El dólar-peso subió con fuerza y luego retrocedió este jueves, en un escenario en el que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos transmitió un mensaje más bien restrictivo que respalda a su divisa mientras los otros principales bancos centrales se han mostrado hawkish, todos atentos a los últimos ataques contra infraestructura energética en el Golfo Pérsico.
Después de alcanzar temprano un máximo intradiario de $ 928, la paridad local al final cerró con una caída de $ 4 hasta los $ 913,9 en las pantallas de Bloomberg. Viene en línea con un indicador del dólar global, el dollar index, que retrocedía 0,7% por la recuperación de monedas como el euro (1,2%), el yen japonés (1,4%) y la libra esterlina (1,3%).
Y eso que el cobre Comex se replegaba 1,9% a US$ 5,49 por libra, con lo que registra nuevos mínimos del año, mientras que el petróleo Brent se estabilizaba en US$ 108 por barril, sus mayores niveles desde mitad de 2022. Pero ambos moderaron sus variaciones del día, facilitando la reversión de los mercados cambiarios.
¿Un ciclo restrictivo?
"El dollar index está cayendo por dos razones: las expectativas inflacionarias se empezaron a moderar en el día, porque se está viendo que el conflicto podría bajar de intensidad más rápido en las próximas semanas, o bien porque se podría transformar en algo más largo que desencadene una desaceleración importante en las economías", dijo a DF el gerente de inversiones de Patrimore, Fernando Slebe.
Los bonos del Tesoro estadounidense llegaron a dispararse 18 puntos base (pb) en los tramos cortos, pero después estas alzas se esfumaron por completo. Más subieron este jueves las tasas del Viejo Continente -los gilts británicos se dispararon incluso 30 pb-, tras las reuniones donde el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) se mostraron verbalmente determinados a hacerse cargo de los nuevos riesgos inflacionarios.
Así, en segundo lugar "está el efecto de los diferenciales de tasas, que marcan en el corto plazo. Debido a que en mercados como Europa y Japón las tasas se perciben más altas, se ajusta el diferencial que tiene EEUU con respecto a estas economías. Ahora, todos tienen la similitud de que sufrirían al mismo tiempo el efecto de una desaceleración por mayores precios de la energía", continuó Slebe.
Los mercados monetarios están asignando más de 60% a la probabilidad de que el BCE suba las tasas en su reunión del próximo mes, y sobre 50% a que el BoE hará lo mismo. Y para el Banco de Japón, que también se acaba de reunir, igualmente se contempla más de 60%. Pero en el caso de la Fed, se prevén tasas estables este año, e incluso dos recortes acumulados de aquí al cierre de 2027.
El mercado se vio más aliviado por noticias desde la Casa Blanca. Donald Trump dijo que no está enviando tropas a ningún lado, cuando se le preguntó sobre el envío de fuerzas terrestres a Medio Oriente, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que es probable que el régimen de Irán colapse internamente.
El tipo de cambio venía de subir $ 10 en la sesión anterior, cerrando en medio de la conferencia de prensa del presidente de la Fed, Jerome Powell. La Fed mantuvo las tasas de interés sin cambios, como se esperaba, y en su mapa de puntos (dot plot) señaló un recorte para este año y otro para el próximo.
Powell advirtió, en todo caso, que estas previsiones en particular son muy inciertas, y reconoció los riesgos inflacionarios que derivan de la crisis energética, aunque sostuvo que es muy temprano para determinar sus efectos reales.
Los ataques contra instalaciones energéticas en el Golfo Pérsico despertaron el temor a interrupciones a nivel mundial. Irán atacó una importante planta de gas natural licuado (GNL) de Qatar, después de que Israel bombardeara el yacimiento iraní de South Pars, el mayor campo gasífero del mundo. Las autoridades qataríes reportaron "daños importantes" tras el impacto de al menos un misil que no fue interceptado.
Trump desaconsejó nuevos ataques y suspendió la Ley Jones durante 60 días para reducir los costos de transporte de EEUU. "No quiero autorizar este nivel de violencia y destrucción debido a las consecuencias a largo plazo que tendrá para el futuro de Irán, pero si el GNL de Qatar vuelve a ser objeto de un ataque, no dudaré en hacerlo", dijo el mandatario a través de su red Truth Social, amenazando con "volar masivamente” el campo South Pars.
"La volatilidad del tipo de cambio ha aumentado de manera significativa tras el conflicto entre EEUU e Irán. De hecho, el peso chileno ha sido una de las monedas más castigadas en Latinoamérica, afectado tanto por un menor carry relativo frente a otras monedas de la región como por la competencia de economías desarrolladas que hoy ofrecen niveles de tasas más elevados", comentó el head de Estrategia de Inversión de Sura Investments, Mauricio Guzmán.
"Este entorno, junto con una mayor volatilidad implícita, se ha reflejado de forma clara en los flujos de inversionistas no residentes, sugiriendo que el mercado está exigiendo una prima más alta para mantener exposición al peso", observó.