Primero fue el turno del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, de entregar los principales números macroeconómicos y el mensaje político tras el proyecto de ley de Presupuestos 2027, ingresado a la Cámara de Diputados el miércoles 30 de septiembre y que estuvo disponible para revisión de la ciudadanía este lunes 5 de octubre.
Luego de la exposición del secretario de Estado ante la comisión especial mixta de Presupuestos, fue el turno del director de la Dirección de Presupuestos (Dipres), José Pablo Gómez, de entregar las principales cifras en que se basa el erario del sector público, junto con las proyecciones respecto de la situación fiscal para los próximos años, en el marco de la tradicional exposición del Informe de Finanzas Públicas (IFP).
Así, una de las novedades que trae el panorama de mediano plazo es que Dipres espera que la deuda bruta del Gobierno Central se mantenga por debajo del límite prudente, hoy establecido en hasta 45% del PIB, tanto este año como los siguientes.
En específico, la cartera mantuvo en 42,7% del Producto la perspectiva del ratio de acreencias a Producto para el cierre de este año en comparación con el IFP del segundo trimestre de este año.
Sin embargo, para el próximo año se produjo una revisión a la baja de un punto porcentual para el cierre de la deuda bruta, a un 42,5% del PIB. Misma senda se corrige para el 2028, llegando a 43,5% del tamaño de la economía, un punto por debajo de lo esperado hace tres meses.
Para 2029 y 2030, la Dipres anticipaba hace tres meses que eventualmente se sobrepasaría el nivel prudente de 45% del PIB, llegando a 45,3% y 45,5%, respectivamente. Ahora, en el IFP del tercer trimestre, dichos ratios se revisan a la baja a 44% en ambos casos. Por lo tanto, no se llegaría al límite de endeudamiento máximo que hoy se establece en la regla fiscal dual.
Menores holguras
Otra de las novedades que trae el Presupuesto es que el programa financiero desde 2028 a 2031 deja de ser un nivel de referencia basado en gasto de inercia y pasa a ser una herramienta de planificación, construida junto a los ministerios con un horizonte plurianual, expuso Gómez.
Eso, sin embargo, tendrá una consecuencia: entre 2028 y 2031 las holguras fiscales serán negativas, lo que se traduce en que el gasto que es compatible con el cumplimiento de la meta de balance estructural es menor que los desembolsos de mediano plazo ya comprometidos por el sector público.
Esto implica que la diferencia entre ambos factores ascenderá a US$ 2.136 millones el 2028; a US$ 4.369 millones un año más tarde; a US$ 6.390 millones en 2030; y US$ 3.360 millones en 2031. Esto suma holguras presupuestarias negativas por US$ 16.255 millones para el período 2028 a 2031.
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