La guerra en Medio Oriente y el prolongado cierre del estrecho de Ormuz están acercando al mercado petrolero a un punto crítico. Dos de las mayores compañías energéticas del mundo, Exxon Mobil y Chevron, advirtieron esta semana que la continua caída de los inventarios globales de crudo podría traducirse pronto en un fuerte aumento de los precios.
"Nos estamos acercando a niveles de inventario sin precedentes. Quiero decir, niveles realmente, realmente bajos", alertó Neil Chapman, vicepresidente senior de Exxon Mobil, durante una conferencia organizada por Bernstein en Nueva York, según consignó CNBC. El ejecutivo sostuvo que, una vez que las existencias alcancen mínimos históricos, "veremos cómo los precios se disparan".
Una advertencia similar realizó Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron. "Los colchones y amortiguadores del mercado se están agotando de forma constante, y la capacidad para absorber este desequilibrio es hoy mucho menor que al inicio de la crisis", afirmó en el mismo encuentro, de acuerdo con Financial Times. El ejecutivo añadió que "en las próximas semanas, es probable que veamos cómo esas presiones se trasladan de forma más directa a los precios físicos", anticipando mayores presiones alcistas durante junio y julio.
Las declaraciones se dieron en momentos en que el petróleo baja, con el Brent cotizando este viernes en US$ 91,7 y el WTI en US$ 86,87, mientras los inversionistas mantienen la expectativa de que Estados Unidos e Irán alcancen un acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz. Sin embargo, los líderes de la industria sostienen que los precios de los futuros no reflejan plenamente la magnitud de la interrupción de suministro provocada por el conflicto.
Según Chapman, el cierre de Ormuz ya ha costado al mercado más de 1.000 millones de barriles de petróleo, en lo que calificó como la mayor interrupción de suministro de la historia, citando datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE). Aunque la liberación de reservas estratégicas y los inventarios acumulados han amortiguado el impacto hasta ahora, advirtió que esa situación "no puede durar para siempre".
El ejecutivo de Exxon fue incluso más allá al proyectar que los cargamentos físicos de Brent podrían alcanzar entre US$ 150 y US$ 160 por barril una vez que las existencias lleguen a mínimos históricos. Un alza de esa magnitud, advierte, terminaría afectando el consumo: "Cuando el precio alcanza cierto nivel, la destrucción de demanda vuelve a equilibrar el mercado", sostuvo, según CNBC.
Por su parte, Wirth explicó que el conflicto ha retirado entre 12 y 13 millones de barriles diarios del mercado global. A su juicio, el impacto en los precios ha sido contenido gracias a los elevados inventarios existentes antes de la guerra, las liberaciones de la Reserva Estratégica de Petróleo de EEUU y los flujos de crudo provenientes de países sancionados como Irán, Rusia y Venezuela. Sin embargo, advirtió que esas reservas adicionales están disminuyendo rápidamente.
El CEO de Chevron también anticipó que la crisis energética obligará a los gobiernos a replantear sus políticas de seguridad energética y a reconstruir reservas estratégicas para enfrentar futuros shocks, ya sean conflictos bélicos o pandemias. Ese proceso, dijo, agregará una nueva fuente de demanda al mercado y contribuirá a mantener la presión sobre los precios.
A ello se suma el costo de reconstrucción de la infraestructura petrolera y gasífera dañada en Medio Oriente. Wirth estimó que las reparaciones requerirán decenas de miles de millones de dólares, lo que también podría añadir presión alcista sobre el crudo.