El debate sobre cuánto crece realmente el gasto público en 2027, entre 1,5% respecto de la ejecución esperada de este año o 2,7% si se considera la Ley de Presupuestos 2026, ha marcado los primeros días de discusión del erario nacional.
Para Matías Acevedo, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes y exdirector de Presupuestos, la controversia tiene bastante de “artificial”. Su argumento es que una parte relevante de la diferencia corresponde a obligaciones permanentes que no quedaron incorporadas correctamente en el Presupuesto 2026 y que ahora deben regularizarse. Por eso, sostiene, el 1,5% refleja mejor el impulso fiscal efectivo.
Acevedo ve además un cambio respecto de los últimos años. Tras tres ejercicios con importantes desviaciones frente a las metas fiscales, afirma que el panorama comienza a normalizarse y que el gasto “está creciendo lo que puede y no lo que quiere la autoridad de turno”.
Pero esa consolidación tiene un apoyo decisivo. Según Acevedo, más del 60% del avance proviene hoy del mayor precio de referencia del cobre, mientras que el resto se explica por la trayectoria del gasto. Y anticipa que el segundo gran eje de la discusión será el mercado laboral: “La discusión del Presupuesto se la va a tomar el empleo”.
-El Gobierno dice que el gasto crecerá 1,5% en 2027 respecto de la ejecución esperada, pero si se compara con la Ley de Presupuestos 2026 el aumento es 2,7% ¿Cuánto crece realmente?
-Hay que poner contexto. El año pasado se aprobó un Presupuesto que crecía en torno a 1,7% respecto de la ley anterior. Durante la discusión, parlamentarios de Gobierno y oposición levantaron que parte del reajuste de remuneraciones no estaba incorporado.
Cuando asume esta administración se revisa el gasto y se llega a la conclusión de que había obligaciones por compromisos vigentes que no estaban incluidas en la Ley de Presupuestos.
Entonces, si uno compara contra la ley aprobada, aparece este 2,7%, pero una parte importante corresponde a gastos permanentes que debieron regularizarse y no a un nuevo impulso fiscal.
Por eso entiendo que el Ejecutivo hable de 1,5% y no de 2,7%.
En este Presupuesto el gasto está creciendo menos de la mitad de lo que crecerá la economía el próximo año. Eso ayuda a la consolidación fiscal porque el gasto como porcentaje del producto disminuye"
-Pero la comparación tradicional ha sido contra la ley aprobada el año anterior. ¿No se pierde comparabilidad histórica?
-Francamente me parece una polémica bastante artificial. Lo que uno busca no es compararse con la cifra que más le acomoda, sino con la que refleja realmente cuál es el impulso fiscal que está dando el Gobierno.
Si uno comparara solamente con la ley aprobada, estaría transmitiendo que hay más recursos nuevos disponibles para gastar, cuando una parte importante corresponde a regularizaciones.
Esto ha ocurrido también en el pasado. Las bases de comparación se cambian cuando no reflejan adecuadamente la realidad.
-Usted había anticipado que el gasto podía crecer cerca de 1,5%. ¿El Gobierno utilizó todo el espacio fiscal disponible?
-Sí. Lo que he estado diciendo es que veo que el panorama fiscal comienza a normalizarse.
Tuvimos tres años de desviaciones importantes en las metas, que acumuladas superaron cuatro puntos del PIB, y se construyeron presupuestos sobre ingresos que pensábamos que íbamos a tener y finalmente no se generaron.
Este Presupuesto refleja mejor nuestra realidad. El gasto está creciendo lo que puede y no lo que quiere la autoridad de turno.
Antes de que saliera el proyecto me costaba ver un crecimiento entre cero y 1%, porque el gasto podía crecer hasta alrededor de 1,5%. Y en este contexto de desempleo y de desaceleración económica, me costaba pensar que el Gobierno fuera a gastar menos de lo que podía.
Hasta hace algunos meses, el gasto tenía que caer para cumplir la meta de déficit estructural de 1,8% del PIB. Eso cambió con el aumento del precio de largo plazo del cobre, que abrió cerca de US$ 2.000 millones de mayor espacio asociado a ingresos estructurales.
