A inicios de 2026, la economía estadounidense ya se desaceleraba. Pero todavía no había cifras de crecimiento o productividad oficiales. En su lugar, la Casa Blanca contaba con tres indicadores que apoyaban su discurso de buena gestión económica: los récords sucesivos de los índices bursátiles, la baja en el costo de las hipotecas y la caída en el precio de los combustibles.
Tres indicadores clave para los consumidores y electores estadounidenses. Fue el buen momento del mercado bursátil, y las rentabilidades generadas en ahorros para la pensión (fondos 401K) e inversiones, a lo que se atribuyó la resiliencia del consumo a pesar de la persistencia de la inflación. La tasa de interés de los créditos hipotecarios a 30 años cerró 2025 en su menor nivel desde 2021. Desde el inicio de su administración, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, definió la baja en las tasas de las hipotecas como una de las prioridades para generar “sensación de bienestar” en los consumidores. Finalmente, la caída de más de 9% en el precio de los combustibles contribuyó a una menor presión en los bolsillos de los electores, y a una desaceleración de la inflación.
A ocho meses de las elecciones legislativas, al interior del Partido Republicano ven con preocupación cómo la guerra en Irán está amenazando los pocos logros económicos que se había anotado la Casa Blanca en su primer año de gestión. El cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructura energética en el Golfo Pérsico han disparado un alza en el precio del petróleo con consecuencias para los mercados bursátiles, los combustibles, la inflación y las tasas de interés. Temas sensibles para los electores.
Las últimas encuestas dan a los demócratas ventajas de entre 4 y 7 puntos porcentuales en la intención de voto.
“Sin pánico” posteó Trump el pasado 14 de marzo, en lo que se leyó como un mensaje a su propio partido. Pero acciones como levantar sanciones sobre el petróleo de Rusia y plantear hacer lo mismo con el crudo iraní, revelan que, si no pánico, al menos sí hay urgencia y nerviosismo en la Casa Blanca.
