conmutación”.
De ahí que existe el desafío, dice, "de coordinación institucional en términos de materialización y mantención de la infraestructura requerida (condensadores síncronos, generadores síncronos y sistemas grid forming verificados) para que la línea HVDC pueda operar de manera confiable".
¿A qué se expone la megalínea cuando empiece a funcionar? El Ministerio de Energía remarca que, con los antecedentes disponibles, no puede concluir que la línea enfrentará necesariamente restricciones cuando entre en operación.
Añaden que, en paralelo, y en el contexto de un análisis integral del sistema eléctrico mandatado por la normativa, el Coordinador se encuentra desarrollando estudios, los cuales estarán terminados el primer trimestre del próximo año. Y que, "dependiendo de sus resultados, se podrían configurar nuevos escenarios".
“En función de la magnitud y localización de estas exigencias, ello podría traducirse en la instalación de nuevos equipos o ajustes en los criterios operacionales que permitan asegurar la operación segura del sistema en su conjunto”, explicaron.
El Coordinador, no obstante, prevé que el sistema tendrá la fortaleza de red necesaria para que opere Kimal–Lo Aguirre a fines de la década.