Hay expectativa al interior de las diversas organizaciones sociales que han potenciado y empujado la discusión en torno al proyecto de sala cuna. A pocos días de la primera cuenta pública del Presidente José Antonio Kast, los actores esperan señales de que el tema es una prioridad.
Esto, en un escenario en donde el ministro del Trabajo, Tomás Rau, ha reforzado que el Ejecutivo ingresará indicaciones el 15 de junio, cambios que son esperados por entidades como la Fundación ChileMujeres.
“Lo que tiene este gobierno, y es algo que los anteriores no tuvieron, es una oposición que está dispuesta a aprobar sala cuna. Es una oposición emplazando y solicitando la aprobación del proyecto, pese a no llevarse el mérito político, es algo inédito. Desde que existe Fundación ChileMujeres -y estamos en este debate hace ya 10 años-, es la primera vez que lo vemos con esa fuerza. Y creemos que el gobierno también lo está tomando con fuerza, gracias a la convicción y al empuje de la sociedad civil”, dijo la presidenta ejecutiva de ChileMujeres, Francisca Jünemann.
- El ministro ha hablado de avanzar sobre los temas que ya generan consenso. Ustedes también han insistido en no partir de cero. ¿Qué aspectos de la propuesta actual deberían rescatarse sí o sí?
- Lo principal es el acuerdo transversal respecto del financiamiento que el mismo ministro José García destacó en Icare a comienzos de año: una cotización que reemplaza el pago directo por uno indirecto para todas las personas contratadas.
Estamos hablando de un porcentaje de 0,1% o eventualmente 0,2%, y además otro 0,1% que se dejaría de pagar al seguro de cesantía y que pasaría al fondo de sala cuna, además de aportes del Estado. Ese es un acuerdo transversal y esperamos que este gobierno lo tome.
Sobre gradualidad, el ministro planteó partir por las mujeres contratadas bajo el Código del Trabajo.
“Tenemos que dejar de mirar este proyecto como un costo para las empresas. La gran distorsión y el verdadero costo es la ley actual”.
- El gobierno plantea darle gradualidad al tema y partir por las mujeres regidas por el Código del Trabajo, que está bien, porque ahí está hoy la principal traba: el artículo 203 genera un desincentivo a la contratación femenina, porque a partir de la mujer número 20 tienes que pagar sala cuna, por lo tanto el 90% de las empresas contratan a un máximo de 19.
Respecto de las independientes, nos parece razonable que entren en una segunda etapa, por ejemplo, un año después. Eso también permite corregir eventuales problemas en la implementación inicial. Nosotros compartimos esa gradualidad.
Y respecto de los padres, aquí hay un principio que no transamos. No podemos seguir construyendo derechos solo para las madres, porque mientras mayor sea la brecha entre derechos maternales y paternales, mayor será la brecha hay en la participación laboral entre hombres y mujeres. Esperamos que se incorporen en un plazo razonable.
- Sobre financiamiento, el ministro ha hablado de una cotización adicional de entre 0,2% y 0,3%, parcialmente compensada con el seguro de cesantía. ¿Cómo evalúan esa fórmula?
- En esta conversación, nunca se ha pensado que el seguro de cesantía financie todo el fondo de sala cuna. La idea es cotizar un poco menos al seguro de cesantía -que hoy tiene holgura financiera- y destinar ese 0,1% al fondo. Hay acuerdo transversal en eso. Lo que nos preocupa es que se intente sacar todo desde el seguro de cesantía, que el 0,3% se financie del seguro. Nos preocupa porque ahí la discusión se puede complejizar y trabar el proyecto.
Ahora, si es que el gobierno llegase a tener la tranquilidad de que tiene todos los votos, a lo mejor podría hacerlo con un 0,2%.
- Otra preocupación ha sido que el monto del fondo no alcanza a cubrir el valor real de una sala cuna.
- Ese problema ya está resuelto en el proyecto aprobado por la Comisión de Trabajo del Senado y que ahora está en la comisión de Educación.
El proyecto original establecía UTM 4,11 y eso no alcanzaba. Se generaba una diferencia que terminaba afectando la contratación de madres y padres con hijos menores de dos años. Y eso fue una línea roja para nosotros. Propusimos una comisión técnica que establezca valores efectivos con diferencias geográficas, incluso comunales, para cubrir el costo real de la sala cuna. Eso se tiene que rescatar y fortalecer.
- El gobierno ha reiterado que el proyecto debe ser financieramente sostenible, y ha trascendido que los aportes fiscales en un inicio serían acotados. ¿El Estado debe aportar en esta primera etapa?
- El proyecto siempre ha considerado apoyo fiscal. Y el Fisco sí o sí va a tener que aportar algo.
Además, mirar esto como un aumento en los costos de contratación es un grave error, porque lo que encarece hoy la contratación es la ley vigente de sala cuna. Esta reforma corrige esa distorsión.
Y si el Gobierno está impulsando medidas para apoyar el crecimiento y reducir costos laborales, como el crédito tributario al empleo, que significa US$ 1.400 millones menos en recaudación, no hace sentido que vean este proyecto solo como gasto.
También hay un punto económico de fondo: en nuestro Zoom de Género vimos que solo el aumento de participación laboral femenina que podría generar esta ley elevaría el PIB entre 0,1 y 0,8 punto porcentual.
Tenemos que dejar de mirar este proyecto como un costo para las empresas. La gran distorsión y el verdadero costo es la ley actual.
- El gobierno tiene una ventaja: una oposición que quiere avanzar. ¿Qué errores no debería cometer la actual administración para que esta discusión no se vuelva a entrampar?
- Se ha tomado más conciencia que nunca del drama del desempleo de las mujeres. Y el dato que tenemos que reforzar es que el 100% del aumento del desempleo fue femenino. El 100%. Pero, además, dentro de ese aumento, el principal incremento ha sido en mujeres con niños pequeños en el hogar.
Entonces, si ya se habla de emergencia laboral a nivel general, en el caso de las mujeres es mucho más que eso: estamos hablando de niveles críticos, similares a los de la pandemia.
Insisto, tenemos factores bastante únicos: una oposición dispuesta a apoyar a otro gobierno para sacar adelante la sala cuna. Y por otro, una mayor conciencia de la gravedad del desempleo femenino, si no aprovechamos este contexto ahora, no sé cuándo se va a volver a producir algo así. Pero el gobierno tiene que cuidar eso único que hoy existe: una oposición dispuesta a aprobar. No pueden estirar demasiado el elástico, porque pueden terminar matando el proyecto de sala cuna, y eso sí que no tendría perdón.