El equipo del ministro Iván Poduje supo la verdad el pasado jueves 3. O parte de ella. Ese día su subsecretaria de Vivienda y Urbanismo, Natalia Aguilar, compareció ante el director de Presupuestos José Pablo Gómez, el sectorialista y su gente para recibir las novedades de la cartera. Era parte de la ronda en que esa repartición del Ministerio de Hacienda notifica a cada ministerio si sus finanzas se mantienen, suben o se reducen, y en qué porcentaje, antes de que siga adelante la elaboración del erario nacional para el próximo año.
Es un clásico que las carteras no salgan de ahí muy contentas, breguen por más plata, aleguen, “lloren” o pidan a sus contactos que intercedan. Lo que sea con tal de mejorar sus posiciones antes de que esto no tenga vuelta atrás, se redacte el proyecto, quede escrito en algo parecido a la piedra e ingrese a más tardar -como manda la ley- a las 23:59 del 30 de septiembre. O sea, en tres miércoles más.
Más de alguno dirá “pero si es la misma lesera de toda la vida”. Puede ser. En el gobierno anterior hubo ministros que entre se reían de sus desgracias o recordaban la severidad del trance cuando reenviaban por whatsapp “NO HAY PLATA”, un sticker en que Mario Marcel lo advertía. Había una variante en que él echaba rayos carmesí por los ojos.
Con Jorge Quiroz la mano no viene pero ni por si acaso más suave. Según algunos, la suya es tan draconiana, que ciertos ministerios se han visto casi forzados a cometer el sacrilegio de pedir más fondos por la prensa. Marcel mismo se sorprendió ante tal falta de estilo y dijo que era algo nunca visto.
Poduje pidió un reajuste de 23,9% a tapa casi completa del Cuerpo D de El Mercurio (16 de agosto), desparpajo que sacó montones de palabras y quizá haya motivado a otros a imitarlo. Con el agravante -vox populi en el Ejecutivo y el Legislativo- que él y Quiroz no se llevan bien. Este último no lo tiene precisamente en un altar y su gente tampoco hace mucho por disimularlo. La cifra pedida por el diario fue como una afrenta que le disgustó harto.
La cosa es que -volviendo a dos jueves atrás- al team Poduje le fue mal en la Dipres. Una de las versiones es que ahí Gómez les dijo que se les reajustaría un 1,7%. Pero, letra chica, ese porcentaje incluiría los recursos derivados de la Ley de Reconstrucción. Si se le restan, Vivienda habría quedado en -3%.
Las instrucciones de la Dirección a los ministerios es que si quieren reasignaciones, lo vean con ellos. Pero que si lo que buscan es más plata, entonces vayan con Presidencia. O sea, no con Quiroz.
En el MINVU narran que les dieron plazo para eso hasta el martes último, 8 del corriente. Que entremedio, Poduje se impuso de las malas nuevas. Luego repartió instrucciones, se trabajaron minutas el fin de semana y zas, el martes, día del plazo, el ministerio ingresó a la Dipres una contrapropuesta -insisten- que consistía en aumento presupuestario.
¿Oigan, y la instrucción de Dipres de pedir aumento a Presidencia? Eso puede ocurrir o no, responden en Vivienda.
Ese mismo martes 8, Poduje llegó a Cerro Castillo a la reunión entre el Presidente Kast y los parlamentarios del Partido Republicano. Se quedó a alojar ahí y a la mañana siguiente coincidió con Quiroz para la ceremonia de lanzamiento de la segunda reforma al mercado de capitales. De momento no se sabe que hayan tratado este huesudo asunto.
El caso del ministro de Vivienda es uno de los que más se repite en el boca a boca entre personeros de gobierno y del Congreso a la hora de cruzar apuestas sobre qué ministerios concentrarán la tensión política en el primer proceso de este tipo del gobierno de Kast, ya sea porque los recortes siguen molestando, sea porque presionan o presionarán a los parlamentarios y otros para que intercedan, o porque de distintas formas hacen saber sus urgencias.
Además del Minvu, se menciona a Obras Públicas (Louis de Grange), ambas carteras entre las llamadas a generar empleo, Salud (May Chomali) y Defensa (Fernando Barros). Claro que entre los legisladores versados en estos lances afirman que casi todos los ministerios están haciendo lobby por su cuenta. Y entre algunas carteras sectoriales se reitera que varias han vuelto con gusto amargo de la ronda con la Dipres.
La casa ¿nunca? pierde: el desempleo
“El proceso de formulación consiste precisamente en ajustar los requerimientos sectoriales al marco fiscal disponible. Es normal que exista diferencia entre lo solicitado y lo asignado, siendo parte del proceso presupuestario“, nos señalan a título oficial desde la Dipres cuando le consultamos si de la ronda con ellos los ministerios siempre salen para atrás.
Este tira y afloja sigue un procedimiento paso a paso a cargo de dicha Dirección. Una vez procesadas las observaciones de cada cartera, Dipres elabora carpetas para Quiroz que contienen “las cifras definitivas por partida y capítulo, las glosas asociadas y los antecedentes complementarios de cada partida”.
