La renta fija chilena no tiene la misma cara de hace unos meses, cuando la guerra de Irán motivó una fuerte compra de bonos ligados a inflación. Mientras se abultan los malos datos económicos locales y bajan las tensiones internacionales, el mercado ha pasado por un recambio estratégico.
Los rendimientos de Hacienda en UF ya revirtieron con creces todas sus fuertes descensos posteriores al inicio del conflicto, mientras que las tasas en pesos vieron un retroceso semanal. Este es un reflejo de cómo las expectativas inflacionarias cayeron.
Según el diferencial de las tasas swap, instrumentos más líquidos que los bonos, desde el cierre de abril la compensación inflacionaria a un año plazo bajó de 4,38% a 3,38% -un punto porcentual completo-, y en el plazo a dos años disminuyó de 4,05% a 3,26%.
Razones del ajuste
"Los precios sobrerreaccionaron bastante durante los últimos días de marzo y durante abril, lo que se reflejó en compensaciones inflacionarias que subieron mucho en todos los plazos. Esa fue una buena oportunidad para agregar pesos a las carteras. Hoy las compensaciones inflacionarias han vuelto a niveles más normales", dijo a DF el portfolio manager de Falcom Asset Management, Ignacio Godoy.
Con altibajos, el mercado sigue esperando que Estados Unidos e Irán firmen más temprano que tarde un acuerdo de paz. Paralelamente, han surgido malas noticias a nivel local, pues la tasa de desempleo superó los pronósticos para alcanzar 9,1% en el trimestre móvil febrero-abril, mientras que el Imacec de abril tuvo una sorpresiva caída de 1,2% interanual.
"De momento, el espacio que está más claro es un sesgo a pesos, quizás no tan extremo, al menos para los próximos dos o tres meses", recomendó el subgerente de Renta Fija en BICE Inversiones, Marco Gallardo. "Sólo el cambio de nivel desde un registro tan alto hacia otro más moderado debería provocar algún tipo de movimiento en los flujos", estimó, aunque sin dejar de recordar que el mercado ha estado volátil, y los recambios de pesos a UF y viceversa se han visto ya un par de veces durante el año.
Pero el sesgo hacia nominal se apoya también en la situación del país. "Bajo este contexto de corrección importante del crecimiento frente a lo que pensábamos antes, los instrumentos más favorecidos serían los que están en pesos y ahí la UF queda relegada, porque un escenario de crecimiento más moderado conversa con tasas en general algo más bajas e inflación algo más baja, y los que capturan de mejor forma ese retorno adicional son los instrumentos en pesos".
Si bien todo esto radica en que las expectativas sobre la Tasa de Política Monetaria se han revisado a la baja, el mercado de swaps sigue previendo que el próximo movimiento del Banco Central sería un alza, descontando una probabilidad de 40% tan pronto como en la reunión de septiembre, según el modelo de Bloomberg.
"Existe una dicotomía entre lo que reflejan las encuestas de economistas y operadores, versus lo que muestra la curva de derivados (swaps) de corto plazo, donde estos últimos muestran que se espera una subida de tasa en los próximos meses, versus las encuestas que muestran una trayectoria más bien plana. Esto se explicaría por los inversionistas extranjeros, que se encontrarían sobrerrepresentados en la curva, pero subrepresentados en las encuestas", planteó Godoy.
A propósito de los "gringos", Gallardo también recordó que últimamente se ha visto una importante demanda extranjera de bonos soberanos locales, y que esto contribuye a la tesis favorable a títulos nominales. Y respecto del mayor endeudamiento que pidió el Ministerio de Hacienda al Congreso, aclaró que todavía está por verse si efectivamente se usan estos fondos, y en caso de que sí, ver si la deuda se coloca en el país o en el extranjero. En todo caso, cualquier efecto sería más concentrado hacia la parte larga de la curva.