Mientras Chile enfrenta un mercado laboral marcado por un desempleo juvenil que bordea el 25% y persistentes brechas de género, la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) volverá a poner el foco en uno de los problemas estructurales que -a juicio del gremio- limita el crecimiento de industrias estratégicas: la escasa participación de mujeres en carreras técnico-profesionales vinculadas a sectores como minería, construcción, manufactura y transporte.
Con ese objetivo en mente, este martes el gremio lanzará una nueva versión de +Mujeres +Futuro, iniciativa que este año acompañará a más de 1.200 alumnas de siete liceos técnico-profesionales pertenecientes a la red Sofofa, ubicados en las regiones Metropolitana, O’Higgins y Biobío.
El programa, explicaron desde el gremio, contempla un acompañamiento durante los cuatro años de enseñanza media mediante una ruta que combina encuentros con empresarios de la industria, visitas a empresas, mentorías personalizadas y prácticas laboarles, con el propósito de facilitar la transición desde la educación al empleo formal.
La apuesta se concentra en especialidades tradicionalmente masculinizadas y altamente demandadas por la industria, como electricidad, metalmecánica, construcción, minería, telecomunicaciones y programación.
El programa contempla un acompañamiento durante los cuatro años de enseñanza media mediante una ruta que combina encuentros con empresarios, visitas a empresas, mentorías personalizadas y prácticas laborales.
La motivación
Según el diagnóstico presentado por Sofofa, las mujeres representan apenas el 8,6% de la fuerza laboral en construcción, el 12% en minería, el 15% en transporte y el 26% en manufactura, pese a que se trata de industrias con una creciente demanda por técnicos especializados y que concentran buena parte de la actividad económica del país.
A lo anterior se suma que la participación laboral femenina alcanza el 53,4%, muy por debajo del 71,5% de los hombres, mientras el desempleo juvenil afecta a uno de cada cuatro jóvenes.
Para la presidenta de la Sofofa, Rosario Navarro, el problema no responde a una falta de capacidades de las mujeres para desempeñarse en estos sectores. “Es un desafío multinivel, pero la principal barrera sigue siendo cultural y de expectativa temprana”, sostiene.
A su juicio, las estudiantes de los liceos técnico-profesionales registran niveles de rendimiento y retención iguales o, incluso superiores, a los de sus compañeros hombres, por lo que el principal obstáculo aparece antes de ingresar al mercado laboral.
Pero ¿dónde se genera el problema? En palabras de Navarro, la brecha se relaciona con “la falta de referentes tempranos y en los sesgos culturales en el hogar y en la propia escuela al momento de optar por una especialidad técnica”, explica.
Lo anterior se une con que históricamente muchas empresas tampoco contaban con los engranajes necesarios para incorporar talento femenino joven, ya fuera por la ausencia de programas formales de mentoría o por infraestructura adaptada.
Por ello, destaca que +Mujeres +Futuro busca intervenir en toda la cadena, “apalancando la confianza en el aula e involucrando al sector privado antes del egreso”, permitiendo que estudiantes, establecimientos educacionales y empresas avancen conjuntamente.
Navarro plantea que la experiencia de la minería demuestra que las brechas pueden reducirse cuando existe una estrategia sostenida.
En esa línea, recalca que +Mujeres +Futuro “no es un programa aislado, una sensibilización o de una agenda teórica, sino de una Ruta de Formación e Inserción Laboral de 1° a 4° medio basada en un modelo de alianzas de alto impacto”.
La iniciativa, añade la líder gremial, responde también a un desafío productivo. “Chile enfrenta un déficit proyectado de 600.000 técnicos en sectores industriales. Incorporar a la mujer no es solo una medida de equidad; es un imperativo directo de competitividad y sostenibilidad económica para las empresas”, expone Navarro.
El impacto
Para asegurar resultados, Sofofa medirá el impacto del programa.
Entre los indicadores para desarrollar esa tarea figuran el porcentaje de estudiantes que logra completar su práctica profesional, consigue un empleo formal en su especialidad, continúa estudios superiores en disciplinas STEM y logra titularse, además de reducir la deserción escolar en especialidades tradicionalmente masculinizadas.
Según Navarro, la apuesta es que los resultados puedan medirse a partir de la trayectoria laboral y educativa de las alumnas, más que por el número de actividades realizadas.
La nueva versión del programa también profundizará el vínculo con el sector privado.
De hecho, en esta oportunidad, participarán 22 empresas, que abrirán espacios para visitas, mentorías y prácticas laborales para las estudiantes. Se trata de AB InBev, Abastible, Aramark Chile, Cencosud, CIAL Alimentos, Coca-Cola Andina, Coca-Cola Chile, CSAV, Deloitte, Enaex, Engie Chile, Essbio, GTD, Iansa, Nestlé Chile, SMU, Soprole, Molymet, Agrosuper, Anglo American, CGE y Rosen, compañías que asumirán el compromiso de acercar a las futuras técnicas a industrias donde la presencia femenina continúa siendo minoritaria.
Para la dirigenta gremial, el desafío trasciende la formación técnica y exige una coordinación permanente entre establecimientos educacionales y empresas.
“Los cambios estructurales no ocurren por inercia; se logran con liderazgo, alianzas público-privadas y gestión continua en el terreno”, afirma.
En su opinión, aumentar la participación femenina en sectores estratégicos no solo permitirá reducir brechas de género, sino también responder a la creciente demanda por capital humano técnico que enfrentan industrias clave para el crecimiento del país.