Dicen que la religiosidad de la madre influyó para que los cuatro hermanos Hurtado Vicuña incorporaran José en sus nombres: Juan José, Pedro José, José Ignacio y José Nicolás. Y las dos mujeres, el de María: María Mercedes y María Victoria.
El padre de estos seis hermanos, Ignacio Hurtado Echenique, fue un ingeniero civil que se dedicó en lo fundamental a la construcción. Pero fueron estos seis hijos quienes expandieron los negocios. Entel, Pucobre, Polpaico y Consorcio Financiero son en la actualidad los buques insignia más conocidos donde el grupo Hurtado Vicuña participa, y donde cohabitan con distintos socios, como el grupo Fernández León, los Matte o los Garcés Silva.
Y aunque en el entorno de este conglomerado dicen que todos los hermanos Hurtado Vicuña son pares, es Juan Hurtado el más visible de ellos y quien a sus 79 años sigue liderando, desde la presidencia, a Entel y Pucobre, además de encabezar la junta de la Universidad Santo Tomás, y de ser parte del directorio de Consorcio Financiero. Y si bien es un hombre de muy pocas palabras -de hecho, contactado por DF MAS no fue posible obtener respuesta para este artículo-, este ingeniero civil de la Universidad de Chile es de armas tomar cuando de negocios se trata.
Fue el propio Hurtado quien en 2005 viajó en persona a Milán a abrochar, a través de la sociedad Almendral, la compra de Entel a la italiana Telecom, uno de los grandes deals que ha protagonizado en su vida empresarial, por unos US$ 934 millones.
Y en épocas más recientes, también definió no cejar y seguir hasta las últimas consecuencias un extenso caso que había abierto la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y ratificado con multas por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC): Una acusación en su contra por interlocking, es decir, por haber participado en directorios de empresas que, a ojos del ente persecutor, eran competidoras. En su caso, por haber estado en las mesas directivas de Consorcio y LarrainVial, entre 2017 y 2019. Sin embargo, en un giro radical, la Corte Suprema echó por tierra la tesis de ambas entidades especializadas en libre competencia y estableció, en lo medular, que el interlocking se configura sólo cuando las compañías son competidoras directas y no, como en este caso, cuando son firmas matrices, distinguiendo el fallo supremo entre empresas competidoras y el grupo económico.
Personas que supieron de cómo Hurtado recibió la noticia, cuentan que, tras enterarse del resultado favorable, Hurtado conversó con su abogado en esta causa, Alfredo Alcaíno, para darle las gracias, en un caso en que tanto el empresario como su defensa estuvieron de acuerdo en no aceptar ningún avenimiento con la FNE, dado que estaban convencidos de que no se había cometido ningún ilícito.
“Juan Hurtado está súper activo en los negocios, y por eso para él era súper importante la defensa de su nombre. Y por eso dijo ‘esto necesito pelearlo’”, confidencia un cercano al empresario.
Quienes conocen a Hurtado dicen que ahora se le ve satisfecho. Y es que este marzo ha estado cargado de noticias prósperas. Este fallo que le dio la razón, del 2 de marzo, fue casi un regalo adelantado de cumpleaños, pues cumplió 79 años cuatro días después. Este martes 17 de marzo, Consorcio Financiero cumplió 110 años de vida, desde que partió sus operaciones bajo el nombre La Industrial, como una firma proveedora de seguros generales. Este año, además, la Viña Maquis, de propiedad exclusivamente de los Hurtado Vicuña, también cumplirá 110 años en manos de la familia. Y este viernes, Hurtado Vicuña concretó su salida de la presidencia de la Junta Directiva de la Universidad Santo Tomás tras 16 años a cargo de este grupo educacional que también integran un centro de formación técnica y un instituto profesional, y cuyo relevo tomó uno de sus sobrinos, Tomás Rivadeneira Hurtado.
6 pares y 39 descendientes
Quienes conocen a los hermanos Hurtado Vicuña -que entre los seis suman 39 descendientes-, indican que hasta ahora la decisión ha sido mantenerse juntos en Lota Green. Esta sociedad oficia como una suerte de family office a través del que canalizan parte importante de sus inversiones, si bien existen otras sociedades, como P&S, a través de la que co-controlan Consorcio Financiero, con el 43,95%.
En Lota Green -cuyo nombre viene de una antigua fábrica de ladrillos refractarios de homónimo nombre, que fue uno de los primeros negocios de los Hurtado, allá por inicios de los años ‘80-, los seis hermanos “son pares”, dice un cercano. Y una forma de operar que han seguido con rigor es no hacer distribuciones de capital, salvo los dividendos que perciben de las empresas operativas, de modo de que haya recursos para reinversiones. Allí en Lota Green también optaron por dotarse de un ejecutivo independiente. El CEO es Felipe Silva Méndez, un economista PUC y con un MBA de Chicago que también los acompaña en los directorios de Consorcio Financiero y Polpaico.
