En unos cuatro meses Arturo Squella Ovalle (47) se someterá a una elección interna para ir detrás de su segundo período al mando del Partido Republicano. Será la primera vez que hacen esto ahora que son Gobierno y es muy temprano para saber si correrá solo o si encarará contrincantes. Ante la posibilidad de que se levante una lista disidente compuesta por adherentes a su rival, el jefe del Segundo Piso Alejandro Irarrázaval -a quien antes han apoyado diputados como Chiara Barchiesi-, comenta que “siempre es posible y bienvenida la competencia, pero me da la impresión de que no va por ahí lo que va a ocurrir”.
Algo o bastante tiene que ver el oleaje interno de dicho colectivo en los tironeos que el senador ha protagonizado con La Moneda. Sobre todo el de la semana pasada con el biministro Claudio Alvarado y el subsecretario Máximo Pavez a raíz de la remoción de Juan Pablo Rodríguez de la subsecretaría de Hacienda por aquel test positivo de drogas. Detrás de esa tendalada quedaron dudas, elucubraciones -en un panel de T13 Radio lo compararon con Adolfo Zaldívar- y preguntas de fondo acerca de por qué hace lo que hace, cuál es su rol y si lo seguirá haciendo.
Antes de entrar a eso, Squella se detiene en otras profundidades del ideario de su partido: la megarreforma de Seguridad que conduce su amigo, el ministro Martín Arrau. “Esta agenda reflejará lo que la ciudadanía ha conocido de los republicanos. Desde el día uno sostenemos que es muy importante restablecer el sentido de la autoridad, que vuelva a haber seguridad, que se reivindique el uso de la fuerza, que haya orden, que se respete la institucionalidad”, dice.
Recalca que eso lo han construido durante los últimos años, que él ha “colaborado bastante en el enfoque legislativo y constitucional”. Advierte que “los parlamentarios de izquierda, derecha y ambidiestros, deberán decidir de qué lado están. El inmovilismo que promueven algunos nos llevaría irrefutablemente a convertir a Chile en un Estado más de los que controla el crimen organizado y eso no se puede aceptar. Lo peor que podría pasar es que los temores de algunos sean recogidos, y se debilite la reforma en seguridad”.
- ¿Por qué reabrir el debate constitucional?
- Proponemos una reforma en la protección de la población, cómo el Estado cumple con su principal deber de proteger los derechos y el ejercicio de los derechos de las personas. No está en discusión cuál va a ser el sistema político, ni Estado subsidiario versus Estado social y democrático. En lo del quórum: habrá quienes sean más audaces, como lo que proponemos; habrá otros más conservadores en cuanto a no cambiar nada. Hay quienes mantendrán que las reglas de seguridad pública que tenemos desde el año 80 son suficientes, pero tendrán que hacerlo de cara al país, señalando por qué se oponen. Nosotros sostenemos que se requiere ser más incisivo con el fenómeno del crimen organizado y el terrorismo en el sur del país.
- El líder del Partido Nacional Libertario (PNL) Johannes Kaiser asevera que “no tenemos la obligación de estar de acuerdo con el Gobierno y eso se va a notar en la agenda de seguridad”, y que “no basta una agenda que sea más bien maquillaje de continuidad del gobierno de Gabriel Boric”. ¿Qué gestión hará con él?
- Todas esas comillas están en el contexto de que todavía no tienen a la vista la reforma y sus contenidos. Conociendo muy bien a los parlamentarios del PNL y a Johannes Kaiser, no dudo que se va a sentir muy reflejado con lo que se va a proponer en ese texto constitucional y en las bajadas a nivel legal que sé que se van a discutir. No está en la esfera de nuestra preocupación que ellos pudieran votar distinto. Nuestro desafío y tarea es convencer al Socialismo Democrático, que ahora se atreva a no tener que pedirle permiso al PC para votar acorde a lo que quieren los chilenos.
Indultos: “Paciencia, prudencia y no bajar los brazos”
- Sube la tensión por los indultos generales de PNL y de los parlamentarios republicanos por los indultos particulares. La diputada Rodríguez dice que lleva 30 mil firmas. ¿Cuánto más aguanta esta olla a presión si el Gobierno ya le dio un portazo al PNL y no se mueve del “vamos a estudiar caso a caso”?
- Se transita por el mismo camino. Cuando nos sumamos al proyecto de indulto general, más que contribuir a la olla a presión, era para descomprimir: mientras avanzamos en ese debate legislativo, no dudo que el análisis exhaustivo llegará a puerto. Para el Partido Republicano es fundamental que nadie vaya a pensar que nos olvidamos de levantar la bandera de la justicia por quienes terminaron presos defendiendo la institucionalidad, el Estado de derecho y el Gobierno de turno. El rol de la diputada Rodríguez y otros en esto es fundamental. Y nos han dicho que el indulto general no va a ser necesario porque están analizando caso a caso. Hay que tener paciencia y confianza.
- No sé cuánta paciencia le quedará a diputados suyos como Ignacio Urrutia. “Sería una señal espectacular que el 11 de septiembre el Presidente Kast empiece a indultar uniformados”, dijo.
