El dólar abrió al alza este viernes, pues las nóminas no agrícolas de Estados Unidos estuvieron muy por encima de lo que el mercado tenía previsto, reforzando las apuestas a una próxima subida de tasas de interés.
La paridad dólar-peso subía $ 4,9 hasta los $ 901,7 en los primeros negocios, tras haber intentado este jueves una caída que no pudo sostener hacia el final de la sesión, según los datos de Bloomberg.
Las nuevas nóminas de mayo fueron 172 mil, frente a la expectativa promedio de 88 mil, mientras que el resto de los indicadores clave del informe sí se ajustó a los pronósticos: la tasa de desempleo se mantuvo en 4,3% y los salarios promedio crecieron 0,3% mensual.
El rendimiento del Tesoro a dos años -sensible a lo que se espera de la Reserva Federal- saltaba 7,2 puntos base (pb), y el dollar index borró su caída de la jornada asiática, mientras el cobre Comex mantenía una baja de alrededor de 1,5% hasta US$ 6,43 por libra.
Los mercados monetarios pasaban a descontar una probabilidad de casi 60% de que la Fed anuncie una subida de 25 pb en la reunión de octubre, y de más de 90% para el caso de diciembre.
Frente geopolítico
El petróleo Brent cotizaba estable en US$ 95 por barril, en tanto no se han visto grandes progresos en las negociaciones para reabrir el estrecho de Ormuz. Irán ha insistido en que cualquier acuerdo debe requerir una tregua en el Líbano, donde Israel ha seguido en combate contra el grupo militante Hezbolá, aliado de Teherán.
Donald Trump insistió este jueves que las negociaciones con Irán están en sus etapas finales, mientras que, por otro lado, el jefe de la diplomacia persa dijo poco antes que no se han visto progresos tangibles. Eso sí, hasta el momento, no se han repetido intercambios de fuego como los que se vieron a mitad de semana en el golfo Pérsico.
Los analistas del mercado energético han reforzado sus alertas sobre un eventual agotamiento de reservas, tras haberse conocido esta semana que los inventarios de crudo y productos petroleros estadounidenses cayeron a mínimos de más de dos décadas. Dicho escenario impulsaría precios aún más altos de lo que se ha visto en más de tres meses de conflicto.