Mientras el precio del cobre escaló un 43% durante 2025, la producción total del metal rojo del mayor productor del mundo, Chile, cayó casi un 2%, a 5,415 millones de toneladas, retomando la senda bajista de la cual había logrado despegarse el año previo.
Así, en una tormenta perfecta entre una oferta ajustada y un alza de la demanda proyectada entre 2% y 3% anual hasta, al menos, 2035, solo ocho de las 17 principales minas privadas de cobre del país anotaron aumentos en su producción el año pasado. Es decir: menos de la mitad.
En el detalle hay de todo. Desde desempeños históricos, como el de la gigante Escondida de BHP -que por sí sola superó a todas las divisiones de la estatal Codelco-, hasta bajas que llevaron a tocar niveles no vistos en décadas en algunas operaciones, como Collahuasi, Los Bronces y Zaldívar.
Y si bien varias de las caídas estaban dentro de los planes productivos de las respectivas minas -que en Chile se caracterizan por su envejecimiento y menores leyes debido a la madurez de la industria-, el timing llegó justo cuando la ventana de oportunidad del mercado del cobre se abrió de golpe, dificultando que las mineras se beneficiaran de capturar un precio récord, algo para lo que se preparan toda su vida.
En total, estas 17 operaciones privadas representaron el 71% de la producción en 2025 (3,846 millones de toneladas), registrando una caída de casi 3% versus 2024. En comparación, Codelco totalizó 1,334 millones de toneladas en sus siete faenas, registrando un leve aumento de 0,45% respecto de 2024 y su tercer año con un crecimiento marginal.
Principales alzas y bajas
De acuerdo con datos públicos de Cochilco y detalles solicitados por DF a Plusmining, el alza más relevante del sector privado -en cuanto a cantidad de toneladas- se dio en Escondida, con un aumento de la producción de 5,3%, lo que, debido a su capacidad, representó casi 67 mil toneladas adicionales en el año, cifra que equivale a la producción completa de otras faenas de la gran minería (ver tabla).
Destacó también la mina Mantoverde de Capstone Copper, que creció 64,8% interanual, aumentando en poco más de 37 mil toneladas su desempeño en 2025, ante una mayor producción de sulfuros gracias al ramp up (puesta en marcha progresiva) de su planta concentradora inaugurada hace un par de años.
A nivel de porcentajes, salta a la vista el alza de 39% en Mantos Blancos, también de Capstone, y la de 27% de Andacollo, de Teck, con lo que logró entrar en las ligas mayores al superar las 50 mil toneladas anuales.
Entre las nueve faenas que anotaron bajas en 2025, Collahuasi lidera con una caída de 27% y 152 mil toneladas.
El analista de la Industria Minera de Plusmining, Juan José Pardo, comentó que la operación de Glencore y Anglo American enfrenta no solo un problema de abastecimiento hídrico, sino que también “una fase de explotación con menores leyes, de 0,90% en 2025 frente a 1,15% en 2024”. Marcó, eso sí, que “se espera una mejora hacia fines del año a medida que el plan minero permita acceder a sectores de mayor ley”.
Anglo American Sur registró su peor año en dos décadas, totalizando entre Los Bronces y El Soldado 207 mil toneladas. La primera de estas minas es el principal activo de esa división, que cayó 4,5% en 2025. Allí, “la producción se vio afectada por el cierre de su concentradora a mediados de 2024. No obstante, su reciente reactivación debiera aportar del orden de 25 mil toneladas en 2026”, dijo el experto.
En Antofagasta Minerals, tanto Los Pelambres como Zaldívar registraron caídas de más de 7%, ante menores leyes, mayor dureza del mineral y actividades de mantenimiento en ambos yacimientos.
Un síntoma estructural
Sobre el desempeño de 2025, Pardo profundizó: “El envejecimiento de las grandes faenas conlleva de manera natural una serie de desafíos estructurales, entre ellos la disminución de leyes, el aumento en la dureza del mineral y mayores distancias de acarreo a medida que se profundizan los rajos. Sin muchos nuevos proyectos, la industria minera del cobre chilena está claramente en un período de madurez estructural”.
Por su parte, Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting, dijo que “la baja de una buena parte de las minas en Chile en términos de producción se debe a factores más estructurales que coyunturales. “Lo que está pasando es que si bien las empresas han tratado de procesar la misma cantidad de roca, estamos accediendo a minerales más complejos en profundidad, con menores leyes y recuperaciones metalúrgicas”.
A su juicio, hoy por hoy, “la industria está luchando por mantener la producción, pero la única forma de vencer la resistencia de producciones decrecientes es aspirar a producir más, no a mantener”. En ese sentido, enfatizó que “tenemos las reservas para hacerlo, lo que falta ahora es inversión y que esa inversión sea hecha en condiciones competitivas con el resto del mundo, de tal manera que en Chile va a haber que esperar cambios y mejoras en las condiciones que puede garantizar el Estado para poder realizar estas inversiones”.