- Nos cuadramos con el tiempo que el Presidente de la República crea indicado para dar a conocer el o los indultos que puedan recaer en personas que están privadas de libertad y no debiera ser así.
- ¿Y si no lo hace?
- Confío en que eso va a ocurrir.
- ¿Por qué está tan seguro?
- Porque confío en el Presidente.
- ¿Confía o sabe? ¿Le ha pedido que abra una válvula de escape para esto?
- No es necesario. Lo ha dicho públicamente. Lo único que hay que hacer es un llamado a la paciencia, son temas delicados. Si bien es una atribución exclusiva del Presidente, tiene que ser fundada y hay que estudiar para no cometer algún error de indultar a quien no corresponda. Hay que tener paciencia y confiar en lo que públicamente ha señalado el Presidente.
- ¿Le ha pedido esa misma paciencia a sus parlamentarios del Partido Republicano?
- Lo hemos conversado. Todos coinciden en la importancia de tres cosas. De tener paciencia, de tener prudencia de no exponer más allá de lo razonable una decisión que necesita tiempo, y que no bajen los brazos. En la medida que ellos dejen de relevar el tema, no vaya a ser que para quienes confían en que el Presidente de la República va a hacer lo que dijo, piensen que los dejaron botados. Cuando se combinan esos tres elementos, el resultado, más que generar una olla a presión, es positivo.
- Es una presión cuando el diputado Urrutia dice “si el Presidente pretende estar bien con la izquierda, va a empezar a perder gente de derecha” y que “no es solamente él el que está quedando mal con este compromiso, sino que todos los diputados y senadores del partido”.
- Por lo mismo, dentro de los tres elementos te planteaba la prudencia. Hay que hacer un especial esfuerzo por cuidar la manera en que se comunica lo que se quiere transmitir. Es importante que cada vez que nos enfrentamos a comunicaciones de este tipo tengamos una especial prudencia sin dejar atrás lo que verdaderamente creemos.
“El Presidente valora que uno no descuide la identidad del partido”
- A estas alturas, ¿qué saca en limpio políticamente del entrevero que tuvo cuando críticó al ministro Alvarado y al subsecretario Pavez por el episodio de la salida del exsubsecretario Rodríguez de Hacienda? Se recordó el round que tuvo con Irarrázaval.
- Se saca algo en limpio muy valioso: cuando uno tiene diferencias y después las conversa, la confianza se fortalece aún más de lo que era previo a la diferencia. No sólo en estos dos episodios, sino que en cualquier diferencia que podamos haber tenido con personas tan involucradas en tareas de este nivel de intensidad, de sacar adelante el proyecto de gobierno. Es positivo lo que se generó desde la conversación post diferencia. Estoy seguro de que así lo entendieron quienes estuvieron en esa situación.
- Se refiere al ministro y al subsecretario. Una de las grandes dudas es por qué usted eligió criticar al subsecretario Pavez en un chat con 200 personas, si era obvio que se iba a filtrar.
- Ya di vuelta la página, pero la conversación en un grupo de amigos, de cercanos, eran personas que forman parte del servicio público y que entienden perfectamente que -más allá de la intensidad con la que lo hice- el sentido de lo que estaba planteando es que se buscaran las responsabilidades en quienes estuvieron a cargo. Nada personal con Max, con el subsecretario, y así lo conversamos días después. Y lo entendió perfectamente.
- Otra gran duda es cuáles fueron sus razones políticas de fondo, por qué el presidente del principal partido de gobierno protagoniza episodios que tensionan a éste. ¿Lo hizo por defender el ideario de su partido?
- En todas mis acciones, nunca me desprendo del rol de representación del Partido Republicano, y a veces eso puede tener manifestaciones más intensas. Eso le da la tranquilidad a quienes están en el Gobierno, en otros partidos, en el trabajo legislativo, en la oposición, de que cuando hablamos, estamos hablando en serio. De que no confundimos los planos. La manera más leal de colaborar con el Gobierno es mantener bien clara cuál es la posición del Partido Republicano. Por supuesto que vamos a coincidir con sus decisiones. Pero al Gobierno le hace bien saber que en el partido tenemos una opinión diferente en una determinada materia. El resultado es mucho mejor para sacar adelante lealmente el trabajo que tenemos como partido oficialista.
- Entonces, esto puede volver a ocurrir, ¿no?
- Sin duda van a venir diferencias entre los partidos con el Gobierno. En algunos casos será el Partido Republicano, en otros casos será la UDI y RN. Pero la gracia está en cómo resuelves esas diferencias. Los republicanos en el Gobierno y -me atrevería a decir- hasta el mismo Presidente de la República valora que uno no descuide la identidad del partido. Y tienen la tranquilidad y la confianza que siempre va a ser en el marco de una lealtad profunda, con el propósito genuino que salgamos fortalecidos de lo que había generado la diferencia.
- Esto lo conversó con el Presidente a raíz de las últimas dos semanas.
