Este domingo, el ayatolá Alireza Arafi fue nombrado como tercer integrante del consejo de liderazgo de Irán, organismo que asumirá de manera interina la conducción de dicho país tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei durante el ataque de Estados Unidos e Israel a su nación.
Su nombre se suma a los dos otros miembros que ya conforman el organismo: Masud Pezeshkian (presidente) y Golamhosein Mohseni Eyei (jefe del poder judicial).
A sus 66 años, Arafi es un clérigo y jurista chií. Antes de su nombramiento ejercía como presidente del centro de gestión de los seminarios islámicos de Irán, además de ser miembro del consejo de los guardianes -órgano de seis miembros que tienen la última palabra en las grandes decisiones del Estado- y el segundo vicepresidente de la asamblea de expertos para el liderazgo, encargada de elegir a la figura del líder supremo.
Según diversos medios locales, Arafi es el reflejo de una figura con estrecha relación entre la autoridad religiosa e influencia política que caracteriza la estructura del poder en Irán.
Transición de poder
Luego de que se definiera a Arafi como nuevo miembro del consejo de liderazgo de Irán, el organismo se encuentra completo para poder realizar el proceso de transición tras 37 años que estuvo en el poder Alí Jamenei.
La legislación iraní establece que la asamblea de expertos -integrada por 88 clérigos elegidos por votación popular- serán los encargados de elegir al próximo líder supremo.
El presidente del consejo, Masud Pezeshkian, indicó a través de un comunicado compartido por la televisión estatal, que el asesinato del líder supremo como “una declaración de guerra a los musulmanes (...) la República Islámica de Irán considera su deber y derecho legítimo vengarse de los autores e instigadores de este crimen histórico”.