Ante unos 700 asistentes, en la primera jornada del ChileDay en Madrid, la presidenta ejecutiva de Banco Santander, Ana Botín, valoró la dirección de las reformas que está impulsando el gobierno para mejorar la competitividad de Chile, agilizar la inversión y reducir las trabas burocráticas.
“El exceso de regulación es un impuesto que pagan los ciudadanos y, por cierto, los que menos tienen”, dijo. Una preocupación que, recordó, ya ha formulado en Europa.
Advirtió, sin embargo, que el desafío no debe plantearse simplemente como una agenda de desregulación, sino como una transición hacia una regulación más inteligente, o smart regulation, mencionando específicamente el caso de la inteligencia artificial (IA).
“Hace falta regulación, como lo que estamos viendo con la inteligencia artificial, pero hay que hacerlo de manera inteligente, de manera dinámica y sin que eso sea un impuesto (...) a la economía y, al final, a los ciudadanos”, señaló.
“El exceso de regulación es un impuesto que pagan los ciudadanos y, por cierto, los que menos tienen”, dijo la presidenta ejecutiva del Santander.
Competencia por flujos
La máxima ejecutiva del banco español añadió que Chile debe mirar ese desafío en clave de competencia internacional por los flujos de capital: “Chile siempre ha sido un país competitivo con otros países a la hora de atraer inversión. Entonces, es muy importante entender qué está haciendo el resto del mundo”.
El propio Santander ya tomó posición en esa disputa: en la misma jornada, el CEO y country head de Santander Chile, Andrés Trautmann, anunció un plan de inversiones por US$ 800 millones para los próximos tres años, que considera la reciente adquisición del negocio de rentas vitalicias, la transformación tecnológica, la evolución de la red de sucursales y el desarrollo de Campus Santander, la nueva sede corporativa del banco.
La ejecutiva vinculó esas reformas con fortalezas que, a su juicio, Chile ya tiene. Una de ellas es la institucionalidad, que la ejecutiva situó como el primer factor que miran los inversionistas al comparar mercados: “Hay una cuestión que siempre está sobre la mesa y que para mí es la más importante y una de las grandes fortalezas de Chile, que es la fortaleza de las instituciones”.
Minerales críticos
En ese sentido, Botín agregó que, entre otras virtudes, el país cuenta con una clase empresarial relevante, talento y una posición especialmente favorable por su disponibilidad de minerales críticos, particularmente cobre y litio.
Con todo, apuntó a la posibilidad de que Chile capture una mayor proporción del valor asociado a esos recursos, especialmente en un escenario en el que las empresas están reconsiderando sus cadenas de suministro y buscando mayor seguridad y cercanía con mercados como Estados Unidos y Europa.
El riesgo del bajo crecimiento
Finalmente, dijo que la discusión regulatoria se inserta en un problema de mayor alcance: la dificultad de la economía mundial para recuperar tasas de crecimiento más elevadas.
La ejecutiva definió el entorno internacional como un mundo “fragmentado” y “frágil”. Fragmentado, por el paso desde una economía organizada en torno a la eficiencia hacia otra en la que pesan cada vez más la seguridad de las cadenas de suministro, la defensa y la autonomía estratégica. Y frágil por el bajo crecimiento: “Para mí ese es el mayor riesgo”, advirtió.
Crecer es un factor clave para resolver cuestiones como “pagar la deuda, para pagar las pensiones y para seguir mejorando”, dijo.
En el caso de Chile, su diagnóstico combinó ambos planos: el país cuenta, a su juicio, con instituciones, recursos naturales y capital empresarial para competir por nuevas inversiones, pero indicó que convertir esas ventajas en crecimiento dependerá de que pueda acelerar proyectos y construir un marco regulatorio que proteja sin transformarse en una barrera para invertir.