- En el episodio que tuvimos estos últimos días que causaron revuelo, el Presidente desde el momento uno tenía sumamente claro -porque seguimos siempre en permanente trabajo- que se estaba haciendo lo correcto, que la prudencia y la ponderación en defender una posición sin que se corte ningún elástico: es algo que nunca voy a descuidar.
“Falta el mea culpa de quienes propusieron” a seremis caídos
- Con la remoción de Natalia Duco ya suman tres ministras, seis subsecretarios y más de una treintena de seremis caídos en seis meses. El presidente de la UDI la otra vez ya dijo que esto no se ve bien. ¿Y usted?
- Si el propósito fuera tener la menor cantidad de movimientos posibles, sería bien sencillo: simplemente se podría mirar el techo y no pasar por el ingrato momento de decirle a un colaborador que dé un paso al costado. Pero el Presidente ha elevado el estándar, ha señalado que, independiente de cómo valora a quien fuera la ministra del Deporte, cometió un error, y eso significa salir del gabinete. Valoramos su trabajo, le deseamos mucha suerte y comprometemos nuestro trabajo con el nuevo ministro.
- Le pregunto el dato del acumulativo en tan poco tiempo. ¿Le dice algo?
- Nos dice que se está cumpliendo lo que el Presidente había dicho. Él ha querido que en todos estos casos se dé una señal muy fuerte. Lo que ahora falta es el mea culpa de quienes recomendaron a esos seremis que dieron razones para llamarlos a dar un paso al costado.
- El mea culpa, ¿no tiene que ser también de parte del Ejecutivo, el que decide los nombramientos?
- Me refería a la lista tan numerosa de seremis. En buena parte fue sugerida por los partidos políticos: somos los partidos los que tenemos que revisar la responsabilidad que tenemos en andar recomendando personas que no dieron el ancho.
- ¿Y en el caso suyo?
- Sí, efectivamente fue un tema puntual que tratamos en el Partido Republicano. Es un caso en específico, alguien que en su afán por contar con más republicanos cometió la imprudencia de fijarse en ese dato para buscar colaboradores y eso le hizo perder el cargo. Uno tiene que exigirle a los funcionarios públicos, particularmente los de confianza, los más altos estándares. Y esperaría que ese análisis también lo hagan todos quienes han contribuido en los meses previos a sumar personas para las tareas gubernamentales. Cada cual sabe quiénes son los responsables.
- ¿De quién es la responsabilidad de gobierno de nombrar a esas personas? ¿Del Segundo Piso?
-La reflexión la tienen que hacer todos los responsables. Donde han salido el mayor número de personas tuvieron una alta participación los partidos políticos. El proceso de análisis lo puede conducir el Gobierno, pero la cuota mayor de responsabilidad la tienen quienes recomendaron a esas personas.
“Esperaría que Juan Pablo Rodríguez siga en el servicio público”
- Al final quedó fuera del Gobierno el exsubsecretario Rodríguez, a quien usted defendió.
- Esperaría que Juan Pablo siga en el servicio público. Paradójicamente, luego de todo este episodio, se hizo un nombre y un respeto más profundo de que tenía antes. Por lo mismo, creo que luego de un legítimo descanso, vuelva a estar en el servicio público. En cualquier función lo va a hacer muy bien.
- ¿Va a volver al Gobierno?
- No. El Gobierno es una expresión de la función pública. Yo me refiero al servicio público. Contribuir en la causa, defender ideas, principios, estudiar políticas públicas y promoverlas. Esperaría que luego tengamos noticias de cuáles van a ser sus futuras funciones.
- ¿Se va a ir a Ideas Republicanas?
- No, no necesariamente, pero le corresponde a él contar qué es lo que va a hacer una vez que lo decida. Después de todo lo que vivió le corresponde tener algunos días de descanso fuera del ruido político.
- Se lo preguntaba a raíz de todo el revuelo en Ideas Republicanas, con la salida de Carmen Soza.
- No, no es el caso. En reemplazo de Carmen Soza, que hizo una función espectacular en sacar adelante una institución que era nueva y que hoy día es enorme, ya hay un reemplazo (José Ignacio Palma) y está tomando la posta de una manera muy positiva.
¿Acusación a Boric? “Le corresponde a los diputados, pero no está en los planes del partido”
- El 11 de septiembre caduca el plazo para acusar constitucionalmente al exPresidente Gabriel Boric. Él lo recordó esta semana. ¿Qué va a hacer el Partido Republicano? Si no lo hacen ustedes, la puede iniciar el PNL.
- La acusación constitucional, más aún al Presidente de la República, es extremadamente excepcional. Para proceder en esa línea se debiera contar con una razón muy justificada, porque las consecuencias no sólo repercuten en el exPresidente, sino que en la nación completa. Basta ver lo que ocurre en nuestra región, con los países vecinos, para tener especial resguardo por el uso de esta atribución. Si bien no me corresponde a mí, porque estoy en el Senado y no la Cámara de Diputados, pero no está en los planes del Partido Republicano. No lo he escuchado avanzar en una línea de ese tenor y esperaría que sigamos concentrados en sacar adelante la agenda de seguridad.