Maurice Poirrier, el chileno al que Jack Dorsey le pagó para mantener el código de Bitcoin
A los 12 años hacía phishing por venganza. A los 26, una empresa de Jack Dorsey (fundador de Twitter y Block) le pagó un sueldo norteamericano para que escriba código abierto para Bitcoin.
Por: Juan Pablo Silva
Publicado: Sábado 21 de febrero de 2026 a las 21:00 hrs.
Noticias destacadas
A Maurice Poirrier le hackearon su cuenta de Habbo Hotel. Tenía 12 años y alguien le robó el acceso a su perfil en el juego online donde millones de adolescentes construían habitaciones virtuales y coleccionaban muebles digitales. La reacción normal habría sido llorar o pedirle ayuda a un adulto. Poirrier decidió aprender a hackear de vuelta. Su primera página web fue una copia exacta de otro sitio, diseñada para robar contraseñas. Phishing puro, nacido de la rabia de un niño de 12 años al que le quitaron sus cosas.
Más de 15 años después, Spiral -la empresa de Jack Dorsey dedicada exclusivamente a financiar desarrollo de código abierto para Bitcoin- le pagó durante un año un sueldo de mercado estadounidense para mantener una parte crítica de Lightning Network, la capa de Bitcoin que permite hacer pagos instantáneos y casi sin costo. Así Poirrier se transformó en uno de los cerca de 150 desarrolladores en el mundo que meten mano al código que sostiene la red.
Bitcoin no tiene dueño, no tiene empresa detrás, no tiene directorio. Es un software de código abierto -como Wikipedia, pero en vez de artículos es un sistema financiero- que cualquiera puede leer, copiar o proponer cambios. El problema es que alguien tiene que mantenerlo: corregir errores, mejorar la seguridad, hacer que funcione mejor. Ese trabajo lo hacen programadores repartidos por el mundo que no responden a ningún jefe ni reciben sueldo de ninguna corporación. Viven de grants: donaciones anuales de organizaciones y empresas que tienen interés en que Bitcoin siga funcionando. Si nadie mantiene el código, la red se deteriora. Y sobre esa red hoy se mueven miles de millones de dólares al día.
TE PUEDE INTERESAR
El camino largo
Poirrier entró a Ingeniería Industrial en la Universidad Santa María, pero no enganchó con la carrera y se cambió a la UAI. Ahí, el profesor Sebastián Moreno notó que era bueno programando y se acercó para mostrarle algo que en ese momento pocos conocían en Chile: machine learning, una forma de juntar las matemáticas con la computación que a Poirrier le hizo click de inmediato. Desde primer año trabajó en investigación con él.
Hizo modelos predictivos de crimen para la Municipalidad de Lo Barnechea y publicó un paper académico sobre un índice para medir el impacto real de investigadores científicos, diseñado para detectar a los que inflan sus números autocitándose. Tenía 19 años.
Pero la academia lo aburrió rápido. En 2018 entró como practicante al BCI porque sabía más de machine learning que los otros candidatos, dice, aunque tampoco encontró lo que buscaba ahí.

Su sueño era trabajar en Google. Pasó las pruebas técnicas para una práctica, pero se fue de vacaciones a las Torres del Paine justo cuando tocaba la entrevista grupal final y le llegó un correo diciendo que no había quedado, no por falta de nivel técnico sino porque nunca se presentó a la última ronda, que consistía en un trabajo en grupo.
Picado, mandó un mensaje a Platanus buscando práctica para el verano. No había espacio, pero le ofrecieron Buda, el exchange de criptomonedas. Poirrier pensaba que Bitcoin era una estafa, pero aun así entró.
TE PUEDE INTERESAR
Tres veces Buda
Pasó por Buda en tres etapas distintas. La primera fue un verano en 2019, dos meses que le alcanzaron para despertar su interés. Terminó su práctica y consiguió un trabajo en la FAO en Italia mientras estudiaba, pero la burocracia de la ONU no le gustó: “Si el gobierno de Japón dice que la cosa sea así, a pesar de que sea una estupidez técnicamente, va a ser de esa forma”, dice. Renunció y volvió a Buda.
La segunda vez llegó en julio, justo después de los problemas más duros: las cuentas del exchange habían tenido complicaciones, mucha gente se había ido, y Poirrier se convirtió en el cuarto ingeniero de un equipo que había quedado en los huesos. Aprendió a la fuerza, metiéndole mano a todo lo que podía.
Después se fue a Finlandia a vivir con su pareja y trabajó como Machine Learning Engineer. Fue ahí donde el problema que soluciona Bitcoin se le hizo realidad: mover plata entre Chile y Finlandia era un gran dolor, con el banco preguntándole por qué un joven de 23 años mandaba dinero al extranjero. Entendió que Bitcoin no era sólo para especuladores, que el problema de pagos transfronterizos era real y no estaba resuelto.
En 2020 volvió a Buda por tercera vez y le tocó el boom completo de la cripto. Un tweet de Elon Musk podía hacer subir o caer todo un 10% en horas, como un Cyber Monday permanente reventando los servidores. Poirrier programó un sistema para acelerar los retiros de horas a minutos, se hizo cargo de la integración con Lightning Network y se obsesionó con una idea: los pagos en Bitcoin no funcionaban correctamente y él quería arreglarlos.
TE PUEDE INTERESAR
La apuesta por el código abierto
En 2021 descubrió Chaincode Labs, un centro de investigación en Nueva York que ofrece programas gratuitos para formar desarrolladores de código abierto en Bitcoin. Postuló, quedó, y durante ocho semanas estudió el protocolo. Trabajaba hasta las 18:30 y luego estudiaba hasta las 23:00. “Mis amigos me encontraban loco”, dice. No le entregaban un certificado, no había título, ni sueldo. Era 100% por amor al arte.
