Aunque no se define como tal, la cantidad de tareas que el exsubsecretario de Hacienda Alejandro Micco realiza en la FEN de la Universidad de Chile, lo perfilan como un economista multifacético: dicta clases, investiga, realiza actividades de extensión y como parte de su labor de vinculación con el medio, dio esta entrevista a Señal DF en medio de una semana marcada por las críticas cifras de desempleo, una nueva caída de la actividad económica y el anuncio presupuestario.
El académico reconoce que el gobierno está en una situación compleja, pero asegura que todavía está a tiempo de revertir las expectativas económicas. No obstante, es enfático en señalar que la estrategia de aprobar las grandes reformas con los votos justos está pasando la cuenta y sostiene que es necesario encontrar consensos donde ningún sector se exceda en sus peticiones.
-Con el Imacec de agosto el año suma seis caídas y dos trimestres consecutivos negativos. En su análisis, técnicamente en qué momento estamos: ¿en una recesión, un estancamiento prolongado o una contracción transitoria por la minería?
-Más allá de si estamos o no en recesión técnica, los datos de crecimiento han sido bastante malos en el último tiempo: tenemos dos trimestres de crecimiento negativo y este Imacec del último mes es bastante complejo. Sabemos que está muy influido por la caída de la minería, pero el resto de los sectores, aunque están en azul, tienen niveles de crecimiento bastante bajos.
Estos vaivenes de uno u otro sector siempre ocurren. El problema es que ahora, como el conjunto está andando mal, la caída de la minería se nota mucho en el total. Y ahí vemos algo que el Banco Central ya mostró en el IPoM: una demanda interna débil, con una caída del consumo, principalmente de bienes durables, y una inversión muy a la baja que, según el Banco Central, va a terminar en números rojos. Claramente tenemos un problema de crecimiento mucho más complejo de lo que se veía a comienzos de este año.
-¿Por qué se esfumó tan rápido el punto de inflexión del que habló el ministro Quiroz previo al Imacec de junio?
-Creo que fue un poco de sobre optimismo del ministro, que por definición tiene que ser optimista; no haría su trabajo si no pusiera optimismo sobre la mesa. Se pensó que desde marzo íbamos a tener un crecimiento mejor que el que veníamos trayendo y al final ha sido al contrario: ha ido empeorando. Hay varios temas que se han ido mezclando.
Uno es el mal manejo de cómo se presentó el alza de los combustibles tras el comienzo de la guerra de Estados Unidos con Irán, que claramente es un shock negativo para la economía. Pero hay que preguntarse por qué para Chile fue un shock mucho más grave que para el resto de los países. Desde mi perspectiva, fue el sobre énfasis que puso el propio gobierno en que esta crisis nos golpeaba cuando la economía ya estaba en el suelo, en un país que se caía a pedazos. Eso coordinó a los agentes económicos en la idea de que estábamos mal. Y cuando un agente económico cree que estamos mal, contrae su gasto y sus inversiones. Si yo contraigo mi gasto y mis inversiones, aunque tú creas que estás bien, vas a ver que el resto de la economía se contrajo y también vas a contraer los tuyos. Así se genera un círculo vicioso.
Segundo, el gobierno partió con un goodwill muy alto. Es impresionante cómo subió la percepción de los consumidores antes de la asunción del gobierno, mucho más que en otros cambios de gobierno de izquierda a derecha, en los que uno pensaría que lo económico tiende a verse mejor. Pero la caída es muy rápida. Hay que preguntarse por qué. Obviamente está la guerra, pero las percepciones en Chile cayeron mucho más que en el resto del mundo y no se han recuperado. Ese es un tema clave. Me da la impresión de que se trató de avanzar todo muy rápido, pasándose varios pueblos en todas las medidas.
-A propósito de las expectativas, el Imacec también muestra hoy un crecimiento de 1,4% del componente no minero y algunos servicios al alza. ¿Es muy prematuro tomar esos datos como una luz de recuperación?
