La Región Metropolitana enfrenta una aparente paradoja en su mercado laboral. Por un lado, el desempleo continúa en niveles altos: en el trimestre mayo-julio la tasa de desocupación llegó a 9,5%, 0,3 punto porcentual más que hace un año. Pero, al mismo tiempo, hay empresas que no logran encontrar trabajadores para completar los puestos disponibles.
Así lo constató la última edición de la Encuesta Nacional de Demanda Laboral (Enadel), la cual mostró que hubo 26.017 vacantes en la Región Metropolitana que no pudieron ser cubiertas entre junio de 2024 y mayo del año pasado. Y la brecha adquiere mayor relevancia mirando hacia adelante: las empresas proyectan generar 257.231 nuevas vacantes durante el presente ejercicio.
Es decir, en un contexto en el que cerca de una persona de cada 10 está desempleada, existe a la vez una demanda de trabajadores que las empresas no siempre consiguen satisfacer.
¿Qué está detrás de este desencuentro?
Los resultados de la encuesta apuntaron a un problema que va más allá de la disponibilidad de personas para trabajar. Las compañías reportan dificultades para encontrar las competencias y la experiencia que necesitan, pero también reconocen obstáculos relacionados con las remuneraciones, jornadas y ubicación de los empleos que ofrecen.
Los problemas
Pero ¿qué está frenando las contrataciones? La principal barrera es la falta de competencias técnicas: 16.459 empresas señalaron que los candidatos no tenían las habilidades requeridas para los cargos.
En segundo lugar, aparecen las habilidades blandas o socioemocionales: 12.722 firmas mencionaron que los candidatos no contaban con las requeridas para los cargos disponibles.
Además de la falta de habilidades, otro factor que dificulta las contrataciones dice relación con la oferta de las propias compañías: 10.374 dijeron que los postulantes no aceptaron la remuneración ofrecida.
Y, en tercer término, emergió un factor que pone la mirada sobre la oferta de las propias compañías: 10.374 dijeron que los postulantes no aceptaron la remuneración ofrecida.
Más atrás se ubican la falta de experiencia laboral requerida (8.739), la escasez de postulantes (7.503), la ubicación geográfica (7.457), la falta de licencias o certificaciones (7.278) y las condiciones de horario o jornada (5.753).
“Una parte de las vacantes no cubiertas no puede atribuirse únicamente a déficit de capital humano”, sostuvo el citado análisis, el cual añadió que la discusión también debe incorporar la calidad y las condiciones de inserción de los empleos.
Con relación a la búsqueda de trabajadores, la encuesta constató que las necesidades de las empresas se extienden desde cargos operativos hasta ocupaciones técnicas y profesionales.
Entre los puestos con vacantes aparecen técnicos y asistentes en contabilidad, encargados de abastecimiento e inventario, auxiliares de aseo, técnicos en electricidad, operarios y obreros de la construcción, ayudantes de ventas, profesionales de ventas técnicas y médicas, mecánicos de maquinaria, carpinteros, secretarios, inspectores de salud pública y diseñadores de páginas web.
También figuran obreros de carga, garzones, ingenieros en prevención de riesgos, supervisores de construcción, conserjes y desarrolladores de software.
De acuerdo con el sondeo, los requisitos son muy distintos: algunas ocupaciones no demandan educación formal, mientras que otras exigen enseñanza media, formación técnica superior o estudios universitarios. La experiencia solicitada fluctúa entre 0,3 y 3,7 años.
Nuevas búsquedas
Acorde con la encuesta, el desafío no es solo llenar las vacantes actuales. También está cambiando el tipo de trabajadores que las compañías esperan necesitar.
Actualmente, buena parte de las contrataciones se concentra en puestos operativos y oficios. Carpinteros, albañiles, auxiliares de aseo y distintos trabajadores de la construcción aparecen entre las ocupaciones de mayor demanda. De hecho, las ocupaciones de oficios concentran más de la mitad de las contrataciones observadas.
Sin embargo, hacia adelante las empresas anticipan un giro.
Las vacantes proyectadas muestran una mayor presencia de empleos que requieren formación técnica superior y universitaria.
A eso se agregan nuevas exigencias sobre las habilidades. Aquí las compañías mencionaron dificultades para encontrar trabajadores con capacidades para el trabajo en equipo, liderazgo, resolución de problemas y comunicación, además de competencias técnicas específicas.
Y entre las capacidades consideradas estratégicas aparecen también la empatía, orientación al cliente y aprendizaje continuo.
Así, la medición concluyó que el mercado laboral regional enfrenta el desafío de compatibilizar una alta demanda por ocupaciones operativas y técnicas con una creciente necesidad de competencias especializadas.
“Por ello, fortalecer la articulación entre el sistema formativo y los requerimientos de las empresas aparece como un elemento clave y fundamental para mejorar la empleabilidad de los trabajadores y contribuir al desarrollo productivo de la región”, expuso el informe.