Otras voces apuntan que al ministro se le entregará todo esto en papel, nada de digital para evitar filtraciones.
La ronda con los ministerios y sus servicios terminaba anteayer viernes: hay casos puntuales en que por agenda podrían hacer ese check la semana que comienza mañana.
En el Ejecutivo hay conocedores de este proceso que advierten que en esta negociación no ganan los ministros, o mejor dicho no tienen cómo ganar; se impone más el criterio de Dipres.
El estilo áspero de Quiroz y las duras condiciones financieras no vaticinan abundancia para los sectoriales. Él y Kast han hecho saber varias veces que han de acotar sus expectativas, que se deben “compatibilizar prioridades con los recursos que tenemos” y demás fraseología que nunca es suficiente para mantener a raya las aspiraciones. Recordemos que la saga del recorte del 3% de hace unos meses devino en zamarreos y dispensas.
Hasta ahora, la línea oficial de este Gobierno es que el Presupuesto 2027 a lo más podría tener un alza del 1%. Pero como el desempleo muta en una crisis política, en el oficialismo ya es evidente que se está cruzando justo cuando aún quedan 17 días para el ingreso del proyecto; luego vendrá el zangoloteo en el Legislativo.
La tasa de 9,5% de desocupación acusada por el INE (28 de agosto) presiona el presupuesto. Y puso las miras sobre el ministro del Trabajo, Tomás Rau: por mucho que se destaque su capacidad técnica, se comenta en el sector que el impacto sobre la agenda del Gobierno podría hacer necesaria una mano más política. Rau tuvo una semana compleja: su “qué desastre, hueón” en el episodio Sala Cuna Universal en el Congreso y sus diferencias con Hacienda por la meta de desempleo. “¿Dónde está el ministro del Trabajo? Haciendo la pega”, retrucó ayer en Señal DF.
Afines a Quiroz en el Congreso adelantan que antes o durante la tramitación el alza podría ser marginalmente superior al 1%, siempre y cuando el énfasis sea en inversión, infraestructura, obras públicas e ítemes que aceleren el empleo. Economistas de derecha dicen que, dada la crisis de empleo, la cifra podría incluso llegar al doble: 2%.
Mientras, las cinco subcomisiones mixtas de Presupuesto del Congreso reciben a los ministerios que rinden cuenta de su ejecución presupuestaria en lo que va de su primer año. Como lo que no se gasta se devuelve al Tesoro Público, generalmente hay una presión para mostrar más gasto y así tener argumentos para pedir más o tratar de impedir recortes.
A Obras Públicas, dicen en ese ministerio, aún no le ha tocado el turno. El biministro Louis de Grange, que también está a cargo de Transporte y Telecomunicaciones, está llamado a ser otro de los protagonistas de esta saga. Ayer se iba al ChileDay en Madrid y Londres y a su regreso se involucrará de lleno en este asunto. Su gente insiste que aún no ha tenido un cara a cara con Hacienda ni reportan detalles de lo que les ha dicho Dipres, pero creen que la presión por el desempleo les “abrirá la llave” para financiar obras de infraestructura. Y quieren hacer el anuncio, que esperan favorable, después de Fiestas Patrias.
La crisis del desempleo, observan diversos actores, parece haber desatado apuestas. Entre los partidarios de De Grange y de Poduje se entrecruzan comentarios de cuál cartera es capaz de producir empleos con más rapidez y menos trámites de por medio. Unos afirman que la obra pública es más eficaz que los subsidios de Vivienda. Otros retrucan que es todo lo contrario, que el MINVU genera trabajo y hacen ver que el ministro reportó un 60,6% de ejecución presupuestaria ante la Cuarta Subcomisión Mixta, el martes pasado.
La cosa es que ambas carteras compiten por el mismo barrio, insisten en el oficialismo. ¿Será asunto de elegir? Muy temprano para saber, pero la crisis laboral sigue sacudiendo el tablero: el jueves Quiroz abrió el naipe diciendo que las “preferencias” son las obras públicas “más que los subsidios”. Más de algún actor está interpretando esto como que Hacienda se inclinaría por De Grange antes que por Poduje, pero vaya a saber uno si también incide en esto la liada relación con este último. No olvidemos que el ex panelista de Sin Filtros lo ha apodado como “devoto de la virgen del puño”. Pero otras especulan con que no se trata de escoger entre uno u otro.
Por mientras, hay barras. “Si como Comisión de Vivienda de la Cámara tenemos que pedirle al Ejecutivo un aumento de presupuesto en Vivienda, se lo vamos a solicitar. Hay casi un millón de desempleados, esto no es una defensa corporativa”, anticipa la diputada del Partido Republicano Macarena Santelices.
