“No hay que dramatizar tanto”. Con esas palabras, el presidente del Consejo Minero, Joaquín Villarino, matizó el diagnóstico del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien advirtió en una entrevista con DF MAS que los problemas de la economía, particularmente en la minería, son más profundos de lo que había previsto.
En DF al Cierre, Villarino reconoció que la economía enfrenta problemas estructurales propios, pero también apuntó a factores externos, como los aranceles de Estados Unidos y el impacto de conflictos internacionales en el precio del petróleo y en insumos para la minería, entre ellos el ácido sulfúrico.
“Creo que hay algunos elementos mejorables de la economía nacional, pero hay sin lugar a duda una serie de elementos externos que han venido a afectar una economía que es tremendamente dependiente del mercado internacional”, sostuvo.
Si bien valoró el diagnóstico de Quiroz sobre los desafíos de Chile, pidió cautela al interpretar las cifras del sector. Frente al retroceso de 17% de la minería en agosto y a la caída de 7% mencionada para el año, respondió: “Pero eso no quiere decir que esté dañada”.
Villarino planteó que el análisis también debe considerar el encadenamiento productivo de la industria. Según explicó, por cada dólar que produce la minería se generan otros US$ 0,8 en la economía, por lo que parte del crecimiento de otros sectores está vinculado a su actividad.
“Yo sería más cuidadoso con el análisis de la cifra”, afirmó, cuestionando que se presente a la minería como el sector que está hundiendo la economía cuando, a su juicio, ha impulsado su crecimiento.
“Nosotros estamos produciendo lo mismo (desde hace 20 años) y seguimos siendo líderes globales. Yo creo que eso es un tremendo éxito de la minería chilena (...). A la minería hay que tenerle paciencia”.
Yacimientos más exigentes
El dirigente atribuyó la menor producción a una combinación de características de los depósitos, contingencias operacionales e inversiones postergadas. Explicó que Chile lleva más de un siglo haciendo minería a gran escala y enfrenta yacimientos más antiguos que los de países vecinos, con menores leyes y mineral más duro.
Eso obliga a remover más material para obtener las mismas toneladas de cobre. Desde esa perspectiva, defendió que la industria haya mantenido su producción durante las últimas dos décadas, pese al deterioro de las condiciones de sus depósitos y al aumento de los costos.
“Nosotros estamos produciendo lo mismo y seguimos siendo líderes globales. Yo creo que eso es un tremendo éxito de la minería chilena”, sostuvo.
A ello sumó el mal tiempo en el norte, con aluviones, nieve y fuertes vientos que obligan a paralizar por seguridad. También mencionó las detenciones tras accidentes fatales y retrasos en las políticas de mantención que han tomado años en recuperarse.
Villarino apuntó, además, a la incertidumbre durante la discusión del royalty y el proceso constitucional. Según afirmó, esos períodos postergaron decisiones de inversión y privilegiaron desembolsos destinados a mantener las operaciones.
Sobre el royalty vigente, aclaró que el sector puede operar con él y valoró su aporte a las regiones. Su crítica, precisó, apunta al período de tramitación. También cuestionó las demoras de los organismos que otorgan permisos y mencionó a Dominga como ejemplo de un proyecto que lleva una década recorriendo tribunales.
Más proyectos nuevos
Pese a esas dificultades, Villarino aseguró que el escenario de inversión está cambiando. “Hoy día está invirtiendo con más ganas, hay más proyectos, hay proyectos más ambiciosos”, afirmó.
Explicó que la mayoría de las iniciativas en ejecución son brownfield, es decir, ampliaciones de operaciones existentes, pero anticipó un cambio en la composición de la cartera futura.
“Vamos a tener más proyectos greenfield en los próximos años”, dijo. La apuesta por nuevos desarrollos, sostuvo, refleja confianza en el país. Añadió que, de los US$ 104.000 millones del catastro de Cochilco, unos US$ 45.000 millones están en ejecución.
El dirigente destacó también la actividad de los proveedores y el empleo. Según señaló, la minería llegó a superar los 300.000 trabajadores directos, frente a unos 210.000 durante la última década.
En paralelo, estimó que el alto precio del cobre permitirá que el aporte fiscal del sector alcance unos US$ 8.000 millones este año, más de un 30% por sobre 2025, pese a la menor producción.
En el corto plazo, advirtió que septiembre tampoco traerá noticias mucho mejores, principalmente por eventos climáticos. Mencionó además negociaciones colectivas difíciles, aunque espera que la producción tienda a estabilizarse.
Hacia adelante, Villarino estimó que en un año o un año y medio debiera comenzar a verse una reactivación, con una recuperación y posterior incremento de la producción.
“A la minería hay que tenerle paciencia”, afirmó. “Este no es un auto eléctrico que agarra velocidad en tres segundos”. A su juicio, el sector se mueve a la mayor velocidad posible: “Yo creo que hay que ser optimistas, con altas cuotas de realismo”.