El intenso sistema frontal pronosticado entre las regiones de Atacama y La Araucanía, mantiene en alerta a autoridades y organismos de emergencia, preparados para responder al aumento de precipitaciones y fuertes vientos. Hasta ahora, se han reportado marejadas en los sectores costeros de Ñuble y Biobío y tránsito interrumpido parcialmente en algunas rutas producto de la caída de árboles y deslizamientos de tierra.
Como medida preventiva, la Compañía General de Electricidad (CGE) activó un plan para responder a las contingencias desde Atacama a La Araucanía, disponiendo de más de 1.600 brigadas y casi 5 mil personas en terreno para atender las posibles interrupciones de suministro eléctrico que se deriven del evento climático.
Servicios desplegados
En la Región de O'Higgins, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) declaró Alerta Amarilla, cancelando la alerta temprana preventiva anterior, debido a los pronósticos de fuertes vientos, nevadas y precipitaciones de intensidad moderada a fuerte, cuyas condiciones más intensas están proyectadas para la jornada del jueves.
Más al sur, en la Región del Maule, el Gobierno Regional se encuentra desplegado en las 30 comunas. El delegado presidencial regional, Juan Eduardo Prieto, señaló al respecto que “hemos coordinado el trabajo con los municipios, los servicios públicos, los privados, las policías, las Fuerzas Armadas y el Gobierno Regional para responder oportunamente si las condiciones así lo requieren. Sin embargo, la principal herramienta sigue siendo la prevención”.
Asimismo, el director regional de Senapred Maule, Carlos Bernales, indicó que “todo el sistema regional de gestión del riesgo se encuentra activado. Esperamos un evento meteorológico que se extenderá por aproximadamente cinco días, con precipitaciones importantes en costa, valle y precordillera”.
Riesgo de inundaciones
En Ñuble, específicamente en la costera comuna de Cobquecura, las marejadas han generado preocupación por el cierre temporal de la desembocadura del río Colmuyao. El encargado de Emergencias de esa localidad, Felipe Rodríguez, advirtió que “el principal riesgo que tiene el desarrollo de las precipitaciones es la bajada de agua. Cuando ya paran las lluvias, el agua acumulada en los cerros cae hacia la cuenca y eso puede generar inundaciones y desbordes, porque el estuario o desembocadura se mantiene cerrada por la fuerza de las marejadas, impidiendo el normal escurrimiento del río”.
Finalmente, en la Región del Biobío, las autoridades han elevado las alertas ante el incremento de las precipitaciones y ráfagas pronosticadas que podrían superar los 160 milímetros en un corto periodo. El delegado presidencial Julio Anativia aseguró que “estamos preparados para la situación que se viene, está pronosticado y las proyecciones muy probablemente se cumplan respecto al aumento considerable de lluvias y de vientos; por lo tanto, estamos desplegados y en terreno para las afectaciones que probablemente se produzcan debido a las lluvias y el viento".
Aluviones desde la cordillera
Por su parte, el director regional de Senapred en Biobío hizo hincapié en el riesgo de los cauces y posibles aluviones originados en la cordillera de la costa. La autoridad advirtió que “sin necesidad de recibir la instrucción de una autoridad, hay que evacuar los sectores ribereños de un curso de agua que se comporte de esa forma”, refiriéndose a las disminuciones súbitas de los flujos de agua.
Además, realizó “un llamado especial a los habitantes de las islas, especialmente la isla Mocha y la isla Santa María”, debido a que en esas zonas oceánicas se esperan rachas que podrían superar los 120 kilómetros por hora y marejadas con olas por sobre los ocho metros.