-El Imacec de agosto, visto solo, es malísimo. Cuando uno lo desagrega, hay un efecto muy fuerte de la minería, que igual es preocupante. Pero mi punto es que el resto tampoco anda muy bien. Después de sacar al niño malo del mes, o de los últimos tres meses, lo que queda sigue siendo poco. Es una situación compleja, pero el país no se está cayendo a pedazos y hay posibilidades de retomar la senda. Creo que este gobierno todavía tiene capital político y apoyo, está recién partiendo y tiene posibilidades de cambiar estas expectativas, que no le hacen bien a nadie, en particular a los trabajadores. Pero eso requiere sentarse a preguntarse por qué nos ha pasado esto y arreglarlo. La idea de que da lo mismo aprobar (reformas) por un voto que por unanimidad está pasando la cuenta en estos temas tan importantes.
-El Banco Central atribuye la caída de la minería a menores leyes del mineral, mantenciones y factores climáticos. En su análisis, ¿cuánto responde a factores transitorios y cuánto refleja un deterioro estructural que debería preocuparnos para el resto del año y para 2027?
-El precio del cobre está volando. Es verdad que la producción está baja por factores que pueden ser más coyunturales, pero igual se está generando un flujo de divisas importante para el país. Ya lo dijo el ministro: tenemos un boom del cobre que, a pesar de la caída de la producción, nos da muchos mayores ingresos fiscales, porque con un precio de US$ 6,4 -creo que debemos estar en los niveles reales más altos al menos desde los años 60-, solo por el precio del cobre deberíamos estar volando y estamos con crecimiento negativo.
Hay temas importantes por resolver. Codelco es uno. También si realmente se están haciendo los procesos de inversión para mantener la producción minera con la celeridad necesaria; eso hay que seguirlo viendo. Todos sabemos desde hace mucho tiempo que las leyes del mineral vienen cayendo, así que esa no puede ser la explicación.
Presupuesto 2027 y desempleo
-Sobre el Presupuesto 2027, ¿le parece que un crecimiento de 1,5% del gasto es un impulso fiscal suficiente para la situación económica actual?
-En una situación normal diría que no, que debería ser mayor. Pero también estamos con un tema fiscal importante, en el que la credibilidad está cada día más en duda. Siempre estamos como Pedrito y el lobo, diciendo que vamos a ajustar el déficit fiscal. Este gobierno partió diciendo que lo iba a llevar a cero y ya no llega a cero hasta el final; este año va a ser peor de lo que el propio gobierno se había autoimpuesto al comienzo.
Un 1,5% es prudente, parece razonable. Lo que hay que mirar bien es cómo se va a hacer, porque obviamente tiene que estar más cargado hacia infraestructura, el MOP, Vivienda, cosas que tienden a generar más empleo, porque hoy esa es la urgencia. El traspaso de más dinero a las municipalidades para obras pequeñas, que generalmente son las que más empleo generan, me parece bien.
Es importante notar que este gobierno dijo que el gasto no iba a crecer más que el Producto y ya este año no lo cumplió: el Producto va a crecer 0,5% y el gasto bastante más. Por lo tanto, si el próximo año el PIB crece 2,5% y el gasto 1,5% respecto del de ahora, todavía estaríamos con el gasto creciendo más que el Producto. El ministro Quiroz está en una situación compleja, pero creo que el número está dentro del rango correcto. No tenemos la capacidad de hacer mucho más; sí de gastar capital político en poner más énfasis en los ministerios y las partidas que generan más impacto en el empleo.
-La semana pasada afirmó que “ningún gobierno aguanta” un desempleo cercano al 10%, y estamos en 9,6%. La meta del gobierno de 100 mil empleos con el plan Chile Despega, ¿se queda corta o es alcanzable?
