La presidenta ejecutiva de Banco Santander, Ana Botín, valoró positivamente la dirección de las reformas que buscan mejorar la competitividad de Chile, agilizar la inversión y reducir las trabas burocráticas, aunque advirtió que el desafío no debe plantearse simplemente como una agenda de desregulación, sino como una transición hacia una regulación más inteligente, o “smart regulation”.
Durante su participación en Chile Day en Madrid, ante unos 700 asistentes, Botín señaló que “el exceso de regulación es un impuesto que pagan los ciudadanos y, por cierto, los que menos tienen”, recordando que ha planteado abiertamente esta preocupación en Europa.
Sostuvo que existen ámbitos donde la regulación es necesaria, mencionando específicamente la inteligencia artificial, pero recalcó que las normas deben diseñarse de manera flexible y adaptarse a una economía que cambia con creciente rapidez.
“Hace falta regulación, como lo que estamos viendo con la Inteligencia Artificial, pero hay que hacerlo de manera inteligente, de manera dinámica y sin que eso sea un impuesto (...) a la economía y al final a los ciudadanos”, señaló.
Botín sostuvo además que Chile debe mirar este desafío en un contexto de competencia internacional por los flujos de capital. “Chile siempre ha sido un país competitivo con otros países a la hora de atraer inversión. Entonces es muy importante entender qué está haciendo el resto del mundo”, afirmó.
En el marco de ChileDay Madrid 2026, Andrés Trautmann, gerente general y country head de Santander Chile, anunció el nuevo plan de inversiones de la entidad por US$ 800 millones para los próximos tres años. Estos recursos consideran la reciente adquisición del negocio de rentas vitalicias, transformación tecnológica, la evolución de la red de sucursales y el desarrollo de Campus Santander, la nueva sede corporativa de la entidad.
Las nuevas inversiones permitirán profundizar el uso de tecnología, datos e inteligencia artificial para mejorar la experiencia de los clientes, simplificar procesos y aumentar la capacidad de respuesta del banco. "Esta evolución se complementará con inversiones en la red física, bajo una estrategia que combina servicios digitales con atención presencial en los WorkCafé", indicó la institución.
Chile y minerales críticos
Botín vinculó las reformas para mejorar la competitividad con una serie de fortalezas que, en su opinión, ya tiene Chile. Entre ellas destacó especialmente la institucionalidad, que calificó como uno de los principales factores que observan los inversionistas cuando comparan distintos mercados.
“Cuando uno analiza distintas oportunidades de inversión o distintos mercados en los que invertir, al final hay una cuestión que siempre está sobre la mesa y que para mí es la más importante y una de las grandes fortalezas de Chile, que es la fortaleza de las instituciones”, señaló.
Botín agregó que el país cuenta con una clase empresarial relevante, talento y una posición especialmente favorable por su disponibilidad de minerales críticos, particularmente cobre y litio.
También apuntó a la posibilidad de que Chile capture una mayor proporción del valor asociado a esos recursos. La presidenta de Santander planteó que existe espacio para aumentar el procesamiento local de materias primas, especialmente en un escenario en el que las empresas están reconsiderando sus cadenas de suministro y buscando mayor seguridad y cercanía con mercados como Estados Unidos y Europa.
El riesgo del bajo crecimiento
La discusión regulatoria se inserta, según Botín, en un problema de mayor alcance: la dificultad de la economía mundial para recuperar tasas de crecimiento más elevadas.
La ejecutiva definió el entorno internacional actual como un mundo “fragmentado” y “frágil”, que responde al paso desde una economía organizada principalmente en torno a la eficiencia hacia otra en la que pesan cada vez más la seguridad de las cadenas de suministro, la defensa y la autonomía estratégica.
La fragilidad, en cambio, está vinculada al bajo crecimiento. “Para mí ese es el mayor riesgo”, afirmó. “Crecemos menos de lo que deberíamos crecer para pagar la deuda, para pagar las pensiones, para seguir mejorando”.
Frente a ese escenario, Botín sostuvo que las economías requerirán políticas públicas adecuadas y reformas estructurales, además de una colaboración más estrecha entre gobiernos y sector privado.
Para Chile, su diagnóstico combina ambos planos: el país cuenta, a su juicio, con instituciones, recursos naturales y capital empresarial para competir por nuevas inversiones, pero convertir esas ventajas en crecimiento dependerá también de que pueda acelerar proyectos y construir un marco regulatorio que proteja sin transformarse en una barrera para invertir.