Estados Unidos tiene acceso a cobre en bruto más que suficiente para satisfacer la demanda interna, según una nueva investigación sobre este metal crucial, que sugiere que desarrollar la capacidad de procesamiento es más importante que la expansión de las reservas planeada por la administración Trump.
El país puede satisfacer el 146% de la demanda anual utilizando cobre en bruto de minas nacionales y extranjeras, así como de chatarra, según un análisis de Benchmark Mineral Intelligence. La cifra para China, el mayor consumidor mundial, es del 40%.
Los precios del cobre se han disparado en los últimos meses y este metal -vital para data centers, redes eléctricas y electrónica-, se ha convertido en el foco de atención de los responsables políticos occidentales, deseosos de asegurar el suministro de minerales críticos y reducir la dependencia de China.
Estados Unidos ha lanzado una iniciativa de almacenamiento de minerales por valor de US$ 12.000 millones. “Estados Unidos produce más cobre del que consume y es mucho más autosuficiente que China en materia de materias primas”, afirmó el analista de Benchmark, Albert Mackenzie.
El problema en Estados Unidos radicaba en las fases posteriores de la cadena de suministro, debido a su limitada capacidad de procesamiento para convertir el cobre crudo en el cátodo de cobre que utilizan los fabricantes.
Mientras tanto, “se habla de una excelente autosuficiencia por parte de China, pero están lejos de serlo dada la cantidad de minerales que necesitan”, afirmó.
Necesidad de procesamiento
El análisis plantea interrogantes sobre el creciente impulso de Estados Unidos para asegurar minas que produzcan materias primas como forma de reducir su dependencia de otros países para obtener minerales, y pone de relieve la necesidad de capacidad de procesamiento.
Además de su esfuerzo de acaparamiento, Washington ha tomado medidas para aumentar la participación corporativa estadounidense en activos minerales en la República Democrática del Congo.
“Acaparar minerales metálicos no sirve de nada si no se cuenta con un procesamiento intermedio”, afirmó Stephen Empedocles, director ejecutivo de la firma estadounidense de cabildeo Clark Street Associates, que ha trabajado en algunos acuerdos mineros recientes. Las empresas mineras estadounidenses estaban ansiosas por transmitir este mensaje a la administración Trump, y el proyecto había cobrado impulso durante el último año, añadió.
La investigación de Benchmark analizó la materia prima que necesitan Estados Unidos y China para la producción nacional de productos semiacabados como latón, alambre y varilla, que se utilizan en sectores como electrodomésticos e infraestructura de red.
El precio de referencia del cobre en Londres ha aumentado alrededor de un 40% desde octubre, alcanzando un máximo histórico de 14.000 dólares a principios de este año, debido a las interrupciones del suministro y a la preocupación por una inminente escasez a medida que crece la demanda.
Arriagada: "Hay sobrecapacidad" en fundición
Estados Unidos cuenta con una considerable industria minera nacional de cobre y produce cantidades significativas de chatarra. Sin embargo, la falta de procesamiento interno implica que ambos se exportan en volúmenes sustanciales, a menudo a China, para su transformación en el cátodo de cobre utilizado en la fabricación. El cátodo también se importa a Estados Unidos para su uso por parte de fabricantes de productos semiacabados.
La falta de procesamiento interno también implica que el cobre de las minas estadounidenses en el extranjero a menudo no se destina a Estados Unidos, mientras que gran parte del material de los activos chinos en el extranjero sí se destina a China. Sin embargo, incluso excluyendo las inversiones estadounidenses en el extranjero, el país debería ser autosuficiente en cobre gracias a su producción nacional de minas y chatarra, según Benchmark.
Para Estados Unidos, "el cuello de botella está en la etapa de procesamiento", afirmó Mackenzie. Si el objetivo es la autosuficiencia, “no tiene sentido producir más materias primas si no se las va a procesar para obtener cobre en el país”.
Beijing ha dedicado años a desarrollar una enorme flota de fundiciones a nivel nacional, además de comprar y construir minas tanto en el país como en el extranjero. Sin embargo, China es un consumidor tan grande de cobre que el material de sus minas, tanto nacionales como extranjeras, combinado con la chatarra, no es suficiente para satisfacer sus necesidades internas.
Mientras tanto, la expansión de las fundiciones de cobre en China ha puesto a las instalaciones en competencia entre sí, reduciendo su rentabilidad. Esto dificulta justificar las inversiones en nuevas fundiciones en otras partes del mundo, ante la falta de apoyo financiero de los gobiernos, según los analistas.
"Hay sobrecapacidad" en la fundición de cobre, lo que estaba ejerciendo presión sobre las instalaciones, declaró Iván Arriagada, director ejecutivo de la minera Antofagasta -del grupo Luksic-, al Financial Times.