Uno de los proyectos de ley que está abocado a sacar adelante el gobierno del Presidente José Antonio Kast es la Sala Cuna Universal.
Respecto del financiamiento de la medida, el Ejecutivo planteó que sea a través de un 0,35% de cotización a cargo del empleador, que se compensará con una reducción del aporte que realizan para el Seguro de Cesantía. Ello, con el objetivo de no aumentar los costos laborales para las empresas.
Esta fórmula ha encontrado críticas por parte de la oposición, aunque también apoyo de economistas como Mario Marcel y Andrea Repetto.
En esa línea, un estudio elaborado por Maximiliano Villalobos del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School de la Universidad de Los Andes respaldó la suficiencia del Seguro de Cesantía para esos efectos, aunque también detectó factores de riesgo a monitorear.
“El diseño puede ser compatible con la situación actual del fondo, pero requiere seguimiento y eventuales ajustes si la tendencia de estrechamiento de la cobertura operacional se profundiza”, señaló el documento.
El informe detectó que la cobertura ha caído de forma sostenida. A comienzos de la década pasada los ingresos cubrían alrededor de 2,2 veces los egresos, pasando a 1,5 veces en el período reciente.
Caída de la cobertura y desempleo
Una de las dimensiones en las que el estudio puso énfasis fue la salud financiera de los fondos de cesantía, estableciendo una comparación de los egresos versus los ingresos.
“Lo relevante es si los ingresos siguen cubriendo los egresos. Para medirlo se comparan los ingresos del fondo, que son las cotizaciones y el aporte estatal, con sus egresos, que son las prestaciones pagadas y la comisión de administración, a través de una razón de cobertura que indica cuántas veces los ingresos alcanzan a cubrir los egresos”, indicó.
El informe detectó que la cobertura ha caído de forma sostenida. A comienzos de la década pasada los ingresos cubrían alrededor de 2,2 veces los egresos, pasando a 1,5 veces, en el período reciente.
Lo anterior, en línea con la creciente tasa de desempleo que inició en 2013, pasando de 6% a 9%.
“Un mayor desempleo se correlaciona con más prestaciones pagadas y, por lo tanto, en mayores egresos para el fondo. A ese componente cíclico se suma uno estructural, dado que el deterioro es sostenido y se extiende por más de una década”, explicó.
Tasa de uso
Otro factor analizado fue la tasa de uso del instrumento. Para ello, se calculó que cerca de un 44% del universo de afiliados al seguro es cotizante, proporción que ha descendido desde el 50% en la década pasada. Así, el uso aumentó en casi todos los tramos de cotizantes desde la década pasada, 2010-2019, a la actual, 2022-2026.
En el segmento de 20 a 25 años, pasó desde un 3,5% a 4,2%; en el de 25 a 30 años subió desde 4% a 4,7%; en el de 30 a 45 años escaló desde 4,1% a 4,8%; mientras que en el de 45 a 65 años se incrementó desde 4,1% a 4,5%. Solo en el tramo de más de 65 años se mantuvo estable.
“Los antecedentes sugieren la conveniencia de monitorear periódicamente la evolución financiera del Seguro de Cesantía y del nuevo fondo de Sala Cuna, especialmente si el desempleo se mantiene elevado o si continúa aumentando la intensidad de uso del seguro entre los cotizantes”, advirtió el informe de Villalobos.