La situación de las finanzas públicas fue una de las principales pugnas que marcaron la transición entre la administración de Gabriel Boric y la de José Antonio Kast a inicios de este año.
Apenas dos días después del cambio de mando, el viernes 13 de marzo el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, golpeó la mesa y denunció que la administración saliente había dejado apenas US$ 46,2 millones en la caja fiscal, en circunstancias de que al cierre de "administraciones normales" -dijo- dichos saldos oscilaron entre US$ 3.000 millones y US$ 4.000 millones, lo que implicaba que la situación de las arcas públicas era mucho peor a la esperada.
"Se encuentra hoy día con un gobierno que ha tenido que heredar del anterior un Fisco sin caja", alertó el titular de Hacienda y que el saldo de caja heredado equivale a un 1% de lo normal.
"El último dato público es US$ 1.406 millones (fines de enero) y el valor a inicios de esta semana (fluctúa mucho) era sobre US$ 800 millones", dijo el exministro de Hacienda, Nicolás Grau, en ese entonces en respuesta al ministro de Hacienda.
A seis meses de dicha polémica, la Dirección de Presupuestos (Dipres) entregó un nuevo balance del nivel de caja, medido como los denominados "otros activos del Tesoro Público".
Así, con cierre a agosto, el saldo ascendió a US$ 9.646 millones, un incremento relevante si se compara con los US$ 4.207 millones a julio de este año o los US$ 597 millones contabilizados en marzo de este año.
Asimismo, es el mayor nivel de los denominados "otros activos del Tesoro Público" desde por lo menos 2012, cuando a diciembre de ese período se ubicaron en US$ 10.418 millones.
Las razones: más emisiones de deuda y empresas públicas
Los "otros activos del Tesoro Público" son saldos de caja más líquidos que dispone mensualmente el Fisco como resultado de sus operaciones.
La Dipres los define como los excedentes temporales de caja producto del ciclo regular de la ejecución presupuestaria del año en curso. Estos excedentes son invertidos en el mercado de capitales local e internacional, en instrumentos de renta fija definidos por el ministro de Hacienda en las directrices de inversión vigentes.
Según la Dipres, la variación del octavo mes del año se debió al flujo operacional neto registrado durante el período (US$ 5.423 millones), explicado principalmente por la emisión de deuda por US$ 4.098 millones (US$ 3.572 millones en el mercado externo y US$ 525 millones en el mercado interno), ingresos desde empresas públicas por US$ 300 millones y menores desembolsos del programa de caja (US$ 1.019 millones), complementado por ganancias asociadas a la valorización de los instrumentos financieros y al efecto moneda (US$ 16,1 millones).
En términos desagregados, US$ 4.576 millones se encontraban invertidos en activos denominados en moneda nacional y US$ 5.070 millones en activos denominados en moneda extranjera.
Al 31 de agosto la cartera de inversión en moneda nacional estaba compuesta por instrumentos del Banco Central de Chile (US$ 1.828 millones), pactos (US$ 1.300 millones), fondos mutuos (US$ 1.017 millones) y depósitos a plazo (US$430 millones). Al cierre del mismo período, la cartera de inversión en moneda extranjera estaba compuesta por treasury bills (US$ 3.436 millones), time deposits (US$ 560 millones), pactos (US$ 396 millones), treasury notes (US$ 350 millones), certificados de depósitos (US$ 225 millones) y depósitos a plazo (US$ 100 millones).