El inicio de la guerra en Medio Oriente ha introducido un quiebre profundo en las perspectivas económicas globales y locales, lo que forzó al Banco Central a realizar una corrección significativa de sus proyecciones en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo de 2026.
A fines de 2025, de acuerdo con el emisor, la economía chilena mostraba una evolución coherente con su potencial y la inflación se había ubicado incluso por debajo de la meta de 3% del ente emisor. Sin embargo, el surgimiento de este conflicto bélico ha generado un shock de costos y un nivel de incertidumbre calificado como "mayor al habitual" por el organismo rector.
En su presentación ante la Comisión de Hacienda del Senado, la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, hizo un análisis de la coyuntura internacional que está cambiando el escenario a nivel global. “Hemos sido testigos de cómo la dimensión geopolítica ha incidido en decisiones y políticas económicas, chocando con acuerdos institucionales que suponíamos bien asentados. Así, pasamos de una política comercial de integración global al nearshoring, y desde ahí, a una política comercial de Estados Unidos que ha adoptado una dinámica arancelaria volátil y agresiva”.
Y agregó, “la invasión rusa a Ucrania originó una guerra que ya lleva cuatro años y la actual guerra en Medio Oriente no tiene un horizonte claro de término. Definitivamente, enfrentamos un escenario más complejo e inestable”.
El crudo análisis de Costa sirve de argumento para justificar los cambios en las proyecciones del ente emisor entre el IPoM de diciembre de 2025 y el publicado esta semana. Es decir, solo tres meses después, el escenario giró en 180 grados.

La inflación en Chile, que a febrero de 2026 se ubicaba en un 2,4% experimentará un alza relevante en el corto plazo. El Banco Central anticipó que, debido al encarecimiento de la energía y otros bienes, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se elevará hasta situarse en torno al 4% anual a partir del segundo trimestre de este año y se mantendrá en niveles cercanos hasta inicios del 2027.
Desde el Banco Central transparentaron que las proyecciones realizadas incorporaron las alzas de precios de combustibles anunciadas por el Ministerio de Hacienda el 23 de marzo.
¿Cómo se enteraron en el BC de los anuncios que realizaría el ministro de Hacienda justo al filo de la presentación del IPoM? Consultada por Señal DF, la presidenta del ente emisor explicó que permanentemente existe coordinación entre el BC y el Ministerio de Hacienda y que, en este caso, no fue la excepción.
“A pesar de que el ministro venía recién asumiendo, hubo reuniones de coordinación en las cuales el Ministerio de Hacienda y el Banco Central presentan y comparten los análisis que tienen. Era de público conocimiento que se iban a hacer ajustes y se iban a internalizar los precios de los combustibles en una forma más rápida de lo que se pensaba originalmente”, afirmó Costa.
Sin embargo, la economista aclaró que el monto definitivo del alza, que alcanzó los $ 380 promedio por litro en las bencinas y $ 580 por litro de diésel, lo conocieron a última hora. “Nosotros sabíamos que eso iba a suceder, se sabía públicamente, pero en definitiva los parámetros finales llegan siempre al final y, por lo tanto, nosotros el último día supimos exactamente los montos involucrados”, agregó.
El ajuste en el crecimiento y la demanda interna
Previo a que estallara la guerra, las economías mundiales habían mostrado un desempeño mejor al esperado. No obstante, el 28 de febrero, tras los primeros ataques de Estados Unidos, los mercados temblaron.
El alza del precio del petróleo y el gas, la alta volatilidad de las bolsas internacionales y el fortalecimiento del dólar frente a otras monedas de países emergentes dieron cuenta que el espacio de estabilidad había llegado a su fin. Y los efectos en Chile no se hicieron esperar. El tipo de cambio subió con fuerza en las primeras horas, la Bolsa de Santiago cayó y los analistas comenzaron a anticipar el efecto que tendría el conflicto en el precio de los combustibles.
Las proyecciones del Banco Central en marzo hicieron eco de estos ajustes. El crecimiento del PIB para 2026 fue revisado a la baja. Mientras que en diciembre de 2025 se estimaba un rango de expansión de entre 2,0% y 3,0%, en marzo se situó entre 1,5% y 2,5%.
La demanda interna también sufrirá una desaceleración más pronunciada de lo previsto. El Central proyecta ahora un crecimiento de la demanda interna de 2,4% para 2026, una caída frente al 3,0% estimado en diciembre. Por su parte, la Formación Bruta de Capital Fijo se ajustó de un 4,9% a un 4,0% para el presente año.
Pero no todo son malas noticias. Al igual que el petróleo, el precio del cobre ha mostrado una trayectoria superior a lo previsto anteriormente. El escenario central de marzo proyecta un precio promedio para 2026 de US$ 5,40 por libra versus los US$ 4,70 estimados en diciembre. “En ello sigue influyendo el impulso de una mayor demanda vinculada a usos no tradicionales, como la inteligencia artificial, la transición energética y el gasto en defensa”, se extrae del documento del Banco Central. 