Esta entrevista transcurre en dos partes. La primera tiene lugar un miércoles a las 2 de la tarde en el restaurant Le Due Torri de BordeRío, desde donde Nicolás Larraín (61) transmite su programa Nico&Macari en radio Conquistador junto a Mirko Macari. El conductor está sentado frente al computador y mientras esperamos a su hermano Fernando, almuerza un pescado con palta.
Cuenta cómo es su agitada rutina diaria: “Me levanto muy temprano, agarro a mi hijo menor de 16 años y lo escupo en el colegio. Me voy a la casa de la familia de Pablo Mackenna y ahí hacemos En las buenas y en las malas, un programa streaming de lunes a viernes, de 8 a 9.30 am. Después sigo a la reunión de pauta de #NotNews en VíaX para luego empezar a grabar a las 11. De ahí corro, hago distintas cosas, a las 16 me conecto al programa con Mirko, donde hablamos de crecimiento personal y autoayuda. Él me metió en esto, yo soy su discípulo. A las 19 vuelvo al aire vía Zoom por El Conquistador con Ideas con fuerza, donde comparto con Johannes Kaiser y Gonzalo Fuenzalida”, resume. A este último espacio se sumó en julio tras la salida de Felipe Vidal.
“Y además hago standup, animo eventos… bailo tap todo el día”, dice el comunicador social. Con su mujer suman siete hijos entre “los tuyos, los míos y los nuestros”, explica. Además de algunas funciones con Fresco y natural después del postre, revival del legendario trío humorístico y musical que crearon junto a Fernando Larraín y a Felipe Izquierdo a fines de los ‘80, se ha embarcado en nuevos proyectos junto a su hermano mayor. Porque Fernando (64) es el mayor del clan Larraín de Toro, dato que, por su look eternamente juvenil, suele sorprender.
“No nos gusta forzar la risa”
Hace dos años estrenaron El artista y el manager, una idea que nació en la misma mesa donde estamos sentados, cuenta Nicolás. “A Fernando se le había acabado alguna grabación y dijimos ‘¿por qué no hacemos algo juntos?’ Nos juntamos aquí y empezamos a escribir. Mi idea era hacer standup, pero Fernando me embaucó e hicimos una obra de teatro que dirigió Álvaro Rudolphy. Empezamos a partir de ideas absurdas y terminamos en una cuestión bien autobiográfica, son puras situaciones reales. Fernando me metió de manager cuando hacía la famosa publicidad ‘Se te apareció marzo’ para el Banco Santander. Cuando Feña tiene que cobrar plata, me dice ‘Nicolás, negocia tú’. El gerente del banco me llamaba: ‘Aló, manager’”.
Bajo esa premisa se fue armando el montaje. “Fue mi debut en teatro, me ponía nervioso antes de la función. Yo hago standup hace ocho años, me paro en el micrófono y hablo brutalidades, pero esto es distinto. El teatro es más solemne”.
El resultado fue una obra con la historia de los hermanos Larraín, “un show súper transversal, el pueblo y los cuicos gozaban”, que presentaron en distintos escenarios del país. “Somos autogestionados, pero yo hago todo en realidad, soy literalmente manager. Fernando es artista, es como un extraterrestre”, declara, mientras mira el teléfono en busca de señales de vida de su hermano.
Hace un año, calcula Nicolás, surgió la idea de volver con Fresco y natural después del postre. Se lo propusieron desde la Municipalidad de Nuñoa porque estaban armando un ciclo musical tipo Tiny desk. Y le quedó dando vuelta. Felipe Izquierdo se animó y retomaron el repertorio que los hizo famosos hace casi 40 años. Llenaron 10 shows para 80 personas en el Honesto Mike. En marzo Izquierdo entró a Fiebre de baile y desapareció del mapa, acusa Nicolás en broma. Este viernes se presentaron en Peñalolén y por delante tienen agendada una función para el 2 de noviembre en Palermo Teatro Bar.
