En su reporte publicado este viernes, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la Región del Biobío recomendó aprobar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto de tierras raras liderado por la minera canadiense Aclara Resources junto con grupo local CAP, en Penco.
El servicio dio su visto bueno a la iniciativa, denominada “Proyecto de Desarrollo Minero de Extracción de Arcillas para Producción de Concentrado de Tierras Raras”, argumentando que “cumple con la normativa de carácter ambiental aplicable identificada en la sección 11 de este documento; y, haciéndose cargo de los efectos, características o circunstancias establecidas en el artículo 11 de la Ley, propone medidas de mitigación, compensación o reparación apropiadas, considerando las condiciones y exigencias que establece el punto 13.2 del ICE” (Informe Consolidado de Evaluación).
La autoridad ambiental agregó que los titulares del proyecto han subsanado los errores, omisiones e inexactitudes planteados en el o los Informes Consolidados de Aclaraciones, Rectificaciones y Ampliaciones.
De este modo, el SEA recomendó aprobar íntegramente el ICE, y el proyecto quedó ahora en condiciones de ser votado en la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) regional, que de ratificarlo procedería a redactar y notificar la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable. Con ese paso, la iniciativa completaría su recorrido a través del sistema de evaluación ambiental y quedaría listo para iniciar su ejecución.
Inversión y empleo
La iniciativa tiene una inversión proyectada de US$ 130 millones y abriría un polo de desarrollo de minerales estratégicos en la zona. De ejecutarse, generaría unos 2.200 empleos directos e indirectos en la región, a través de encadenamientos productivos y la contratación de mano de obra.
El modelo de negocios del proyecto se apoya en una innovación tecnológica denominada "Cosecha Circular de Minerales", un sistema patentado que elimina la necesidad de tranques de relaves y utiliza agua íntegramente reciclada, lo que reduce los costos operativos de largo plazo y mitiga riesgos financieros asociados a la gestión de residuos.