Aunque se trata de una actividad menor frente al corazón del negocio, sin mucho ruido y con diferentes estrategias, las forestales han incorporado la energía como uno de los pilares de su quehacer. Las apuestas han tomado fuerza con el tiempo y ya es posible advertir los focos de las principales firmas del sector en Chile.
Para Arauco, el brazo forestal del grupo Angelini, el negocio eléctrico ha ido tomando cada vez más relevancia. “Hoy es un componente estructural de nuestra operación industrial”, asegura a DF el gerente de Bioforest y Negocio Eólico, Sebastián Mandiola. Y reconoce: “El negocio de Celulosa sería mucho menos atractivo sin la capacidad de autoabastecerse de energía, además del ingreso adicional por la venta de excedentes”.
De hecho, el 91% de la energía que utiliza en sus operaciones proviene de fuentes renovables, principalmente biomasa forestal.
La capacidad instalada de la firma pasó de 310 MW en 2004 a 1.051 MW en 2025. De esta última cifra, en Chile es de cerca de 875 MW, de los cuales se comercializan -a través de Arauco Bioenergía- aproximadamente 344 MW hacia el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), mientras el resto se destina a autoabastecer sus propias plantas.
Según Mandiola, ese crecimiento de la capacidad instalada se explica principalmente por la construcción de nuevas plantas, y la ampliación y modernización de sus instalaciones industriales en Chile, además de la participación en Argentina (85 MW), Uruguay (90 MW) y una planta solar en Brasil (0,5 MW).
Arauco -a través de su filial Bioenergía- entregó durante 2016 excedentes de energía al entonces Sistema Interconectado Central (SIC) equivalentes a 1.089 GWh, los cuales, comercializados en el mercado spot, significaron ingresos por aproximadamente US$ 67 millones. Según declararon en la memoria de 2025, sus plantas inyectaron al SEN 1.068 GWh ese año, lo que significa aproximadamente el 1,3% de la energía total consumida en el SEN.
US$1.375 millones suman los tres proyectos de Arauco en trámite.
Pero si bien el modelo histórico de Arauco ha sido la cogeneración con biomasa forestal, ligada a la operación de sus plantas industriales, generando excedentes, la firma ha ido migrando a un nuevo segmento: el desarrollo eólico.
“Lo que queremos es dar un salto, extendiendo Bioenergía hacia el negocio eléctrico independiente, con proyectos de generación no ligados a una planta industrial. Ahí es donde tenemos el mayor desafío”, afirma Mandiola.
Viento Sur (200 MW) es el proyecto más avanzado: ya tiene la RCA aprobada, pero está judicializado. Los proyectos Las Fresias (310 MW) -que ya completó su adenda técnica y ciudadana- y Los Tulipanes (410 MW) -en el SEIA desde enero- representan la apuesta más consolidada de proyectos eólicos independientes hasta la fecha con infraestructura propia de generación, almacenamiento mediante baterías (BESS) y transmisión, no atada a una planta industrial, dice Mandiola.
Las tres iniciativas involucran una inversión de US$ 1.375 millones.
Dichas iniciativas representan poco más de 900 MW. Esto, frente a los más de 2.000 MW de potencial eólico que la firma considera que podría desarrollar desde la Región del Maule hacia el sur.
1.750 Gwh al año autogenera CMPC.
Mandiola advierte que la brecha entre ese potencial identificado y lo que efectivamente han podido concretar refleja el principal obstáculo hoy, “que no es la disponibilidad del recurso eólico, ni la voluntad de inversión, sino la complejidad y judicialización de los procesos de permisos que hemos tenido”.
Y plantea: “Creemos que este negocio es cada vez más relevante en el escenario de transición energética del país y en Arauco tenemos casi tres décadas de experiencia como generadores de energía renovable no convencional. Por lo mismo, estamos capitalizando esa trayectoria para expandirnos hacia proyectos eólicos de mayor escala, en un contexto donde Chile necesita diversificar su matriz, incorporar renovables adicionales y fortalecer la seguridad de suministro. Para que ese potencial se traduzca en capacidad real, se requiere destrabar el actual cuello de botella regulatorio”.
CMPC: foco en autoabastecimiento
El holding forestal de la familia Matte, por su parte, pone sus fichas en el autoabastecimiento. La generación eléctrica de CMPC cumple un rol relevante en la eficiencia operacional y la seguridad energética de sus operaciones. A través de Bioenergías Forestales, la compañía opera siete centrales y autogenera aproximadamente 1.750 GWh al año.
La generación proviene principalmente de biomasa, a partir de licor negro y residuos forestales derivados de los propios procesos productivos, lo que permite aprovechar estos subproductos como fuente de energía renovable y contribuir a una operación más sostenible. En las plantas de celulosa, este modelo permite abastecer la totalidad de la demanda industrial y comercializar los excedentes. Actualmente, CMPC inyecta alrededor de 700 GWh anuales en el SEN, a través de Bioenergías Forestales.
“La energía que generamos nace de nuestra propia operación: aprovechamos licor negro y residuos forestales para autoabastecer nuestras plantas, reducir costos y generar excedentes de energía renovable. Es un modelo que combina eficiencia operacional, autosuficiencia y sostenibilidad”, aseguró el gerente de Bioenergía de CMPC, Sergio Zamora.