- ¿Qué crees que le da risa a la gente?
-Es un misterio la risa. Fernando se para en el escenario y la gente se ríe.
- ¿Se siente en el ambiente cuando un público será más propenso a la risa?
- Sí. Hay algo que se llama inmanencia, me explicó un guionista. Cuando tú estás actuando, el público se ríe y eso te pone más gracioso, te relajas. La risa es contagiosa. Y nosotros somos muy puristas: no nos gusta forzar la risa. No usamos la artimaña. Despreciamos el tortazo en la cara.
Nicolás recibe un audio en su teléfono. Es Fernando, avisa que se le alargó una grabación y lamentablemente no va a llegar a la entrevista. Quedamos de reagendar con él y sigue la conversación.
- ¿No te cansas de estar todo el día arriba de la pelota noticiosa?
- No, porque yo lo que hago es chacota. Ya sea hablando de farándula o comentando un viral con Mackenna, después en #NotNews que partió con el típico panel político tipo Sin filtro y ahora es más peluseo. Hugo Gutiérrez (panelista de #NotNews) me dice que le debo su cambio de imagen en la cota mil. Era el diablo y ahora tira chistes.
Está metido en un circuito informativo que no para, dice. El público incluso le manda noticias a su WhatsApp apenas ocurren. “Claramente no estoy en una oficina haciendo una pega estresante o timbrando un papel. Lo mío es cultivar el leseo. No me tomo nada en serio. Pero los fines de semana soy súper tranquilo, de estar en familia. Fernando es más de eventos y vida social, yo no veo a nadie”, afirma.
Un standup que se ríe del standup
La segunda cita es el viernes a las 3 de la tarde en un café de Vitacura. Los hermanos están instalados en una mesa, Nicolás habla con vehemencia mientras Fernando lo escucha. Le pide que hable más lento. El actor viste una colorida chaqueta y un gorro rojo, fiel a su característico estilo estrambótico.

Hablan de la obra. Cuentan que empezaron a darle vuelta a un nuevo show que fuera más liviano que El artista y el manager en términos de producción. Así nació Mi hermano es un idiota. Nicolás explica que se trata de una especie de sátira al mundo del standup. Adelantan algo de la trama, que tiene espacios de improvisación: Fernando parte un monólogo sobre el escenario que no fluye demasiado, Nicolás interviene desde el público y lo va corrigiendo. “Hay una parte en que yo hago unos chistes políticos más subidos de tono. Fernando siempre me reta. Soy más deslenguado”, reconoce.
- Fernando, ¿tú te ves más extravagante, pero eres más tranquilo?
- Fernando: Da la impresión de que sí, soy más tranquilo.
En Mi hermano es un idiota juegan con las dinámicas del standup hoy. Fernando cuenta que conversó con muchas personas que son asiduos a este formato: “El standup ha ido mutando, los primeros standaperos hablaban cosas más personales, como Felipe Avello y Felipe Izquierdo que tienen el don de la anécdota. Hoy es más común que las rutinas sean básicamente preguntas al público. ‘¿Y tú a qué te dedicas? Ah, eres dentista’. Hay mucha gente que le gusta eso, pero hay otros que no…creo que hay una cosa generacional también”.
Su público va de los 40 años para arriba, estiman los hermanos. Ya la han presentado en algunos bares y restaurantes, en La Florida, Antofagasta y Algarrobo, y han sacado carcajadas. El 21 de octubre se viene la gran función en el Teatro Mori de Parque Arauco. “Hay una cosa distinta en un espacio de butacas. En un restaurant la gente está comiendo, tomando, algunos conversan, es más relajado. En un teatro siento más presión”, confiesa Nicolás.
- ¿Son ustedes mismos o entran en personajes?
