Ad portas del día de los enamorados, hay una serie de productos que toman mayor preponderancia, como los chocolates, las flores y las joyas.
Pero este San Valentín se da en medio de un escenario de altos precios de los commodities, específicamente del oro y la plata.
Según un informe de XTB Latam titulado "San Valentín 2026: ¿Un anillo de oro es un regalo o una inversión", esta celebración "pasará a la historia como una de las más caras de la década", provocado principalmente por el rally de commodities.
Los metales llegaron a máximos históricos a fines de enero, en medio de crecientes tensiones geopolíticas y la incertidumbre por la presidencia de la Fed en EEUU. En ese momento, el metal amarillo se posicionó por sobre los US$ 5.600 la onza, la plata cruzó la barrera de US$ 120 la onza.
Si bien marcaron máximos durante enero, en las últimas semanas la volatilidad se apoderó de los activos. Este jueves, al cierre de esta edición, según Bloomberg, el metal amarillo casi rozaba los US$ 5.000 la onza, mientras que la plata se ubicaba en US$ 75,5.
En San Valentín 2025, el panorama era muy diferente. El oro enfrentaba un precio de cerca US$ 2.950 la onza y la plata, superaba levemente los US$ 32.
Con ello, para este día de los enamorados que se celebrará internacionalmente este sábado 14 de febrero, los valores implican alzas de 66% en el caso del oro y 129% la plata.
Un metal que nunca pasa de moda
La joyería Casa Barros, señaló que los fuertes aumentos en los precios de los metales han tenido un impacto directo en la industria, ya que ha presionado los márgenes del negocio, y por otro lado, ha afectado la disponibilidad y planificación de materiales.
La compañía comentó que, en términos simbólicos, el anillo de oro sigue siendo de los más vendidos y posee un valor emocional, ya que está asociado a compromisos y celebraciones, y “permite una mayor rotación y variedad de uso en comparación con otras categorías".
La gerenta comercial de Casa Barros, Laura Barros, sostuvo que se “ha reforzado la percepción de la joyería como un bien de valor, más cercano a un activo que a un producto puramente decorativo, lo que ha cambiado la forma en que muchos clientes se aproximan a la compra”.
¿Y el cacao?
El chocolate también es uno de los protagonistas en cada 14 de febrero. Sin embargo, a diferencia del oro y la plata, el cacao experimentó sus máximos históricos en la versión de San Valentín de 2024, cuando se cotizaba en US$ 12.000 la tonelada.
Si bien, a la fecha, los precios han retrocedido hasta alrededor de los US$ 4.000 la tonelada, según la analista de mercados de XTB Latam, Emanoelle Santos, los fabricantes aún están vendiendo inventarios comprados a precios máximos, lo que provoca que la baja en el comercio minorista tenga un retraso significativo.
La economista aseguró que “el traspaso al consumidor suele ser lento, porque fabricantes y retailers gestionan inventario y coberturas con rezago, manteniendo el chocolate caro incluso cuando el futuro afloja”.
Cabe recordar que el alto precio del cacao en el pasado fue provocado por problemas climáticos, malas cosechas y enfermedades en África Occidental, escenario que “lo llevó a niveles extraordinarios en 2024”, según la experta.