La red Andes Salud (www.andessalud.cl) oficializó el lanzamiento de su ambicioso plan estratégico "Clínica 2030: Un Andes y un Después". El proyecto considera una inversión de US$ 25 millones destinada exclusivamente a su infraestructura en Concepción. La iniciativa apunta a consolidar a Clínica Andes Salud Concepción como el centro de mayor complejidad y capacidad resolutiva fuera de la Región Metropolitana.
A las inversiones penquistas se suman otras regiones como Magallanes (US$ 10 millones) y Maule (US$ 35 millones), donde también la firma está ejecutando proyectos de mejoramiento integrales en servicios de salud, con miras a 2030.
Según el grupo, considerado en conjunto, se trataría del mayor desembolso en infraestructura, tecnología y equipamiento médico realizado por una clínica privada en regiones. “Son una inversión súper importante en materia de salud, tal vez de las más grandes en materia de salud privada (…) si uno suma todo, creo que no hay nadie que haya estado haciendo lo que hemos hecho nosotros”, comentó a DF Regiones, el gerente general de Andes Salud, Gonzalo Grebe.
El ejecutivo aclaró que estos movimientos se basan en capitales de la propia compañía, con apoyo del mercado financiero. “Por suerte hoy día nuestra red está muy sana desde el punto de vista financiero y eso nos permite abordar estos proyectos con capital propio y con líneas de financiamiento que la banca ha estado muy feliz de apoyarnos”.
El tratamiento: acortar brechas
La expansión de Andes Salud responde a un diagnóstico crítico sobre la falta de oferta e infraestructura de salud privada en regiones, respecto a los estándares de Santiago. Según Grebe, la carencia de especialistas y tecnología ha obligado históricamente a que los pacientes deban trasladarse a la capital para resolver temas de salud complejos o a someterse a diagnósticos con estándares de calidad insuficientes.
"Nuestro objetivo en cada una de las regiones donde estamos, es lograr que la gente pueda resolver integralmente todos sus problemas de salud en su clínica", enfatizó Grebe. La inversión proyectada permitirá que la clínica penquista absorba 50% adicional de la actividad hospitalaria hacia fines de 2027.
Bajo esa premisa, el plan en Biobío ya cuenta con US$ 10 millones en ejecución, enfocados en mejoras como la ampliación de urgencias y el nuevo búnker de radioterapia, además de la expansión del área de paciente crítico, que llegará a un total de 48 camas (12 camas UCI y 36 camas UTI), y el aumento de pabellones quirúrgicos, pasando de 7 a 10 unidades, y de la sala de hemodinamia.
El equipamiento tecnológico es el pilar de esta "salud de vanguardia"; es por ello que la clínica incorporará un tercer resonador magnético 3 Tesla, un equipo de última generación con acceso limitado en regiones, y un sistema de Oxigenación de Membrana Extracorporal (ECMO, sigla en inglés) para soporte vital avanzado en pacientes críticos con falla cardíaca o pulmonar. Asimismo, se potenciará la cirugía robótica, donde la institución ya es pionera en regiones desde la incorporación del sistema Da Vinci. A ellos, se suma un equipo robótico especializado para las cirugías traumatológicas.
Talca y Magallanes
El crecimiento de la red Andes Salud ha apuntado a otras zonas con déficits históricos de oferta privada. El proyecto más importante, además de la expansión en Concepción, es la apertura de la nueva clínica en Talca, proyectada para inaugurarse durante el segundo semestre.
Se trata de recursos en ejecución de US$ 35 millones que reconstruyen y habilitación los edificios de la antigua clínica El Maule. La nueva infraestructura tendrá con tres pabellones, 45 camas y un centro médico que ya se encuentra operativo.
En tanto, en el extremo sur, la expansión de la compañía le permitió anunciar en marzo la adquisición del 64% de la propiedad de la Clínica IMET de Punta Arenas, cuya inversión de US$ 10 millones, buscan transformar este centro médico de 2.500 metros cuadrados en una clínica de mediana complejidad. El foco estará puesto en la habilitación de la cirugía mayor ambulatoria, un modelo que permite que el paciente sea operado y regrese a su hogar el mismo día, bajo estrictos protocolos sanitarios.
Para Gonzalo Grebe, el impacto de este desafío de crecimiento permitirá que “estando acá, vamos a poder dar la mejor infraestructura, el mejor equipamiento, ojalá la mejor medicina, el mejor servicio". El ejecutivo citó como ejemplo la situación en Puerto Montt, donde la ausencia de equipos de radioterapia ha obligado a trasladar pacientes a Bariloche o Santiago, una brecha que la red busca cerrar definitivamente.
Oncología y especialidades
Uno de los hitos más próximos de este plan es la puesta en marcha del Centro de Radioterapia más moderno de la región. El área de especialidad cuenta con el equipo Electa Versa HD, la misma tecnología que recientemente inauguró la Clínica Alemana en Santiago. Según la gerencia, esta iniciativa busca responder directamente a las necesidades de oncología del país, con diagnósticos y tratamientos de alta precisión sin que el paciente deba alejarse de su entorno familiar por semanas.
El impacto del proyecto "Clínica 2030" se refleja también en el mercado laboral local, con la proyección de crear más de 110 nuevos puestos de trabajo sólo en Biobío, pero que sumados a los centros en otras regiones, podrían generar la contratación de 400 personas en las distintas áreas de gestión.
Respecto a los estándares médicos, la red apuesta por atraer talento bajo condiciones laborales competitivas y tecnología de punta que evite la migración de especialistas hacia la capital. "Esto es más que crecer, es liderar transformando el mejor cuidado de la salud para la región", apuntó Gonzalo Grebe.
Controladores regionales
La estructura de Andes Salud surgió del antiguo Grupo Más Vida, isapre regional que en 2017 y tras el colapso financiero del holding, perdió el control de la prestadora y de los centros de salud que eran parte de su patrimonio, entre ellas, la desaparecida Clínica de Las Lilas en Santiago.
Según relata Grebe, a pesar de esta situación financiera y judicial, permanecieron activas las clínicas de Concepción, Puerto Montt, Chillán y Calama, que operaban de forma independiente.
El control fue asumido por un grupo empresarial de la Región del Biobío, conformado por las familias Imschenetzky y Sáenz. Al tomar el mando, la entonces Clínica Universitaria de Concepción se encontraba en proceso de reorganización judicial, a un paso de la quiebra. La nueva administración inició un proceso de estabilización, ordenamiento y finalmente su expansión, bajo la marca Andes Salud.
El gerente comentó que, el recinto que había entrado en funcionamiento en 2010, era un "diamante en bruto". A pesar de tener una infraestructura moderna y bien estructurada, sufría de mala administración y altos niveles de subutilización. Hoy, el escenario es el opuesto, pues la demanda ha superado la capacidad instalada, lo que justifica la nueva inversión.