Las dos carteras también esperan que juegue a favor de sus expectativas las recientes emergencias y tareas de reconstrucción pendientes. “Es fundamental aumentar la inversión pública en las regiones afectadas por los temporales”, tercia el senador Matías Walker, quien alude tanto a De Grange como a Poduje, e insiste en que “hay que generar fuentes de empleo dignas”, sobre todo si el sector privado no ha estado más activo. “Ese va a ser nuestro foco en la tramitación de la ley de presupuesto”, cierra.
Recados van y vienen
La otra gran protagonista de este lío es May Chomali. Salud concentró el 33,50% de participación en el total del Presupuesto 2026. Las implicancias sociales y políticas del devenir de este ministerio son tales que ha remecido la discusión. Sumémosle que es de las ministras que salen mejor paradas en las encuestas -pese a que es de las carteras “mataministros”-, quizá, entre otras razones, porque no ha tenido problemas en llevarle la contra a duros del gabinete, como Martín Arrau y el mismo Quiroz.
El round más reciente fue ese en que ella lanzó “un mensaje para el ministro Quiroz” avisando en público que pedirá un aumento de entre 4,5% y 5%. El aludido entre que la retó y advirtió en público con eso de decirle a sus pares que “el presupuesto se discute dentro del gabinete” y no afuera. Chomali salió jugando con que “hice una suerte de broma”. En fin.
De momento, ni Salud ni Hacienda han soltado prenda en microdetalle de en qué va ese gallito. A lo más, en el team Quiroz sostienen que hay consideraciones aparte para ese ministerio; la duda es que, por mucho que no le reduzcan el presupuesto, si se le concederá o no todo lo que aspiran a tener.
Habrá que ver. Su paso por la Tercera Subcomisión Mixta de Presupuestos dejó una estela de comentarios cuando, sumando restando y multiplicando hizo ver que necesitará $ 3,2 billones adicionales. En el Senado hay voces oficialistas que ven a Salud con más chances de salir airosos del lance con Hacienda que de lo contrario. “¿Y cómo Chomali sí?” reclaman en más de otra cartera sectorial -como en Vivienda- ante la “orden” de Quiroz de no pedir más plata en público.
Otro caso muy comentado es el de Defensa. Mientras el ministro Fernando Barros protagoniza su spin-off de la teleserie Cancillería, su cartera está entre las que mueven la discusión presupuestaria. Aunque el gasto en este rubro nunca es demasiado popular y menos en un gobierno de derecha, las circunstancias -felices o no- del entrevero con la Argentina de Milei parece que están jugando a su favor. En el oficialismo diversas voces apuestan por que el Gobierno debiese dar señales claras acá.
“Más allá de las consideraciones presupuestarias para los distintos ministerios, producto de las situaciones ocurridas con las declaraciones de Argentina cuestionando nuestra soberanía, es necesario reflexionar y comenzar a actuar en el contexto de este debate. Entendiendo también las prioridades sociales, debemos preocuparnos de actualizar y mejorar nuestra capacidad disuasiva, porque este debate ya se instaló”, ataja el vicepresidente del Senado, Iván Moreira.
En el Congreso circulan varias voces que aseguran que hay lobby ya no sólo del entorno de la cartera, sino que de ramas de las Fuerzas Armadas. Defensa tiene distintas vías de financiamiento. Entre ellas, la Ley 21.174 -que desde 2019 reemplaza a la derogada Ley del Cobre- que regula el fondo de contingencia estratégica y el fondo plurianual para las capacidades estratégicas de la defensa. Sobre ésta ya han reclamado reiteradas postergaciones algunos exministros que publicaron una carta en El Mercurio la semana pasada. Más allá de que Barros haya estado de acuerdo o no (fue informado), él mismo dijo que el mecanismo no es suficiente en la cuenta pública del ministerio.
En el sector Defensa agregan que los montos asignados por Ley de Presupuesto en años recientes van quedando cortos por los aumentos de costos, y los reajustes no serían suficientes. Aseguran que Barros logró eximir a su cartera del recorte del 3% de inicios de gobierno, pero que fue una negociación dura, en la que al comienzo se habrían encontrado con muy poca disposición de Hacienda.
Añaden que las tratativas para el Presupuesto 2027 con Hacienda, hasta ahora, serían favorables.
En La Moneda afirman estar conscientes de las complejidades políticas del proceso, recalcan que gran parte del erario ya estaría consensuado y que “algunos ministerios” tienen asuntos “pendientes”. La semana que comienza mañana se avanzará “bastante”. El Presidente, y el Comité Político, darán las últimas definiciones de objetivos y prioridades, se insiste.
Después del 30 de septiembre, cuando haya ingresado el proyecto, se abrirá una nueva etapa. Hay congresistas que dicen que recién entonces prestarán más oreja a insistentes llamados de ministros que piden ayuda ante Hacienda.
Eso sí, en todo el espectro se mira con inquietud que si este proceso siempre ha sido dificultoso, no ayuda mucho que ahora proliferen disensos, encontrones y desacuerdos entre ministros. La gran incógnita es qué hará el Presidente Kast para zanjar estas disputas y poner orden.