- Fernando: Somos nosotros mismos. Somos Nicolás y Fernando mostrando parte de nuestra vida. Como en algún minuto hicimos un programa con mi papá, después lo reemplazó mi mamá, a la gente le gusta esta cosa familiar que se produce entre los hermanos Larraín. En Divorciados -donde también actúa Fernando- Rodrigo Muñoz hace un alcance diciendo: “Fernando y Nicolás invitan a su mamá y no le pagan”. La gente se ríe...
- Nicolás: No sabía eso.
- Fernando: Eso y mucho más de nosotros.
- Nicolás: Tendré que ir a ver la obra…
- Fernando: La gente se ríe porque somos una dupla familiar. Y la verdad yo no me atrevo a salir solo al escenario, me cuesta.
- Nicolás: Desde que se subió a las tablas Fernando siempre está acompañándose, conmigo, con Felipe Izquierdo, con la Javiera Contador (su coprotagonista en Casado con hijos).
Cuentan la historia de cuando una compañía de tarjetas de crédito los contrató, junto a Felipe Izquierdo, para entretener a sus clientes invitados al Mundial de Francia 1998. Cada uno de ellos iba a cargo de un bus que trasladaba público y tenía que hacer como de guía turístico, pero con humor. “Llega el primer bus con Felipe, toda la gente se mata de la risa, se bajan tirando la talla. Luego venía el bus de Nicolás, lo mismo. Después venía mi bus, y se bajan todos serios. Se creyeron todo lo que les dije”, cuenta Fernando.
La dinámica la han repetido en otras oportunidades para distintas marcas, y el resultado es siempre parecido. “Es que con Fernando nunca se sabe cuándo está hablando en serio. Yo la verdad no distingo porque siempre está hablando en serio, aunque te hable una cosa absurda. Nunca está en personaje”, dice Nicolás.
- ¿Quizás es un tipo de neurodivergencia?
- Fernando: Puede ser. No soy muy de chacotear. Me cuesta.

Cuestión de familia
Su padre, el conocido Mago Larraín, y su madre, Sonia de Toro, se conocieron en un grupo de teatro al que Sonia asistía a escondidas de sus padres. Fernando Larraín Munita estudió construcción civil, pero se dedicó a la magia y fue una figura estelar en la televisión de los años ‘80 y ‘90 con su recordado personaje el Mago Helmut. Junto a Sonia tuvieron seis hijos: Fernando, Pablo, Nicolás, Matías, María Paz y José Tomás. Se separaron en 1976 y cada uno tuvo una hija más en sus respectivas segundas nupcias.
La música siempre estuvo presente en la casa de los Larraín de Toro. “Mi papá se compró un equipo Akai que sonaba increíble, tenían amigos que les traían discos de afuera, había un piano…”, dice Nicolás.
“En mi casa siempre había fiestas. En la noche nos quedábamos dormidos escuchando ‘You make me feel like dancing’”, agrega Fernando entonando la canción de Leo Sayer.
Sigue: “Siempre cuento que había amigos de mis papás que andaban con serpentinas y chayas en la cabeza. El tío José Miguel (papá de Felipe Izquierdo) siempre con anteojos oscuros. Iban el Pollo Fuentes, Benjamín Mackenna, Gloria Simonetti, Jaime Celedón…”
- Nicolás: Tomaban trago, pero la droga de mis papás era la chacota, disfrazarse, la sana estupidez. Así lo recuerdo yo al menos.
- Ustedes son cercanos en edad, ¿alguna vez tuvieron roles de hermano mayor y menor?
- Fernando: Sí, por supuesto. Cuando yo tenía unos 11 años disfrazaba a Nicolás y nos íbamos a Los Cobres de Vitacura. En esa época se estilaba vestirnos iguales, con polera rayada, pero Nicolás iba con un sombrero de mi mamá y peluca. Me decía: ‘¿qué hago así?’. ‘Lo vas a pasar bien’ y nos íbamos a revolverla. Hacíamos intervenciones y gozábamos viendo cómo la gente nos miraba.
