Un escenario complejo enfrenta la plaza de juegos de la Ciudad Jardín. A la espera de que la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) oficialice el concurso para la futura concesión del recinto, la ausencia de definiciones ha activado las alertas tanto en el municipio como en las agrupaciones de trabajadores.
El principal nudo está en la discusión regulatoria sobre el piso mínimo de la oferta económica, fijado en 394 mil UF, una cifra clave para las arcas municipales y el interés de los operadores. Mientras el regulador no publique las bases definitivas, el mercado permanece en vilo respecto a las condiciones que regirán el nuevo periodo, que debería empalmar con el fin de la actual operación de Enjoy en septiembre de 2028.
Preocupación gremial y dotación
Esta falta de certezas administrativas ha impactado a la fuerza laboral del recinto. Los gremios denuncian un clima de inestabilidad, y acusan que la actual administración ha operado con una dotación significativamente menor a la comprometida originalmente. Según los representantes sindicales Claudia Morales y Diego Valerio, la plaza funcionaría hoy con cerca de la mitad de los puestos de trabajo directos que se ofertaron en la licitación vigente, lo que ha generado dudas sobre la continuidad laboral y la carga de trabajo.
La postura municipal
Desde el municipio, en tanto, el foco está puesto en la solvencia de la futura adjudicación. La alcaldesa Macarena Ripamonti ha subrayado que el proceso es vital para el presupuesto de la ciudad y que no se aceptarán propuestas que rebajen los estándares económicos o técnicos. Incluso, dejó abierta la posibilidad de que el concurso se declare desierto o se reinicie si las ofertas no cumplen con las expectativas financieras de Viña del Mar, añadiendo presión al diseño de las bases que debe presentar la SCJ.