Ahora bien, por la específica rama de Juan Hurtado, ya hay una segunda generación activa en negocios, ya sea en posiciones directivas en algunas empresas del grupo, como también desplegando sus propios proyectos empresariales y profesionales. En el primer caso está Juan Carlos Hurtado Cruzat, un ingeniero civil de la Universidad de Chile, quien ya es director del Banco Consorcio y de Consorcio Seguros Generales -ambas unidades de Consorcio Financiero- y de Polpaico, a nivel matriz. Y al margen de estas labores, Juan Carlos Hurtado es cofundador de un emprendimiento que ya ha cruzado las fronteras chilenas. Se trata de Wherex, una firma fundada en 2017, en sociedad con Felipe Manterola, cuyo giro principal es ser una plataforma de abastecimiento que conecta proveedores con empresas, y que ya se ha expandido fuera de Chile, a Perú, Colombia y México.
El otro hombre de este clan, Cristóbal Hurtado Cruzat, ex alumno de la PUC y con un MBA en Chicago Booth, trabaja como alto ejecutivo en Moneda Patria Investment, como VP Fixed Income High Yield Chile, que corresponde al área crédito y renta fija. De las tres mujeres de este clan -Magdalena, Victoria y María Ignacia-, una de las más conocidas es María Ignacia Hurtado Cruzat, arquitecta de profesión quien, junto a su cónyuge, Cristián Willumsen, tiene su propia oficina, Willumsen Hurtado Arquitectos, que se ha involucrado en varios proyectos, incluida la restauración de dependencias de la viña de la familia, en Palmilla, valle de Colchagua.
On time, on budget
Quienes conocen a Juan Hurtado Vicuña lo describen como una persona cuyos intereses en lo personal transitan por el arte, el coleccionismo hasta de platería, y que gusta mucho de la lectura. Mientras, en el plano profesional, se mete a fondo en los temas, los estudia… y sorprende con jugadas y ofertas. Ocurrió, por ejemplo, cuando en 2009 se asoció con el fondo Linzor Capital para ir tras Santo Tomás, cuando ese grupo educacional transitaba por una severa crisis tras la bullada muerte del fundador, Gerardo Rocha, ganándole la pulseada al fondo Apollo, que estaba casi listo con el deal. Lo propio ocurrió hace pocos meses, cuando a través de Entel analizaron seriamente ir tras Telefónica Chile.
Y es en el negocio minero, a través de Pucobre, donde hay apuestas greenfield en total desarrollo, coincidiendo con el timing que hasta ahora ha habido de buenos precios del cobre en los mercados internacionales que, a su vez, han llevado a que los precios de las acciones de la minera hayan escalado a niveles históricos este año, rozando casi los $ 23 mil cada título a mediados de enero, mientras antes -hasta antes de diciembre del año pasado- rondaban sólo los $ 7 mil cada título. Aunque está definida como de mediana minería, Pucobre, a su escala, está con proyectos y abultados planes de expansión, aprovechando el buen momento, tal como las grandes mineras lo están haciendo (BHP, El Abra, etc).
Dos nuevos proyectos en los años venideros deberían ver la luz en la compañía, que se sumarían a las tres faenas que ya explotan: Punta del Cobre, Mantos del Cobre y Granate.
Una de las nuevas iniciativas es El Espino, ubicada en Illapel. El proyecto supone una inversión de unos US$ 700 millones, ya cuenta con resolución ambiental favorable y permitirá una producción de 100.000 toneladas de concentrados de cobre y oro -26.000 toneladas de cobre fino y 13.000 onzas de oro- en una vida útil de 18 años.
Con previsión de iniciar operaciones el próximo año, el proyecto ya está tomando forma, pues hace sólo unas semanas descargaron la primera “palada” dentro de la tolva del chancador primario del proyecto. “Es un paso para que este proyecto vea la luz. Falta mucho camino por recorrer, pero El Espino está on time, on budget”, describió un alto ejecutivo de la minera en una comunicación interna, para explicar el grado de avance de esta, su cuarta faena.
El otro proyecto es Tovaku, que registra menos avance. Ubicado en Tocopilla María Elena, la base de este proyecto está en pertenencias mineras de Codelco, en las que Pucobre puso sus ojos y se acercó a la estatal a plantear el desarrollo de un proyecto conjunto. El acuerdo cuajó en un contrato de exploración y promesa de sociedad, por la cual Pucobre desarrolla la iniciativa y Codelco aporta sus concesiones, a razón de 60% y 40% cada parte en el negocio y la sociedad, respectivamente.
Y si bien este proyecto aún está en trámite ambiental, le falta desarrollar su ingeniería de detalle y luego los permisos sectoriales, cercanos a la iniciativa explican que ambas partes están comprometidas con agilizar esta inversión, que supone unos US$ 870 millones, con la que, con una explotación minera a cielo abierto en el yacimiento Puntillas, proyectan extraer otras 917 mil toneladas de cátodos de cobre de alta pureza, y que considera también un Parque Solar Fotovoltaico de 193 MW.
Este proyecto acaba de recibir su informe de aclaraciones -el famoso Icsara- en su trámite ambiental, y tiene hasta el 1 de junio para responder las dudas de las diversas autoridades que hicieron observaciones a la iniciativa. Habrá que ver.