Una cadena de eventos en el directorio SQM derivó en que el martes 26 de mayo de 2026 asumiera Hernán Büchi como vicepresidente de la compañía controlada por el Grupo Pampa. El nombramiento no fue casual: detrás hay una lógica de gobierno corporativo, una vacante inesperada y, sobre todo, tres décadas de conocimiento institucional difíciles de igualar.
El punto de partida fue la renuncia de Gonzalo Guerrero a la vicepresidencia. Tras el escándalo de 2016 por financiamiento irregular a políticos -y después de tener a Julio Ponce como chairman por más de dos décadas-, SQM adoptó como buena práctica de gobierno corporativo la figura de presidentes rotativos, con un máximo de tres años en el cargo.
Bajo ese esquema desfilaron Eugenio Ponce, Alberto Salas y el propio Guerrero. La diferencia es que los dos primeros dejaron la mesa al término de su período, mientras que Guerrero permaneció como vicepresidente. Esa asimetría le generó incomodidad al representante de la japonesa Kowa en la minera chilena, y optó por renunciar al cargo para quedarse solo como director.
La vacante abrió paso a Büchi, y lo que más pesó fue su trayectoria dentro de la propia compañía. “Es quien más conoce la empresa en el directorio, pero además ha sabido navegar en los tiempos más complejos para la compañía”, señala un conocedor de la mesa.
El exministro de Hacienda ingresó al directorio en 1993 y desde entonces fue uno de los colaboradores más cercanos a Ponce. Ya en el año 2000, cuando Potash Corporation (PCS) intentó hacerse del control de la compañía, Büchi asumió la vicepresidencia por más de dos años para contener la amenaza.
Su rol más controvertido llegó en 2015, en el peak del caso de financiamiento irregular a la política. Mientras los representantes de PCS en el directorio exigían entregar toda la información contable al fiscal de la época (Carlos Gajardo), Büchi -junto a Julio Ponce, Wolf Von Appen y Juan Antonio Guzmán- propuso encargar una asesoría legal y efectuar rectificaciones tributarias ante el SII. El choque derivó en la renuncia de los directores de la canadiense y hundió a SQM en su peor crisis. Pese a ello, fue Büchi quien viajó con Ponce a Nueva York para enfrentar a los fondos de inversión como SailingStone Capital Partners y el Bank of New York Mellon en pleno vendaval.
En septiembre de ese año, el regulador del mercado (la Superintendencia de Valores y Seguros) lo multó junto a Ponce y otros directores por no haber informado oportunamente al mercado sobre los pagos irregulares. Eso precipitó su salida del directorio en abril de 2016 y su traslado a Suiza -donde dijo sentirse jurídicamente más cómodo-, aunque en 2017 fue reelecto a la mesa.
Más allá del conocimiento histórico, en el directorio de SQM destacan su visión global, especialmente relevante para una empresa que vende en cerca de 110 países y tiene oficinas comerciales en más de 20 naciones. Y aunque Büchi ha sido aliado estratégico de Julio Ponce -hoy retirado, pero que ungió a su hija Francisca como sucesora-, su talante “prudente, ponderado, sin extremos y pragmático” es el atributo que, dicen en el directorio, termina por justificar el nombramiento.