El primer fondo de litigación chileno, Hakamana -que significa “dar poder” en rapanui-, busca dar un giro en su estrategia de posicionamiento mediante la incorporación de dos nuevos ámbitos de acción: el lanzamiento de un área especializada en evaluación legal y financiera de litigios y conflictos, y la creación de una unidad de intermediación internacional.
En el caso de la primera, la mayor novedad está en la conformación del equipo, con el fichaje del exjuez de la emblemática Tercera Sala de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, de quien poco se sabía tras su bullada destitución en octubre de 2024. A él se sumaron los economistas Claudio Bonilla y Francisco Marcet, ambos connotados académicos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.
La CEO de Hakamana, Carolina Plaza, dijo a DF, en una entrevista por escrito, que estos fichajes no son al azar, sino que obedecen a una cuidada “combinación de perfiles con los cuales se busca entregar evaluaciones mucho más completas que las que tradicionalmente ofrece el mercado”.
A juicio de Plaza, la principal motivación para crear esta nueva área surgió de la experiencia acumulada por el fondo de litigación desde su nacimiento, en 2019. “Nos demostró que la decisión más importante no siempre es cómo financiar un litigio, sino determinar si conviene iniciarlo, continuarlo o buscar una solución alternativa”, mencionó.
Así fue como advirtieron que un análisis exclusivamente jurídico no era suficiente. “Las empresas necesitan comprender también el impacto económico de un conflicto, la magnitud real de los perjuicios, las probabilidades de recuperación, el costo de oportunidad y el riesgo financiero asociado... La combinación de ambas miradas -legal y económica- entrega una base mucho más sólida para la toma de decisiones empresariales”, detalló la ejecutiva.
¿Por qué sumar a Muñoz? Según Plaza, la clave está en su trayectoria. “Más de 40 años resolviendo controversias y liderando la Corte Suprema aportan una mirada jurídica excepcional sobre conflictos complejos”, acotó. Acto seguido, destacó también la experiencia de Bonilla y Marcet, por su visión especializada en valoración, cuantificación de daños y análisis financiero. Recordó, por ejemplo, la participación de Claudio Bonilla en la evaluación económica del acuerdo Codelco-SQM y en el caso Cascadas.
El giro del exmagistrado
El arribo de Muñoz a la nueva unidad de Hakamana, que debutó este mes, no implica que abandone las labores del estudio que formó a mediados de 2025 junto con dos abogadas investigadoras de la Tercera Sala de la Corte Suprema: Carla Vega y Alejandra Inalaf.
Reacio a las entrevistas, explicó por escrito a DF que, tras su salida del máximo tribunal, ha seguido trabajando intensamente como consultor de otros estudios jurídicos y en la preparación de dos libros sobre litigación compleja y recursos de casación, que se publicarán durante el próximo año. También ha formado parte de un proyecto sobre IA aplicada al mundo legal, junto con una legaltech, y ha dictado conferencias en Chile y en el extranjero.
Respecto de su incorporación a Hakamana, Muñoz precisó que lo más desafiante es el trabajo integrado entre distintas disciplinas que convergen en la materia. También mencionó el reto de entregar una respuesta adecuada a las necesidades de financiamiento de las personas. “Que el aspecto económico no sea un freno para reclamar sus derechos. Y, en la medida en que las personas y las empresas conozcan esta vía, el fondo de litigación estará cooperando en su desarrollo”, acotó.
Otros aspectos que lo desafían -dijo- son los componentes tecnológico y de innovación, que, a su juicio, deben mirarse de forma positiva. “El arbitraje, la mediación, la tecnología en la justicia, la IA aplicada al derecho y el financiamiento de los litigios son, en principio, positivos y mejoran el acceso a la justicia”.
Algo similar mencionó Claudio Bonilla, quien aceptó la invitación a unirse a Hakamana por su “novedosa propuesta de valor”. “Esta iniciativa nos sitúa a la vanguardia en Chile y Latinoamérica respecto del Litigation Risk Analysis, una disciplina con un alto grado de sofisticación en mercados internacionales, particularmente en Estados Unidos. Tengo la certeza de que este proyecto será un éxito”, concluyó.Los otros planes del fondo
Pero lo anterior no es el único nuevo foco del fondo. Carolina Plaza también destacó el reciente lanzamiento de la unidad de intermediación internacional, que busca actuar como puente entre los estudios jurídicos y las empresas latinoamericanas, por una parte, y los fondos de litigación o inversionistas institucionales, principalmente de Estados Unidos y Europa, por otra, cuando un caso no se ajusta a la estrategia de inversión de Hakamana.
Todo esto está en línea -dijo- con lo que hoy buscan los clientes, que va más allá del financiamiento. “Buscan información, análisis y mejores herramientas para tomar decisiones estratégicas frente a un conflicto”, sentenció.