Han sido días intensos para el nuevo presidente de Metro de Santiago, Patricio Rey. El lunes de esta semana, dos estaciones de Línea 1 se mantuvieron cerradas por la presencia de una persona en las vías, lo que provocó grandes aglomeraciones; y esa misma tarde un tren en la estación Santa Isabel, Línea 5, se prendió en llamas.
Dichas situaciones se manejan desde lo que dentro de las dependencias de Metro llaman “la sala de crisis”. Sentado ahí mismo, en medio de una movida agenda, el nuevo timonel de la estatal conversó con DF, entregó un avance de la situación ocurrida y algunas definiciones de los objetivos de este directorio.
Sobre lo primero, Rey aseguró que de momento la estación Santa Isabel se mantiene cerrada y los hechos que provocaron el fuego están en investigación. El tren afectado, cabe destacar, pertenece a un grupo de otros 24 –de cerca de un total de 300– que fueron entregados a mediados de los años ‘70, dato que ha sido cuestionado durante los últimos días.
El directivo, no obstante, fue tajante en afirmar que –pese a su longevidad– estos trenes “han operado durante 50 años con una tasa de confiabilidad muy alta”, puesto que constantemente son evaluados a través de procesos de revisión técnica. “Tenemos una operación de mantención súper robusta”, defendió.
Aunque no puede garantizar que un evento así vuelva a repetirse –puesto que, señaló, solo un 28% de los incidentes provienen de fallas internas– sí aseguró que estos trenes irán en retirada de cara a 2030. En el intertanto, “lo es importante proveer de la confianza y de la tranquilidad a todos nuestros usuarios, que son trenes en general muy seguros”.
- Este lunes cumplió tres meses en el cargo. ¿Qué busca este gobierno con Metro?
- En términos financieros, hacer que la empresa sea sostenible en el tiempo es un tema muy importante para este directorio. Por lo tanto, todo el endeudamiento que tengamos que contraer siempre va a estar enfocado en que sea sano, que permita, en un escenario conservador, pagar sus compromisos. Pero, de momento, tenemos un Ebitda cercano a los $ 176 mil millones, lo que nos hace tener una operación súper sana. Otro punto es fortalecer el gobierno corporativo. Sería un anhelo poder hacer que el directorio no cambie en su totalidad de gobierno a gobierno, porque es duro para una organización, sobre todo cuando hay proyectos de infraestructura de largo plazo.
- ¿Qué ajustes planean ejecutar para que operación se mantenga sana?
-En Metro los costos son bastante acotados, por lo que más que ir atacándolos, lo que tenemos que hacer es ir generando nuevos ingresos. Y para eso hay todo un capítulo de los ingresos no tarifarios, que hoy son el 18% de los ingresos, que estamos explorando de forma muy agresiva, es algo que ayuda a que el Estado no tenga que hacer aportes tan grandes para poder sostener la implementación de esta nueva infraestructura.
En esta línea, el directivo aseguró que están explorando caminos para que este grupo de ingresos represente el 30% del total a 2036.
L7 y nuevas rutas
A juicio de Rey, Metro “nunca se había enfrentado a un plan de expansión tan ambicioso” como el que tiene hoy. De cara a 2032, la operación proyecta pasar de 143 estaciones a 199; con una inversión que suma cerca de US$ 9.000 millones.
En este camino, no obstante, han habido traspiés. Uno de ellos fue el término de contrato anticipado en la construcción de la Línea 7 a inicios de año, con la firma China Railway Construction Corporation. A la fecha, aseguró Rey, ya se cobraron las boletas de garantías acordadas y el caso se encuentra en un proceso de arbitraje “que va a demorar aproximadamente dos años”.
¿Retrasará la apertura proyectada para la L7? Rey aseguró que se están llevando a cabo planes de aceleración para mitigar este impacto. “Aún no podemos tener la certeza de la eficacia de esos planes que estamos realizando. Pero, de momento, la idea es tener la línea operando en los últimos meses de 2028”.
Sobre el otro contrato que la estatal tiene en marcha con la firma china, la extensión de la Línea 6, aseguró que este “se ha mantenido dentro de los parámetros aceptables de un contrato del Metro. Por lo tanto, sigue avanzando”.
Uno de los proyectos más comentados es el de la Línea A, que tendrá como destino el aeropuerto y que -según lo anunciado- implicará una inversión de US$ 365 millones para su apertura en 2032.
Desde lo financiero, Rey aseguró que -según los estudios preliminares realizados a la fecha- el proyecto “es más sencillo de abordar” puesto que, si se cobra una tarifa desagregada al sistema total de Metro, “no requeriría aportes fiscales para su realización”.
-¿Qué precio por ticket evalúan bajo este modelo?
- Yo diría que un rango responsable podría ser entre los $ 3 mil y los $ 7 mil. Los análisis preliminares se hicieron con ese rango de tarifas y dio que el proyecto puede ser rentable.
- Se adelantó que la construcción de esta línea podría ser mediante concesión. ¿Hay interesados?
- En privado hay varios: empresas como Alstom, CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles, de España), Siemens, fondos de capital... Pero todavía queda una definición de modelo de negocio y también de ingeniería porque no está 100% cerrado.
¿Internacionalizar Metro?
¿Se vienen sorpresas? Rey adelantó que constantemente están revisando y analizando solicitudes de municipios: “Tenemos alcaldes como el de Maipú, que aboga por extender la Línea 6; en Peñalolén las encantaría extender la Línea 3; al alcalde de Lo Barnechea le fascinaría extender la Línea 7 hasta su comuna también, proyecto que además tiene una altísima rentabilidad social”, desglosó. Todo, no obstante, aún en etapa de idea.
Otro proyecto que podría venir es la internacionalización y regionalización de Metro, adelantó Rey. Actualmente, aseguró que están en conversaciones con algunas regiones para ver cómo llevar adelante proyectos en conjunto, mencionando como ejemplo Antofagasta.
A nivel internacional, el nuevo directivo afirmó que están “trabajando y viendo” oportunidades con metros de varios países, como Argentina, Colombia y Perú.
En simple, explicó que Metro trabaja en cuatro áreas: ingeniería, construcción, operación y mantención; y que cuando la red santiaguina ya esté consolidada y madura, la necesidad por las primeras dos será menor.
Ahí, entonces, es donde se podría dar un spin off para ofrecer estos servicios a nivel internacional. “Podría ser una oportunidad de negocio importante para apoyar los ingresos no tarifarios y también de mantener viva esta gran capacidad que tenemos hoy”.