-¿Era correcto usar todo ese espacio derivado del cobre para aumentar el gasto o habría sido mejor reducir más rápido el déficit?
-Creo que había que ocupar todo el espacio disponible. El Ejecutivo planteó que ese margen adicional se destinaría a inversión pública para contribuir al crecimiento económico.
Quizás en otro contexto, con una economía creciendo en torno a su tendencia, uno podría haber esperado algo distinto. Pero no en este escenario. Además, políticamente habría sido difícil justificar un crecimiento menor teniendo espacio disponible.
-Si el PIB crecerá en torno a 3% y el gasto 1,5%, ¿eso permite hablar de consolidación fiscal?
-Hace mucho tiempo planteo que la consolidación fiscal en Chile es difícil hacerla solamente recortando gastos. Lo que normalmente hacen los países en una situación como la chilena es que el gasto crezca menos que la economía.
En este Presupuesto el gasto está creciendo menos de la mitad de lo que crecerá la economía el próximo año. Eso ayuda a la consolidación fiscal porque el gasto como porcentaje del producto disminuye.
Pero, por otra parte, los ingresos estructurales están siendo fuertemente apoyados por el aumento del precio del cobre.
Hoy una parte muy importante de la consolidación fiscal, más del 60%, la está haciendo el precio del cobre y la otra parte la está haciendo el gasto público.
Eso permite plantear una reducción del déficit estructural hacia 1,8% del PIB en 2027.
-Entonces una parte importante del ajuste depende de un escenario más favorable para el cobre.
-Por supuesto. Que el gasto crezca bastante menos que la economía ayuda a la consolidación fiscal, pero eso por sí solo no era suficiente.
Los ingresos estructurales están aportando, en términos netos, alrededor de US$ 1.500 millones adicionales y eso permite que el gasto pueda crecer.
-Varios economistas estiman que el Presupuesto podría aportar entre dos décimas y medio punto al crecimiento de 2027. ¿Le parece razonable?
-Sí. Entiendo que la inversión pública, considerando inversión y gasto de capital, va a crecer algo menos de 7%.
Pero creo que la principal diferencia va a estar en la ejecución.
Según lo señalado por Hacienda, se incorporarían medidas para poder empezar a ejecutar inversión pública desde el primer día del año y evitar parte del proceso que hoy la hace más lenta.
La inversión pública tiene un proceso complejo. Hay autorizaciones, identificación presupuestaria y una serie de trámites que muchas veces significan demorarse dos o tres meses.
Si eso puede iniciarse desde el 1 de enero, creo que puede aportar varias décimas de crecimiento durante el primer semestre.
"La discusión del Presupuesto se la va a tomar el empleo. El Gobierno tendrá que explicar bien cuál es su plan, cuáles son las medidas que está implementando y cuál es la capacidad real de la política fiscal para enfrentar la crisis del desempleo"
-Usted ha dicho que frente al desempleo el Presupuesto puede ser una “aspirina”. ¿Por qué?
-Mi punto de fondo es que el gasto público está haciendo lo que puede. Esto no es una crítica, es más bien la realidad.
Si tenemos una tasa natural de desempleo, como han señalado estudios del Banco Central, entre 8,2% y 8,8%, eso significa que cuando la economía está en equilibrio vamos a tener desempleo dentro de ese rango.
Entonces el margen que tiene la política fiscal para resolver el problema no es muy grande. Si hoy el desempleo está en 9,6%, estamos a menos de un punto respecto del rango alto de esa estimación.
Por eso he dicho que, si queremos solucionar el problema de fondo, tenemos que avanzar en reformas más estructurales del mercado laboral y esperar también los efectos de las medidas de reactivación.
-¿Dónde pone usted la responsabilidad por ese deterioro laboral?
-Lo que digo es que parlamentarios que hoy critican las tasas de desempleo y le piden soluciones al Gobierno también participaron de decisiones que tuvieron efectos sobre el mercado laboral.
Ellos mismos aprobaron el aumento del salario mínimo, que es lo que está causando principalmente este aumento de la tasa natural de desempleo, como decía el Banco Central. También aprobaron las 40 horas con una agenda de productividad que nunca llegó.
Mi llamado es a que el Congreso se haga cargo del problema.
