El tipo de cambio volvió a subir fuerte este jueves en Chile y revirtió por completo su descenso de 2026, pues a nivel global se retomaron las compras de dólares y barriles de petróleo. Tras seis días de hostilidades, los inversionistas se preguntan cuánto durará la guerra en Medio Oriente y qué repercusiones tendrá sobre la economía global.
La paridad dólar-peso se disparó $ 16,3 a $ 914,2 al cierre de la jornada, quedando en máximos desde el 29 de diciembre de 2025 en el compilado de puntas vendedoras de Bloomberg.
El dollar index repuntaba 0,5% a su mayor nivel en seis semanas, de la mano con alzas de 5 puntos base en las tasas soberanas de Estados Unidos. En cuanto a las materias primas, el cobre Comex retrocedía 1,6% a US$ 5,82 por libra, mientras que el petróleo Brent avanzaba 5% a US$ 85,4 el barril, algo no visto desde mediados de 2024.
¿Un largo camino?
Prácticamente todas las divisas emergentes se debilitaron, y el peso chileno, que se encuentra entre las más expuestas al alza en los costos de la energía, tuvo el segundo peor desempeño de la jornada.
"Lo que está pasando con el peso no me parece una exageración. El mercado tenía una expectativa muy positiva frente al nuevo Gobierno, por las eventuales mejoras estructurales y macroeconómicas, y por eso empezaron a entrar capitales al peso y a la renta fija. Pero de ahí, para que pueda mantenerse bien, necesita que los resultados acompañen, y todavía no hay nada que mostrar", dijo a DF la economista sénior de AICapital, Cynthia Kirby.
"Y un shock de esta magnitud es muy significativo. Si no fuera así, no tendríamos una estampida como esta contra el peso y también contra la bolsa chilena. Eso muestra que seguimos siendo un país que no tiene la fortaleza para absorber este tipo de shocks externos fuertes. Y los agentes económicos están asignando una mayor probabilidad a que esto se complique mucho más y derive en una crisis económica e inflacionaria para el mundo", continuó.
La paridad local venía de cerrar a la baja este miércoles por una cierta distensión a nivel internacional, después de la frenética búsqueda de refugio en las primeras dos sesiones de la semana.
Datos del Banco Central confirmaron esta mañana el rol que jugaron los inversionistas extranjeros en las significativas alzas del dólar el martes, cuando incluso llegó a subir casi $ 40 en medio del pánico por hostilidades que se ampliaban en el Golfo Pérsico.
Los no residentes compraron unos US$ 1.780 millones de moneda extranjera a través de derivados, llevando la posición neta a cerca de US$ 7.900 millones contra el peso chileno. Otras series del Central, que compilan específicamente forwards de dólar-peso y comienzan en 2008, muestran una variación de US$ 1.850 millones que no tiene ningún precedente, y que deja la posición neta cerca de su último peak.
"Los riesgos más amplios sobre el peso siguen sin resolverse. De cara al fin de semana, los mercados pueden mostrarse reacios a volver a participar agresivamente en el riesgo, lo que sugiere que $ 885 y $ 910 es el rango operativo de negociación a corto plazo", publicó el equipo de estrategas de BBVA liderado por Alejandro Cuadrado.
"Si bien el repunte del cobre ofrece soporte, la economía abierta de Chile y la sensibilidad a las condiciones de riesgo global implican que ganancias sostenidas del peso pueden requerir una mejora adicional en el sentimiento externo", previeron.
Más buques petroleros han sufrido ataques en el Golfo Pérsico, y recientemente Irán afirmó haber apuntado hacia un carguero estadounidense, después de que Teherán sufriera una nueva ola de bombardeos israelíes.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, hizo crecer la incertidumbre en la tarde de este miércoles, al decir que las operaciones militares "podrían durar seis, ocho o tres semanas". El embajador de Israel ante la ONU añadió que Irán sigue teniendo "una capacidad significativa" y que "aún queda un largo camino por recorrer".
Tampoco ayudó al peso chileno la noticia de que China fijó una meta de crecimiento de entre 4,5% y 5% para este año, el rango más bajo en décadas, en un contexto de presiones deflacionarias y mayores tensiones comerciales con Washington.
Mañana viernes se publicará en EEUU el informe de nóminas no agrícolas de febrero. La economía estaba en buena forma antes de que estallara la guerra, si se toma como referencia el índice ISM de servicios publicado este miércoles, con sorpresas al alza en la actividad y a la baja en el componente de inflación.