1. El petróleo vuelve sobre los US$100
El petróleo volvió a superar los US$100 por barril, reflejando que el riesgo geopolítico sigue siendo uno de los principales focos de atención para los mercados. A la falta de avances en las negociaciones entre EEUU e Irán se sumaron durante la semana nuevas dificultades en rutas alternativas al Estrecho de Ormuz, aumentando las preocupaciones sobre la oferta mundial. En este escenario, el Brent volvió a superar los US$107 por barril y los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años sobrepasaron el 5%, incorporando mayores expectativas de inflación. Mientras persistan las dificultades para el transporte de energía, los precios seguirán presionados y la prima por riesgo se mantendrá elevada.
2. Invertir más allá del corto plazo
Cuando aumenta la volatilidad, también aumenta la tentación de anticipar cuál será el próximo movimiento del mercado. Sin embargo, no necesitamos acertar el próximo dato de inflación, movimiento de tasas o evento geopolítico para tomar buenas decisiones de inversión. Una buena estrategia parte por construir portafolios diversificados, coherentes con nuestros objetivos y horizonte de inversión, preparados para navegar distintos escenarios y que nos permitan permanecer invertidos incluso en períodos de mayor volatilidad. En momentos de mayor incertidumbre, mantener la disciplina y una mirada de largo plazo puede ser mucho más importante que intentar predecir el próximo movimiento del mercado.
3. Una decisión esperada: La FED sube la TPM.
La Fed subió la tasa en 25 puntos base, hasta 3,75%-4,0%, en su primer aumento desde 2023 y con una decisión unánime. Sus proyecciones también mostraron cambios importantes respecto de junio, con mejores perspectivas de crecimiento y empleo, pero una inflación que seguiría elevada y fuera del rango objetivo. Esto llevó a revisar al alza la trayectoria de tasas, reforzando el escenario de tasas más altas por más tiempo que ya incorporaba el mercado. La Fed ha podido actuar porque la economía sigue mostrando fortaleza y es probable que puedan venir nuevas alzas este año, aunque dependerán de los datos de inflación. Este movimiento se suma al cambio en otros bancos centrales, como el europeo, que también han retomado las alzas de tasas.
4. Las utilidades sostienen a la Renta Variable
El cambio de tono de la Fed y el aumento de las tasas de largo plazo han tenido un impacto más directo sobre la Renta Fija Internacional. En renta variable, el efecto ha sido más acotado, respaldado por una economía global resiliente y sólidos resultados corporativos. En EEUU, las utilidades crecieron más de 50% interanual en el segundo trimestre, mientras Europa y los mercados emergentes también registraron resultados positivos. Esto ha dado mayor sustento a los precios y ha moderado parte de las preocupaciones por las valorizaciones. Si las señales de recesión se mantienen alejadas y las compañías mostrando buenos resultados, debiéramos ver mayor resiliencia en la Renta Variable.