No sólo la Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast concentró la atención del mercado este lunes. Más temprano, la disminución de 1,2% que informó el Banco Central para el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) en abril, frente al mismo período de 2025, se tradujo en una seguidilla de recortes en las proyecciones para el Producto Interno Bruto (PIB) previsto para el año, ahora más cerca de 1,5% que de 2%. E, incluso, resurgió el fantasma de la recesión.
Lo anterior, en un contexto donde escaló la inquietud dada la profundidad del descenso observado -muy superior al 0,1% esperado-, como por tratarse del cuarto tropezón seguido en el año, muy golpeado por el desplome de la producción minera, de 11,8% anual; y, en términos secundarios, por problemas en el sector de la pesca.
De hecho, el Imacec no minero –que dio cuenta de un mejor pasar del comercio y servicios- logró avanzar un 0,4% anual.
En paralelo, la serie desestacionalizada aumentó 0,1% respecto del mes precedente y disminuyó 0,9% en 12 meses.

“Aunque es muy pronto para hablar de recesión, cuatro meses seguidos de caída de la actividad económica no pueden calificarse como normales, más aún viendo el riesgo de una nueva contracción en mayo”, dijo el informe de Clapes UC, junto con anticipar que el quinto mes del año arriesga un resultado entre 0% y -0,5%.
Junto con reconocer lo preocupante de la disminución del Imacec, que refleja una debilidad de la economía mayor a la esperada, el gerente de Estudios de Gemines, Alejandro Fernández, sí consideró factible la posibilidad de una recesión técnica, entendida como dos caídas de trimestre seguidas en su medición en 12 meses.
En cambio, el economista jefe de Coopeuch, Felipe Ramírez, no descartó que la economía pudiera registrar una caída trimestral desestacionalizada el segundo cuarto del año. “Si esto ocurriera, estaríamos frente a una recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de caída de la actividad en términos desestacionalizados”, explicó.
Sumándose a la preocupación, el economista senior de Bci Estudios, Daniel Navarrete, subrayó que la actividad acumula cuatro meses consecutivos de caídas y muestra la mayor contracción en casi tres años. “Si bien el resultado mes a mes fue positivo, existe la posibilidad de una recesión técnica en la medida que la inercia de los meses de mayo y junio sea negativa, algo que no se puede descartar. Una profundización en el deterioro de las cifras podría consolidar el escenario de una recesión técnica, al encadenar variaciones negativas en las series desestacionalizadas del primer y segundo trimestre del año”, precisó.
Desde Fintual, le asignan un 25% de probabilidad al escenario de recesión técnica. “No se puede descartar, pero no es nuestro escenario base”, señaló la economista jefe de la firma, Priscila Robledo.
Por su parte, el economista jefe para Chile de Credicorp Capital, Samuel Carrasco, cree que han aumentado los riesgos en actividades ligadas a la demanda debido a un mercado laboral más débil, mayor inflación y deterioro de la confianza, pero por ahora no ve riesgos de una recesión técnica.
También desestimó ese escenario la economista de BICE inversiones, Marcela Calisto, quien en todo caso consideró la baja del Imacec como “una señal negativa y confirma un inicio de año más débil de lo previsto”.
Las apuestas apuntan a que el Banco Central reducirá el rango de crecimiento del PIB para este año desde 1,5%-2% a 1,25%-2% en el IPoM de este mes.
Adiós al 2%
Más allá del debate de la recesión, lo que sí evidenciaron los distintos análisis fueron las menores proyecciones de crecimiento para el año, en un escenario donde se asume ya un efecto en el consumo del alza de los combustibles y se espera una reversión de los malos datos en el segundo semestre.
En conjunto, dijo el reporte de Santander, las cifras reflejan una economía donde ya se han desvanecido los shocks de oferta positivos que impulsaron la actividad durante 2025, en particular en sectores exportadores, mientras que los componentes más ligados a la demanda doméstica no logran consolidar una recuperación. “A ello se suma ahora el shock de costos derivado del aumento en los precios de la energía, cuyos efectos comienzan a manifestarse en la economía”, dijo.
Unido a los últimos datos de empleo, anticiparon que “la economía se encuentra hoy más cerca de crecer 1,5% que 2% durante este año, introduciendo un sesgo a la baja para nuestras proyecciones de crecimiento”.
Fernández ya había reducido el pronóstico de PIB para el año a 1,5%, lo que se confirmó con el Imacec de abril, el mismo nivel al que apunta Ignacio Martínez, de Itaú. Mientras que Navarrete dijo que en Bci Estudios están evaluando una corrección a la baja en la proyección, la cual se aproximaba al límite inferior del rango vigente del Banco Central (1,5%).
“Tras completarse el primer cuatrimestre del año, la exigencia sobre el ritmo de recuperación para el segundo semestre se eleva considerablemente”, precisó el economista.
Tras un segundo trimestre con un crecimiento inferior a 1%, la economista del OCEC UDP, Valentina Apablaza, prevé una expansión que fluctúe entre 1,5 y 1,8% anual para el cierre de 2026.
El analista económico de BTG Pactual, Martín Gutiérrez, se anotó con un 1,6% y desde Coopeuch mantuvieron su proyección de 1,9%, pero añadieron que -dado el fenómeno del “Súper Niño” que se espera para los próximos meses y sus implicancias en sectores como construcción y agricultura-, incorporaron un sesgo a la baja.
Por su parte, Fintual redujo su estimado de crecimiento de 1,6% a 1,4%.
Mientras que en una mirada desde el exterior, Oxford Economics recortó a la baja en un punto porcentual su previsión para el PIB de 2026 hasta el 0,9%, “debido a la persistente debilidad del sector minero, la escasa creación de empleo y una leve desaceleración del consumo en el segundo trimestre, en un contexto de subida de los precios de los combustibles”.
Dado este escenario, las apuestas del mercado apuntaron a que el Banco Central reducirá el rango de PIB para el año desde 1,5%/2% a uno de 1,25%-2% en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de este mes.
Entre ellos se incluyó Scotiabank, cuyo reporte planteó que “en un contexto de un débil inicio de año, inestabilidad geopolítica internacional, recorte fiscal por el lado doméstico y posibles fenómenos climáticos adversos, crecer este año por sobre 1% se ha tornado desafiante”.
“Bajo este panorama, resulta factible que el Banco Central revise a la baja el rango de crecimiento económico actual de 1,5% a 2%, situando probablemente el punto medio en 1,5% y llevando el rango a un 1,25% - 1,75%”, estimó Navarrete.