Gómez no llega a la reunión a sorprender. La semana pasada ya lanzó algunos adelantos de lo que quiere en el marco de un almuerzo de camaradería con el directorio y luego en una jornada de trabajo. En esas instancias le pidió a Bernardo Fontaine —presidente de Codelco— y a la mesa directiva que le dieran el voto de confianza, el mismo que en su minuto pidió a Anglo American y Glencore cuando aterrizó en una Collahuasi que pasaba por momentos complicados.
En esos dos encuentros deslizó que necesita hacer ajustes fuertes y que esos cambios sean de consenso, aunque resulten dolorosos. Este no es un punto menor, dado que para la compañía es muy importante que exista unanimidad en el diagnóstico de que se necesitan ajustes.
Según quienes participaron en los encuentros, indican que, de los nueve directores, tres se mostraron más reticentes a partir con la reestructuración y plantearon que el directorio debe cumplir un rol en este tipo de cambios y que, por lo tanto, requieren de una evaluación previa. Dentro de los otros seis directores, varios plantearon que los análisis ya están hechos, que hay un diagnóstico interno —realizado con los números y personal de Codelco— bastante acreditado y que ha sido compartido. Asimismo, se plantea que Gómez también coincidió con el diagnóstico hecho por Bernardo Fontaine; por lo tanto, lo que pedirán en la reunión al directorio es que los dejen operar y tomar decisiones.
Quienes lo conocen señalan que, tras este hecho, lo que está haciendo Gómez es un gesto para demostrar que se requiere trabajar en conjunto, con el apoyo de todos, para cambiar la situación de la minera, lo que implica hacer los cambios y armar su equipo.
Los primeros ajustes que se realizarían estarían en el área de Recursos Humanos. El vicepresidente de Recursos Humanos de Collahuasi, Fernando Hernández —hombre de confianza de Gómez—, llegaría al mismo cargo en Codelco, el cual es ocupado hoy por Mary Carmen Llano, quien, en todo caso, permanecería en la compañía.
El cambio en Recursos Humanos es clave —dicen cercanos— para tener control de la gestión, sobre todo en una empresa como Codelco.
Las definiciones
En cuanto a la estructura de las operaciones, el análisis interno que se hace y que ha sido claramente deslizado por Fontaine es que la compañía ya no tiene que ser la mayor productora de cobre del mundo, sino una empresa solvente, para lo cual se deben tomar decisiones que antes no se podían tomar ante las resistencias internas.
Ahora hay un cambio generacional de los trabajadores y de los contratos, que comenzaron a generarse en 2010 y que ya no arrastran la historia de contratos rígidos, sino adaptables. Por tanto, hoy se pueden hacer adecuaciones dentro de la compañía.
Dentro de los cambios que se estarían diseñando en las operaciones están que Chuqui, Radomiro Tomic y Ministro Hales se fusionen en la zona norte.
Gaby es un punto aparte. Su plan de desarrollo se está terminando, no tiene mineral y no hay recursos para seguir empujando proyectos que requerirían de un plan de exploración, lo cual la hace candidata a buscar una asociación con privados.
Por su parte, Andina es la única operación que puede agregar producción gracias al acuerdo que tiene con Anglo American. Por tanto, sería un activo que Codelco mantendría y priorizaría en sus inversiones.
Con respecto a El Teniente, se asegura que la empresa debería tomar una decisión: mantener o achicar, ya que no podrá crecer en los próximos 10 años. En este yacimiento ya se hizo un plan agresivo de inversiones y no hay otro programado.
¿Qué pasa con Salvador? El mineral escasea; hoy está produciendo 50 mil toneladas con una dotación equivalente a una división que tiene más de 100 mil toneladas de producción. Los costos son altos; por lo tanto, la decisión debería —según indican— apuntar a llevarla a mediana minería o bajar los costos cerrando la fundición. Eso implica una adecuación de negocios. Un dato clave: al ser Salvador un activo fundacional, no se puede vender; por tanto, la solución pasa por acelerar la adecuación a su realidad actual.