La alta tensión entre el Gobierno del Presidente Gabriel Boric y los equipos de la administración entrante de José Antonio Kast llegó a punto de quiebre este martes, cuando debido a una controversia respecto de las versiones que ambos expresaron sobre la conversación sostenida en cuanto al proyecto de fibra óptica entre Chile y China. A menos de una semana del cambio de mando, no está claro cuánto influirá esta situación en la agenda legislativa y en las prioridades del Ejecutivo en esta materia; tampoco cómo lo hará en el ánimo de la futura oposición.
Según parlamentarios tanto del oficialismo como de las filas opositoras las cartas ya están echadas en materia legislativa y es "muy difícil” que proyectos como sala cuna o FES vean la luz en lo que resta de la actual administración; quizás, el Gobierno salve la reforma al sistema político, en tabla para ser votada en la Sala de la Cámara este miércoles, aunque tampoco existe seguridad que de votarse, la iniciativa se apruebe. Respecto a la actitud de la futura oposición, desde la derecha dar por sentado también que “no la vamos a tener fácil”, por eso es que intentan alcanzar un acuerdo administrativo, particularmente en la Cámara Baja, para asegurar la gobernabilidad de la corporación.
En este escenario, desde todos los sectores salieron la manifestar su interpretación respecto a lo ocurrido este martes en La Moneda, donde el presidente electo y su equipo se retiraron de la cita con Boric, con acusaciones cruzadas de haber mentido. Este ánimo de confrontación se trasladó al Congreso Nacional y las intervenciones de parlamentarios del oficialismo y la oposición dan cuenta de que esta es una pelea de sordos, pues cada sector acusa al contrario de ser responsable de la situación.
“Puesta en escena”
Desde el Frente Amplio, partido en el que milita el mandatario, la jefa de la bancada, diputada Lorena Fries, se mostró convencida de que en “el largo punto de prensa”, Kast “reconoce que noticias e información sí tenía y, lo peor, es que le pide al Presidente de la República que mienta por él”. Fries vaticinó "graves problemas" en la próxima administración, por la falta de credibilidad que le atribuye al presidente electo, ya que quiere hacer del proceso de traspaso, un proceso conflictivo, adjudicándole al Presidente Boric esa conflictividad”. Advirtió, además, que esta actitud genera una reacción de parte de la que desde el 11 de marzo será la oposición, porque si bien pretenden ser “una oposición que dialoga”, el futuro oficialismo también debe “dar muestra de que es capaz de gobernar el país”.
Para el
diputado comunista Luis Cuello “es muy lamentable lo que ha hecho el presidente electo José Antonio Kast de propiciar un quiebre en el diálogo; un diálogo que había sido productivo, provechoso, entre el Gobierno saliente y el entrante”. Según el legislador oficialista, al mandatario electo “le ha faltado sentido republicano, toda vez que provoca una tensión innecesaria”.
Mientras que desde el punto de vista de la diputada socialista Daniella Cicardini “el presidente Kast no ha estado a la altura del cargo que va a ostentar”. Para la legisladora el retiro del mandatario electo de La Moneda responde a una “puesta en escena”, una performance que haría para “hacer mérito” de cara a la reunión en Miami, Estados Unidos, donde se reunirá con el presidente Donald Trump.
El jefe de bancada del PPD, diputado Raúl Soto, enfatizó que "esto es un bochorno para nuestro país", ya que -desde su punto de vista, este ha sido "el peor traspaso de mando" de la historia democrática reciente de Chile. No obstante, se distancia de su sector asegurando que en lo sucedido "hay responsabilidades compartidas". Por un lado, porque Kast se habría "entrometido" en la política exterior chilena pese a que aún no asume el cargo; y, por otro lado, el actual Gobierno "tiene que mucho más proactivo a la hora de entregar información completa, oportuna y absolutamente transparente, al próximo gobierno".
“Las confianzas están rotas”
El tono de la actual oposición en el Congreso lo marcó el diputado de RN Diego Schalper, quien no dudó en sostener que “lo que ha ocurrido con el cable chino, con las cuentas fiscales y también con los amarres, dan cuenta de una mala fe y una falta de transparencia inaceptable por parte del Gobierno saliente”. E insta al mandatario a, al menos, entregar “bien” el mando, estando ya en la recta final.
El Partido Republicano, en el que milita el presidente electo, salió a defender a Kast, responsabilizando al Presidente Boric de lo ocurrido. En este sentido, el jefe de la bancada de diputados de la colectividad, Juan Irarrázaval, flanqueado por los demás parlamentarios de la tienda, lamentó lo sucedido porque “desde la OPE y desde la hoy día oposición; desde republicanos, desde el Congreso, se habían hecho esfuerzos grandes para facilitar un traspaso republicano, como corresponde”. Pero la tensión generada en el proceso, a su juicio, tiene un claro responsable: “El Gobierno actual es el problema”, sentenció.
Lo que el subjefe de la bancada, Luis Sánchez, complementó asegurando que tras lo sucedido “las confianzas están rotas”. Y directamente sobre el tema que provocó la decisión de terminar con las reuniones de traspaso de mando, el proyecto que ya está siendo conocido como el del “cable chino”, el legislador sentenció que “es evidente a todo el mundo que ha habido un actuar concertado, es evidente” e instó a la administración Boric a “sincerarle al país lo que está ocurriendo y cómo están entregando el Estado”.
A través de una declaración pública, la
bancada de diputados de la UDI le entregó su respaldo a Kast. Y el
presidente de la colectividad, diputado Guillermo Ramírez indicó que “la imprudencia, la inmadurez, la frivolidad y la falta de transparencia del Presidente Boric ha puesto a Chile en una posición incómoda”, debido a que tras lo ocurrido,
Chile se ve enfrentado a optar entre China o Estados Unidos, algo que desde su punto de vista, “por décadas Chile había sabido evitar con éxito”.