Para entender el momento que atraviesa hoy el MOP, hay que remontarse a algunos meses atrás. Cuando el presidente José Antonio Kast comenzó a conformar su gabinete, decidió poner a Martín Arrau -su hombre de confianza- al frente de la institución debido a su relevancia estratégica. No solo concentra una importante cartera de inversiones del Estado, sino que además es considerada una herramienta para impulsar el crecimiento económico y generar empleo.
Con esa misión, Arrau comenzó a trabajar incluso antes de asumir; momento en el cual diseñó una hoja de ruta, conformó equipos y definió prioridades. Así, el 11 de marzo, aterrizó en Morandé 59 con una agenda de trabajo clara.
Durante las primeras semanas, su gestión fue bien recibida por distintos actores de la industria, quienes valoraban la velocidad con que comenzaban a moverse algunos proyectos.
Pero ese impulso se interrumpió el pasado 19 de mayo, cuando Arrau dejó la cartera para asumir el liderazgo en el Ministerio de Seguridad, salida que derivó en la creación de la figura de biministerio de Transportes y Obras Públicas, encabezada por Louis de Grange.
La fuga
La principal razón es que la partida de Arrau no fue un movimiento aislado. Más de una decena de personas que integraban su equipo abandonaron la cartera para acompañarlo en su nueva etapa, entre ellos nombres que desempeñaban funciones clave en el ministerio.
Es el caso de Pablo Schultz y Eduardo Bennett, dos de los tres profesionales que lideraban el trabajo destinado a destrabar las 70 obras prioritarias que el MOP había definido para este período. También dejaron la cartera Raúl Velasco y Martín Christiansen, quienes participaban en labores de coordinación y gestión; Cristóbal García, encargado del despliegue territorial; los asesores Felipe Neira y Tomás Yáñez; la abogada Loreto Valenzuela; el jefe de gabinete Javier Parra; y Carlos Ávila, entre otros.
“Martín armó el ministerio a su medida. La estructura funcionaba porque él lideraba y tenía a su gente en puestos estratégicos. Hoy, tras su salida y la de una parte importante de su equipo, no hay una conducción clara”, sostuvo una persona ligada a la cartera.
A estas bajas se sumaron otras salidas relevantes. Entre ellas, la de Mauricio Márquez, quien lideraba el desarrollo de los proyectos penitenciarios impulsados por el ministerio, y la de Nicolás Cañas, quien estaba destinado a asumir funciones en la División Jurídica de Concesiones.
Las fuentes aseguraron que este escenario encontró además a Louis de Grange enfrentando el desafío de asumir una cartera completamente nueva para él y sin buena parte de quienes conocían el trabajo desarrollado durante los primeros meses de la administración.
“Aquí no se trata de capacidades. El punto es que había un ministro que llevaba meses construyendo equipos, definiendo prioridades y conociendo el funcionamiento interno del ministerio. Hoy hay una nueva autoridad que debe ponerse al día en muy poco tiempo”, explicó otro conocedor de la situación.
Servicios sin director
La complejidad del momento no termina ahí. Cuando Arrau asumió el ministerio, decidió remover a las principales autoridades heredadas del gobierno anterior, entre ellos los directores de servicio.
Hasta ahora, solo tres cargos fueron provistos de manera definitiva: Joaquín Dagá asumió como director general de Obras Públicas; Francisca Morandé quedó al frente de la Fiscalía del MOP; y Eduardo Koffmann fue nombrado director de Planeamiento.
El resto de los servicios -Concesiones, Aeropuertos, Vialidad, Obras Hidráulicas, Obras Portuarias, Arquitectura y Aguas- continúan sin director titular. Esto, ya que por ley, sus máximas autoridades deben ser seleccionadas mediante concursos de Alta Dirección Pública (ADP).
Aunque Arrau ya había identificado a las personas que pretendía instalar en varios de estos cargos -que ingresaron como asesores de las respectivas reparticiones-, los nombramientos definitivos siguen pendientes.
A casi tres meses del cambio de gobierno, solo tres concursos ADP han iniciado formalmente: Concesiones, Obras Hidráulicas y Aguas. Los demás aún no parten, pese a que estos procesos suelen extenderse entre tres y seis meses. En la práctica, eso abre la posibilidad de que algunos servicios lleguen al último trimestre del año sin una autoridad titular.
Las fuentes agregaron que incluso la opción de Lorena Herrera para asumir la Dirección General de Concesiones estaría siendo reevaluada, lo que aumenta la incertidumbre en una de las reparticiones más relevantes para la ejecución de proyectos de infraestructura.
El problema, explicaron, es que los directores subrogantes permiten mantener el funcionamiento administrativo, pero no reemplazan plenamente el liderazgo que requiere cada servicio. Además, los asesores que hoy colaboran con varias de estas reparticiones carecen de atribuciones para adoptar determinadas decisiones o firmar documentación oficial.
“Desde que comenzaron a operar los concursos ADP no se veía algo así. Lo habitual era una transición gradual. Remover a tantas autoridades sin tener definidos los reemplazos rompe la continuidad de la gestión”, afirma una persona que participó en administraciones anteriores.
El MOP declinó hacer comentarios para este artículo.