Hace más de dos años que la cadena de supermercados SMU, ligada al empresario Álvaro Saieh, viene anunciando planes de reestructuración para poder mejorar sus resultados.
Este 2026 la historia se volvió a repetir, pero en mayor magnitud.
En medio de un escenario cada vez más competitivo y con un bajo crecimiento a nivel país, la firma que controla Unimarc, Super 10, Alvi y Maxi Ahorro informó en enero de este año que ejecutó un plan para optimizar su estructura organizacional, por un costo aproximado de $ 12.500 millones (US$ 14,4 millones).
Al interior de la compañía, diversas fuentes coinciden en que los despidos afectaron a alrededor de mil personas, de las cuales un cuarto correspondería a colaboradores que trabajan en las oficinas corporativas y el resto a empleados de las cadenas de supermercados.
Señal DF consultó a SMU sobre la magnitud de los despidos, pero la firma declinó referirse al tema.
Los US$ 14,4 millones que deberá desembolsar en este nuevo plan —principalmente en finiquitos— significan la mayor reestructuración informada públicamente por SMU y se da tras una seguidilla de recientes ajustes. En los últimos 12 meses, la supermercadista ya acumula tres procesos de reestructuración y, desde 2023, son cuatro. En total, los costos suman US$ 38,1 millones al tipo de cambio actual.
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Los ajustes se han reflejado en su dotación. Previo al último anuncio, SMU ya había reducido en casi 2.000 el número de empleados. Según sus estados financieros, a septiembre contabilizaba 22.500 trabajadores, mientras que al cierre de 2022 eran 24.500.
El tema no ha pasado desapercibido en el mercado y fue abordado recientemente por la jefa de Relación con Inversionistas, Carolyn McKenzie, en la última conferencia de resultados. “Aunque hemos aumentado el número de tiendas como parte de nuestro plan de crecimiento orgánico, nuestra dotación promedio cayó 1,4% interanual”, comentó en noviembre.
Por su parte, la analista senior de Renta Variable en Credicorp Capital, Macarena Gutiérrez, comentó que en este último plan de eficiencias “si bien las cifras pueden sonar muy agresivas, tenemos que recordar la magnitud de la compañía (...) la reducción fue por un poco más que el 5% de la dotación, lo cual, si bien es un porcentaje no menor, no cambia de manera estructural el funcionamiento de la compañía”.
“Es un hecho público y conocido”
Señal DF tuvo acceso a las cartas de despido, las cuales explican el porqué de los recortes.
“Es un hecho público y conocido que en los últimos años hemos estado enfrentando un entorno desafiante que nos ha obligado a revisar nuestras operaciones, a fin de asegurarnos eficiencia y sostenibilidad como organización”, escribió SMU a sus empleados, mencionando en sus argumentos factores como el aumento de costos logísticos, de transporte, operacionales y de producción; incrementos en remuneraciones, así como un alza de 8,4% en el índice nominal del costo de mano de obra.
En la misiva, agregó que esto los “ha llevado a racionalizar y optimizar los recursos materiales y de dotación de personal en determinadas áreas de trabajo”.
Los expertos coinciden. El director asociado de la clasificadora ICR Chile, José Delgadillo, explicó que el “alza de gastos ha ocurrido en paralelo a un menor volumen de ventas en 2025”, lo que ha implicado menores ingresos, principalmente en el segmento mayorista, producto de decisiones estratégicas para priorizar la rentabilidad de dicho canal.
En detalle, a septiembre pasado la facturación de SMU fue de $ 2.074 mil millones, retrocediendo un 3% respecto al mismo período de 2024. Al mismo tiempo, sus gastos de administración avanzaron un 6,3%.
Fue justamente en ese contexto que los números no dejaron satisfecho al directorio. En la presentación de presupuestos de fin de año y ad portas de la publicación de sus resultados anuales, la mesa directiva rechazó la propuesta de gastos para 2026, tras lo cual el camino obligado fue la aplicación de recortes.
“La compañía estaría buscando generar eficiencias, con un crecimiento más controlado en gastos respecto de la inflación, lo que podría llevar a mejorar su performance operacional. Lo anterior, en un contexto donde la recuperación en ventas aún no se ha hecho tangible”, comentó el analista de Bice Inversiones, Eduardo Ramírez.
Gutiérrez, de Credicorp, apuntó que ante la necesidad de tener estructuras de gastos más ligeras hay dos componentes clave: dotación e instalaciones. “El consumo básico ha enfrentado períodos bastante desafiantes (...) los planes de reestructuración se hacen inevitables”.
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El rezago en bolsa y la lectura
El desafiante escenario se ha reflejado en el precio de la acción. Mientras el principal índice bursátil local, S&P IPSA, escaló un 47% en los últimos 12 meses, SMU retrocedió un 8%.
“El precio se ha mantenido bastante presionado y se ha mantenido bien al margen del rally del IPSA en el último año. Esto lo vemos súper relacionado con el desempeño más discreto en ventas”, apuntó Gutiérrez.
Para que la valorización de la acción tome impulso, los analistas señalan la importancia de observar mejores dinámicas de ventas y que se refleje la dilución de gastos anunciada.
“Creemos que la dirección de la gerencia es adecuada, donde en un contexto de mayor competencia, con un menor dinamismo en ventas y márgenes brutos históricos, el principal foco debe ser el control de gastos”, apuntó Ramírez.
Desde Bice Inversiones calculan que la firma tiene un camino por recorrer en cuanto a eficiencia: “El Ebitda por m² de supermercados en Chile de Cencosud es casi el doble que el de SMU, lo que evidencia un desafío relevante”.
Delgadillo, de ICR Chile, agregó que esperan que los planes contribuyan al cumplimiento de los objetivos de repunte en la generación operacional. “Estimamos relevante que la partida de gastos operacionales se mantenga contenida, siendo capaz de capturar las eficiencias esperadas de las inversiones en tecnología y de las iniciativas energéticas y de productividad efectuadas en los últimos años”, sentenció.
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