-Nadie cree que vamos a llegar a un desempleo del 6% al final del gobierno; no se ve por dónde. La meta de 100 mil, si uno piensa en un millón de desempleados, no suena a tanto; uno quisiera más. Pero si logramos 100 mil sería un avance. No es fácil mover el buque de la economía y estos planes en general no son tan efectivos como uno cree, porque se empiezan a caer por mil partes.
Aumentar el subsidio a la contratación en algunos grupos me parece perfecto, una buena idea. También va a ser súper importante que se cumpla lo primero que se dijo: que el presupuesto de infraestructura del MOP y la inversión del Ministerio de Vivienda se ejecuten este año, y que no tengamos, como todos los años desde hace mucho tiempo, subejecución. Si no recuerdo mal, llevamos 11 años con subejecuciones del orden del 10% en el presupuesto del MOP, lo que significa menos inversión pública, y eso empieza a pasar la cuenta. El Fogape también es interesante. Sirve mucho cuando hay una estrechez muy fuerte en el acceso al crédito. Pero no parece un paquete extremadamente fuerte. Si no hay un cambio en las expectativas, difícilmente esto va a cambiar mucho la brújula.
-Ud. fue parte de la Mesa de Reactivación Laboral, ¿cuáles son las tres que destacaría para generar un impacto concreto en el empleo, al menos en los próximos dos trimestres?
-Estoy de acuerdo con el subsidio al empleo tal como se está planteando ahora; todavía no conocemos bien los detalles, pero parece más razonable, y poner ficha ahí me parece bien.
Después hay temas un poco de mediano plazo que no requieren gasto. Es importante explicar bien que esto no es precarizar el empleo. Pasar el cálculo de las 40 horas de 4 semanas a 16 semanas es difícil entenderlo como una precarización; creo que es importante volver a insistir en eso. También hay que insistir en temas que hoy nos están pegando, como la posibilidad de que un trabajador pueda hacer múltiples tareas en su trabajo. Otra cosa que puede ser interesante, si el gobierno tiene capacidad, es la discusión sobre la modernización del Estado.
Es difícil entender por qué, en una situación como la actual, tenemos tan bajo crecimiento y tanto desempleo, mucho peor que el resto del mundo, sin capacidad de rebotar desde lo que fue marzo.
-Ud. ha llamado a buscar puntos en común y llegar a acuerdos. En el marco de la discusión del Presupuesto, ¿cuáles son los acuerdos mínimos que deberían alcanzar el gobierno y la oposición para reactivar la economía en su conjunto?
-En empleo hay temas claros: alguna modificación importante a la regulación laboral que no requiere plata; hay que verla, hablarla y ser claros. Segundo, creo que es súper importante que los cambios que queramos hacer se hagan con acuerdos importantes y sin balas pasadas para ningún lado.
Hay otro tema relacionado con la vivienda en el que es súper importante ponernos de acuerdo y que no ha estado mucho en la palestra: el ordenamiento de las ciudades. Tenemos que ver cómo hacer más fácil la construcción de viviendas, cómo bajar el costo de construir, que se ha disparado, y abordar la densificación de algunos barrios, en particular en los ejes con transporte público. Son cosas fundamentales que sí pueden mover la aguja para reactivar la construcción y la vivienda, que generan mucho empleo y bastante actividad. La construcción es uno de los sectores más alicaídos; por eso lo resalto, porque no se habla mucho.
-¿El crecimiento cerraría el año en cero?
-Nunca me ha gustado mucho dar una cifra. El Banco Central dice 0,5%, que es bastante pobre, bastante malo; 0,5% es una cifra muy baja, y comparada a nivel mundial, más aún. Según el Banco Central, todos nuestros socios comerciales están creciendo bastante más que nosotros, y con el precio del cobre en las nubes. Hubo un shock concreto, que fue el petróleo, pero hay algo interno que nos tiene con la pelota atascada, y como siempre se ha dicho, en un país presidencialista el Ejecutivo tiene mucho que decir.