Así como en seguridad se construyó una agenda de amplio consenso, espero que en materia laboral ocurra algo parecido.
-¿Le cuadra que el déficit estructural pueda bajar desde 2,6% a 1,8% del PIB?
-Sí. Y aquí hay algo importante. A diferencia de lo que ha mencionado un grupo importante de analistas y también el Consejo Fiscal, yo creo que la meta de este año está asegurada.
De hecho, creo que el principal riesgo es que se sobrecumpla. Y si se sobrecumple probablemente será porque el gasto de inversión no alcanzó a ejecutarse completamente.
Si uno mira la ejecución a agosto, la inversión comenzaba a recuperar velocidad, pero todavía no era suficiente para alcanzar una ejecución total.
-¿Qué proyecta para la deuda pública?
-Mi proyección es que la deuda bruta como porcentaje del PIB estaría levemente por debajo de 43% a fines de 2027.
También estimo que la autorización de endeudamiento del Presupuesto va a estar del orden de US$ 25.000 millones, pero probablemente alrededor de 70% de eso corresponderá básicamente a refinanciar amortizaciones de deuda y corregir algunos problemas que se venían arrastrando.
Además, estimo que el déficit efectivo podría estar en torno a 1% del PIB, lo que también ayuda a que la necesidad de endeudamiento sea más baja.
-¿Dónde espera que se concentre entonces la discusión del Presupuesto?
-Creo que, al final del día, la discusión del Presupuesto se la va a tomar el empleo.
El Gobierno tendrá que explicar bien cuál es su plan, cuáles son las medidas que está implementando y cuál es la capacidad real de la política fiscal para enfrentar la crisis del desempleo.
Y esa capacidad es limitada. Mucho mayor gasto público es solamente quemar recursos públicos si se piensa que con eso se va a resolver el problema del desempleo.
La inversión pública juega un rol, pero es lenta. Los subsidios al empleo juegan un rol, pero una parte muy significativa de esos subsidios se entrega a personas que las empresas habrían contratado igualmente.
Todos los instrumentos tienen fortalezas y debilidades, y eso hace que el alcance del Estado para enfrentar el desempleo sea más limitado.
-¿Cómo debería evaluarse dentro de un año si este primer Presupuesto del Gobierno fue exitoso?
-Creo que se pueden lograr tres cosas simultáneamente.
Primero, bajar el déficit y cumplir la meta de reducirlo en alrededor de 0,8 puntos del PIB, manteniendo la deuda pública por debajo de 43% del PIB.
Segundo, que cambie significativamente el ritmo de ejecución de la inversión pública y se termine ejecutando la totalidad de los recursos.
Y tercero, que los mayores recursos que se van a destinar a seguridad tengan un impacto concreto en los índices de delincuencia y en la percepción ciudadana.
Esos serían para mí los tres principales pilares: consolidación y disciplina fiscal, crecimiento y seguridad.
La apuesta por acelerar la inversión pública
Una de las claves que Matías Acevedo identifica en el Presupuesto 2027 es la ejecución de la inversión pública. Estima que esta podría crecer en torno a 7%, pero advierte que el verdadero efecto dependerá de la capacidad para materializar esos recursos durante el año. “No basta con mirar cuánto está presupuestado. Hay que mirar cuánto efectivamente se ejecuta”, afirma.
Según lo anticipado por Hacienda, el proyecto contemplaría cambios para que parte de los procedimientos asociados a la inversión puedan iniciarse antes y la ejecución comience desde enero. Acevedo sostiene que actualmente las autorizaciones e identificaciones presupuestarias pueden retrasar dos o tres meses el inicio de los proyectos.
“Si eso puede empezar el día uno en enero, probablemente va a aportar de forma relevante, sobre todo en el primer semestre”, señala.
Aun así, pone un límite al impacto que puede tener el impulso fiscal. La inversión pública, dice, puede ayudar al empleo y a la actividad, pero “la inversión privada va a ser el principal estímulo al crecimiento económico y a la creación de empleo”.
Para Acevedo, por tanto, el desafío no es solo aumentar los recursos: “La inversión pública no solamente tiene que crecer, sino que se tiene que ejecutar a tiempo”.