Al año siguiente armó una startup con apoyo de Platanus Ventures, pero el proyecto mutó hacia salud mental y se alejó de Bitcoin, que era lo que realmente le importaba. 10 meses después entró a Shinkansen, pero nunca dejó de meter código al protocolo en su tiempo libre.
En 2024 empezó a contribuir formalmente a un proyecto de Lightning Network y viajó a Buenos Aires, invitado a una residencia de dos semanas financiada por una organización sin fines de lucro que Jack Dorsey creó con 500 bitcoins para formar desarrolladores en el sur global. Eran 15 ingenieros de Latinoamérica conviviendo con mentores que se dedicaban full time a mantener el protocolo. De día trabajaban, en la tarde metían código y de noche hacían asado.
TE PUEDE INTERESAR
Vista al Golden Gate
En noviembre de 2024, Poirrier se fue a trabajar a Presidio (aún mateniendo el código de Bitcoin), una oficina en San Francisco con vista al Golden Gate financiada por Wenceslao Casares, el histórico fundador de Patagon. Ahí conoció al equipo de una startup que construye billeteras de Bitcoin no custodiales -es decir, donde las llaves privadas las tiene el usuario y no la empresa-. En el mundo cripto hay un principio básico: si no son tus llaves, no es tu dinero.

Un mes después, en diciembre, el desarrollador que lideraba el proyecto de Lightning en el que Poirrier contribuía anunció que se iba. Le dijeron que había espacio para él. El chileno mandó la postulación la primera semana de enero de 2025, tuvo la entrevista y quedó seleccionado en cuestión de días. Así entró al selecto grupo de 150 ingenieros.
El grant de Spiral funciona así: un contrato por un año, sueldo de mercado norteamericano, pagado mensualmente en dólares o en Bitcoin (él eligió Bitcoin). La única condición es dedicarse full time a código abierto y mandar un reporte cada tres meses mostrando lo que hizo. Así estuvo por cerca de un año.
Pero Poirrier sabía que los grants se renuevan año a año sin garantías. Con un hijo en camino, no podía sostener esa incertidumbre. La startup que había conocido en Presidio le ofreció ser su primer ingeniero. Aceptó y dejó el grant.
Hoy mantiene su proyecto de código abierto en paralelo y sigue organizando encuentros mensuales en Chile para hablar de Bitcoin técnico, con el objetivo de que haya más chilenos metiendo código al protocolo. “Yo creo que Bitcoin es la mejor tecnología de pagos que tenemos hoy en día”, dice. “El precio no me mueve la aguja. Lo que me importa es lo que va a desbloquear a nivel técnico.”
Te recomendamos
ARTICULOS RELACIONADOS
LO MÁS LEÍDO
Newsletters
Tras inversión de US$ 95 millones, Banmerchant vende a MetLife edificio de oficinas de lujo en Providencia
El mercado de oficinas de alto estándar cerró el año pasado con una tasa de vacancia de un dígito, por primera vez desde 2020. No obstante, desde CBRE Chile señalan: “Rápidamente estamos pasando a una fase de escasez”.
Confuturo sella venta de icónico Unimarc de Santa María de Manquehue por US$ 15 millones
La aseguradora explicó que la decisión de enajenar el local obedece a una reconfiguración de su portafolio. El inmueble mantiene un arriendo de largo plazo con SMU, donde seguirá operando la cadena supermercadista. También, enajenó un strip center en La Florida.
BRANDED CONTENT
Dra Susan Bueno y el impulso que la mueve a avanzar, investigar y aportar a la sociedad.
Su curiosidad temprana la llevó a estudiar las enfermedades infecciosas y a contribuir en el desarrollo de la primera vacuna aplicada masivamente en Chile contra el Covid-19. Hoy, la Dra. Susan Bueno, reconocida en 2024 como inventora del año, continúa aportando desde la investigación al fortalecimiento de la salud. Mira aquí su entrevista
Dra Susan Bueno y el impulso que la mueve a avanzar, investigar y aportar a la sociedad.
Su curiosidad temprana la llevó a estudiar las enfermedades infecciosas y a contribuir en el desarrollo de la primera vacuna aplicada masivamente en Chile contra el Covid-19. Hoy, la Dra. Susan Bueno, reconocida en 2024 como inventora del año, continúa aportando desde la investigación al fortalecimiento de la salud. Mira aquí su entrevista
Jorge Carinao: la fuerza de creer cuando todo parece imposible
Te invitamos a conocer la historia de Jorge Carinao, deportista paralímpico chileno que ha transformado la adversidad en fuerza y el esfuerzo en orgullo nacional, demostrando que no existen límites cuando hay convicción y sueños claros. No te pierdas esta inspiradora entrevista
Camila Elizalde; una chef que ha hecho del perfeccionismo una fuerza transformadora
Conoce aquí la entrevista a una de las chef más destacadas a nivel nacional y americano en el arte de la pastelería. En este capítulo, Camila reflexiona sobre los desafíos de liderar en un entorno competitivo y la importancia de construir espacios donde la excelencia y la empatía convivan. Mira la entrevista haciendo aquí.
En Perfeccionistas entrevistamos a un deportista chileno que quiere llegar tan alto como sus saltos
Mauricio Molina nos cuenta de su pasión por el BMX y cómo se convirtió en el primer chileno en competir en esta disciplina en unos Juegos Olímpicos y ser parte del selecto grupo de los 25 mejores del mundo.
Instagram
Facebook
LinkedIn
YouTube
TikTok
{{/if}}