Siempre fueron hermanables. “Tenemos un hermano entremedio, Pablo, que era guapo como James Dean. Con Fernando teníamos mucha sincronía. En los veranos nos íbamos juntos al campo de los Izquierdo (familia de Felipe Izquierdo) en Osorno. La música es lo que inicialmente nos unió y también jugábamos fútbol todo el día”, rememora Nicolás.
- ¿Qué música escuchaban?
- Fernando: Nosotros recibimos un impacto fuerte con Creedence. Escuchábamos Kiss, Queen, Journey, Boston Cars. Luego la música disco despega en los ‘70 con los Bee Gees, Commodores y Air, Wind and Fire. Teníamos por un lado una mezcla de rock con la música disco, que era el movimiento en la época.
- Nicolás: Yo recuerdo de niño a Fernando escuchando Elvis Presley y al mes siguiente Sui Generis.
- Son hijos de un mago, ¿de alguna manera estaban predestinados al espectáculo?
- Nicolás: Mi papá era un bohemio, pero mi mamá alega que salimos artistas gracias a ella. Ella es una lady, pero es muy divertida. La vieja tiene mucho arrastre. Estuvo conmigo en la radio y después por streaming desde la pandemia hasta el 31 de enero del año pasado.
Durante años el Mago Larraín participó de distintos espacios radiales y televisivos junto a sus hijos. Luego de que murió, en 2011, fue el turno de Sonia de acompañarlos en sus locuras. Eso hasta hace poco: a sus 88 años está con pérdida de memoria avanzada. “Los últimos meses yo me iba con el computador al Senior Suite donde vive y transmitíamos mientras ella se paseaba en camisón”, dice Nicolás. Eso fue hasta enero del año pasado. Ambos hermanos son muy cercanos a ella. “Es una enfermedad difícil, pero ella está tranquila”, coinciden.
- Mi hermano es un idiota, se llama la obra. ¿Son de tratarse con algo de rudeza?
- Nicolás: Un poquito de bullying de repente. Fernando siempre me ha criticado. Cuando partí con CQC, me molestaba: “¿Tú crees que Pergolini haría eso?” “Pergolini no aguantaría eso” (Mario Pergolini, exconductor de CQC Argentina). ¡No soy Pergolini, hueón! Y a mí me vuelve loco Fernando, ¿Cómo va a bloquear todo el día para ir a pagar una cuenta de agua?
- ¿Nicolás es el acelerado de esta relación?
- Fernando: Completamente. A mí no me gusta andar corriendo como loco para todos lados. Me gusta disfrutar lo que hago.
El comediante viene saliendo de un fugaz paso por el programa de talento Fiebre de canto. “Afortunadamente duré poco, es que no me sentí cómodo. Me pusieron una pastilla acá en el oído y no estoy acostumbrado a cantar así. Puede haber repechaje, pero la verdad prefiero dedicarme con más calma a las cosas que estoy haciendo”.
Fernando viene saliendo de la filmación de la serie inspirada en el clásico teatral La pérgola de las flores, por estos días está en grabaciones para el programa Vértigo y también es parte del elenco de la obra Divorciados 2.0 en el teatro San Ginés.
Además, se mantiene haciendo publicidad para distintas marcas a través de videos en Instagram y promociona la marca de ropa EfeEle que diseña su mujer Gabriela Olivares. Y que ahora se puede encontrar en la tienda Aqueveque de MUT, promociona. “Yo soy el modelo. Mi señora diseña. La ropa tiene algunas características mías, como el color, pero el toque final es de ella”.
Tienen tres hijos: Celeste, Iñaki y Jerónimo. Dos de ellos viven en Buenos Aires. Celeste es guionista y generadora de contenido en redes sociales y lo acompaña en muchos videos que publica en su Instagram. Iñaki es actor y también aparece en varias colaboraciones. Todo queda en familia.